Cuatro poemas para el Día Mundial de la Poesía

Poesía visual en la calle

Imagen procedente de  StreetArt in Germany

Para celebrar el Día Mundial de la Poesía he seleccionado cuatro textos muy alejados entre sí por la lengua y el contexto cultural y muy alejados en el tiempo de nosotros.

Pero, ¿a que percibimos en ellos un lenguaje universal?

Sus miradas eran de gacela; su cuello, como el del ciervo blanco; sus labios, rojos como el vino; sus dientes, como las burbujas.

Su túnica bordada de oro la ceñía como las estrellas brillantes se entrelazan en torno a la luna.

La mano del amor nos vistió en la noche con una túnica de abrazos que rasgó la mano de la aurora.

Ben Jafacha, de Alcira

Dentro en el vergel
moriré.
Dentro en el rosal
matarme han.

Yo me iba, mi madre,
las rosas coger;
hallé mis amores
dentro en el vergel.

Dentro en el rosal
matarme han.

(Anónimo)


No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.

(Nezahualcóyotl)


No tiene nada
mi choza en primavera.
Lo tiene todo.

(Sodó)

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21 mujeres con blog

blogs mujeres

Se me ha ocurrido celebrar este 8 de marzo recordando algunos blogs de mujeres.

No esperéis un listado de blogs recomendados, “blogs que hay que seguir”. Esta selección no se atiene a otro criterio que el de mis gustos o el de mis afectos.

Un riesgo que asumo: dejar de mencionar blogs importantes (o, al menos, interesantes por alguna razón) que en este momento no se me hagan presentes (aunque voy a consultar mi Google Reader y mi Netvibes para no incurrir en olvidos estrepitosos).

Otra advertencia necesaria: algunas ausencias no se deben al olvido, sino al propósito de no hacer una lista demasiado larga: primero limitada a diez y después prolongada hasta veinte veintiuno. Y aun así he debido suprimir varios.

Los blog aparecen siguiendo el orden alfabético de sus títulos:

  • A pie de aula, de Lourdes Domenech. Sobre enseñanza de la lengua y de la literatura.
  • Bibliotecarios 2.0, de Nieves González. Nuevas tecnologías y bibliotecas, web social y redes sociales, formación en competencias digitales e informacionales (ALFIN).
  • Bivem, de Andrea Giráldez. Educación artística. Educación musical.
  • Blogge@ndo, de Adela Fernández, Irene González y Mª del Mar Pérez. Formación del profesorado de lenguas.
  • Blog de Gemma Lluch. Narrativas paraliterarias y audiovisuales; prácticas de promoción de la lectura, principalmente, en la Web 2.0.
  • Deakialli DocuMental,  de Catuxa Seoane. Biblioteconomía y documentación, organización y recuperación de la información.
  • Editar en voz alta, de  Elsa Aguiar. Sobre edición de literatura infantil y juvenil
  • El blog de la Oro, de Begoña Oro. Literatura infantil y juvenil; las cosas de la vida…
  • El caparazón, de Dolors Reig. Internet, psicología, educación 2.0, innovación, creatividad.
  • El suplemento ocasional, de  Leonor Quintana. Español como lengua extranjera.
  • En ocasiones leo libros, de Carlota Bloom (Ana Infante). Sobre enseñanza de la lengua y de la literatura.
  • La colina de Peralías, de Dolores C. Álvarez Peralías. Educación.
  • Las TIC en plástica, de Lucía Álvarez. Educación artística.
  • Montserrat Boix, de Montserrat Boix. Periodismo, feminismo, conocimiento libre, la comunicación como derecho …
  • Mushware educativo, de Linda Castañeda. Educación y tecnologías educativas.
  • Otra educación, de Rosa María Torres: Sobre educación y políticas educativas.
  • Pativanesca, de Elisa Armas: Micreorrelatos
  • Poesia inantil i juvenil, de Dolors Insa (Biblioteca Municipal de Cocentaina). Poemas e ilustraciones. Catalán y castellano.
  • Tíscar.com, de Tíscar Lara. Alfabetización digital, blogs, media, periodismo…
  • Uvejota, de  Verónica Juárez. Mundo de la información, las bibliotecas y los centros de documentación
  • Voces griegas (desde Benicassim) , de Ana Ovando. Cultura clásica.

