Versión inaudita


Transcribo una historia, creada por un alumno, que no tiene desperdicio. Se trataba de documentarse y escribirme una historia mitológica, para la actividad explicada en los post anteriores. Ahora, con el fin de curso, me han llegado algunos trabajillos retrasados, entre los que se cuenta esta historia inaudita. No se trataba de versionar la historia, sino de explicar o contar lo que se había encontrado. Sin duda, esto tiene mucho más mérito que un copia y pega, que es lo que hace la mayoría. Además, ha conseguido sacarme la sonrisa después de un día agotador:

Apolo, a pesar de ser presumido, nunca tenía suerte con las mujeres, pero al cabo de un tiempo se enamoró de una mujer llamada Dafne. Dafne no se fijaba en Apolo y Apolo, como era Dios de los arqueros, le lanzó una flecha a Dafne para conquistarla, pero Dafne le tiró una flecha de plomo para rechazarlo. Entonces Apolo corrió para coger a Dafne y ésta sale corriendo hasta que llegan al río Peneo. Y como el padre de Dafne era dios de los ríos, convirtió a Apolo en una hoja de laurel y lo dejó así para siempre, como una simple pieza de hoja de laurel.

J. A. Beltrán.

Versión inaudita


Transcribo una historia, creada por un alumno, que no tiene desperdicio. Se trataba de documentarse y escribirme una historia mitológica, para la actividad explicada en los post anteriores. Ahora, con el fin de curso, me han llegado algunos trabajillos retrasados, entre los que se cuenta esta historia inaudita. No se trataba de versionar la historia, sino de explicar o contar lo que se había encontrado. Sin duda, esto tiene mucho más mérito que un copia y pega, que es lo que hace la mayoría. Además, ha conseguido sacarme la sonrisa después de un día agotador:

Apolo, a pesar de ser presumido, nunca tenía suerte con las mujeres, pero al cabo de un tiempo se enamoró de una mujer llamada Dafne. Dafne no se fijaba en Apolo y Apolo, como era Dios de los arqueros, le lanzó una flecha a Dafne para conquistarla, pero Dafne le tiró una flecha de plomo para rechazarlo. Entonces Apolo corrió para coger a Dafne y ésta sale corriendo hasta que llegan al río Peneo. Y como el padre de Dafne era dios de los ríos, convirtió a Apolo en una hoja de laurel y lo dejó así para siempre, como una simple pieza de hoja de laurel.

J. A. Beltrán.