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Peregrinaje a la tumba de Luis Cernuda

Tumba de Cernuda

Esta mañana he visitado el lugar donde está enterrado Luis Cernuda.
Para llegar hasta allí desde el centro de Ciudad de México hay un largo trayecto, que he querido hacer en metro y microbús: varios transbordos hasta llegar a la estación  de Viveros, y desde allí un microbús que tiene parada junto a Panteón Jardín, el cementerio donde está la tumba de Cernuda.
Hay que subir una cuesta pronunciada y prolongada, hasta llegar a la sección C, fila 4, tumba 48.  Conocía estos datos por un artículo de Antonio Rivero Taravillo, biógrafo de Cernuda, publicado en El Universal, de México, hace casi tres años. (Hay que advertir del error que contiene el artículo: el número de tumba no es el 28, sino el 48).
Las dos promesas están cumplidas.
Copio uno de los poemas que más me emocionan de La Realidad y el Deseo:

Peregrino

¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.

Carlos Marzal ha dicho a propósito de este poema:

Pocas veces un escritor ha enseñado, con tanta verdad, el orgullo necesario para un alto destino trágico. En Desolación de la quimera está “Peregrino”, un canto a la fidelidad hacia uno mismo, la aceptación de la fatalidad propia. Siempre me ha parecido el destilado de sabiduría vital de un anciano viajero senequista.

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Lección de (des)educación para la ciudadanía

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Fuente: Periodismo Humano

Muchos de mi generación nos hemos esforzado por ver a las fuerzas del orden como un servicio público con comportamientos congruentes con un régimen democrático. Nos hemos dicho muchas veces –para convencernos de algo difícil de creer- que el ensañamiento que sufrimos durante el franquismo, su chulería y  hostilidad se explicaban por el contexto de la dictadura. Ya en la transición democrática, juzgábamos actuaciones de violencia y arbitrariedad de estas fuerzas del orden como residuos de una formación que con la democracia iría cambiando.

Hemos celebrado ejemplos de profesionalidad, de verdadero comportamiento democrático en miembros de la policía nacional y local, de la guardia civil, y  hemos querido interpretar estos ejemplos como señal de cambio.

El repugnante comportamiento de la policía en Valencia durante estos días, documentada por multitud de fotografías y vídeos, nos hace pensar que hemos sido demasiado confiados, demasiado crédulos. Estamos tentados de pensar que es inherente a estos cuerpos el gusto por la violencia, el sadismo, el culto a la fuerza, el odio al pensamiento y a la disidencia…

¿O hay remedio? ¿O el problema está en su formación? ¿En la selección de  sus miembros? ¿En los valores que se les ha de inculcar desde las instituciones democráticas? ¿O simplemente en las órdenes que reciben?

El ministro del Interior ha declarado algo que pone los pelos de punta: “Un ministro del Interior ha de estar siempre al lado de la policía” ¡Dios mío! Creíamos que un ministro del Interior de un estado democrático debía preocuparse por que la policía actuara como garante del orden y no como provocadora del desorden, por que resolviera los problemas y no se convirtiera en el problema, por que velara por la seguridad de los ciudadanos y no los tomara como enemigos.

A mi generación, la actuación de la policía nos hacía desear con más intensidad un país democrático donde las arbitrariedades y vejaciones que sufrimos desaparecieran. Los adolescentes que han sido masacrados y humillados por energúmenos enviados con órdenes absurdas de gobernantes que nosotros hemos elegido, estos jóvenes difícilmente confiarán ya en las instituciones democráticas.

Los golpes físicos, las vejaciones de palabra y de obra,  han sido dolorosos y repugnantes, pero este daño moral quizá sea más difícil de reparar.

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