La formación del profesorado, ¿para qué?

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El departamento de Educación del País Vasco ha gastado y, aunque ahora estamos en crisis, sigue gastando una gran cantidad de recursos humanos y materiales en la formación del profesorado. Tenemos los cursos Prest gara y distintas convocatorias vinculadas a diferentes temas que, en muchos casos, requieren una formación por parte de los docentes. De este modo, contamos con diferentes Proyectos de Formación e Innovación, Trilingüismo, TIC, Coeducación, Bidelaguna (antiguo PROA), Hipi (refuerzo lingüístico), PREE (Proyecto de Refuerzo educativo específico para 1º y 2º ESO), Diversificación Curricular, … Además, de cara al curso que viene, los Centros tendrán que centrarse en la elaboración durante dos años del Proyecto Educativo de Centro. Igualmente, a todo esto habría que añadir que tendremos, una vez más, nuevo cambios en el curriculum ….

Creo que para no volvernos locos, deberíamos ver todos estos proyectos con una única mirada y meta, es decir, como caminos de formación para pasar de una metodología transmisora de conocimiento, a una metodología donde el alumno o alumna sea protagonista y partícipe de su proceso de aprendizaje, que sepa aplicar los conocimientos que aprende en el aula, a través de diferentes destrezas y habilidades, en diferentes contextos y situaciones. Un alumno que piense por sí mismo, reflexivo, autónomo, capaz de trabajar en equipo,  con valores, que aprenda de los errores, y al que no le importe hablar de sentimientos.

A través de esta entrada, quiero reflejar lo que he visto y sentido como asesora en algunas sesiones de formación que he realizado durante este curso escolar. Mi trabajo ha sido de lo más variado. Desde aportar materiales a los departamentos de Lengua de un Centro porque querían elaborar unos materiales comunes para empezar a dirigirse  hacia un Tratamiento Integrado de Lenguas,  a crear para cuatro cursos de la ESO unos portafolios on-line para que los aprendices trabajaran a través de un proyecto que yo misma había elaborado, o  dar diferentes formaciones sobre temas relacionados con las competencias, TIC, Competencia lingüística, proyectos de aprendizaje, …

Antes, por supuesto, se había concretado el tema a tratar, es decir, había hablado con los miembros del departamento o departamentos o con una persona responsable o coordinadora y, a partir de ahí, organizaba la sesión de asesoría o formación. Y en más de una ocasión, he salido con la sensación de no haber llegado al profesorado,  sensación que luego he podido ratificar al leer algunas de las evaluaciones del público asistente.

Tengo que decir que siempre puse ganas e ilusión pensando en los aprendices pero, al final, unos profesores no han realizado ningún documento o material de cara al curso que viene (si tendrán un certificado de formación de 10 horas), otros docentes me han dejado colgada con los portafolios on-line y han seguido aferrados al libro de texto y, algunos más, han puesto una mueca o falta de interés al no sentirse atraídos por lo que yo les contaba.

Después de pensar, y dejar pasar los días para quitarme la sensación de fracaso y el nudo que tenía en  el estómago, creo que habría que buscar otros caminos para llegar al profesorado y voy a empezar por hacer un listado con lo que me viene a la cabeza.

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  •  No dar formación al que no quiere, ya que muchos de los docentes no ven la necesidad de cambiar, y asisten a la formación obligados por estar en un proyecto o movidos por un equipo directivo que tiene unas ilusiones que ellos no comparten. Antes de empezar, tendría que buscar y pedir a los docentes una misma mirada, meta, y por supuesto, compromiso.

  •  No impartir un curso dirigido a las diferentes Etapas (Infantil, Primaria y Secundaria) porque, algunos profesores, no son capaces de trasladar los ejemplos que se dan en la formación a su materia, aula, y alumnos. Si lo hago, pediría profesores y profesoras con ganas, flexibles, con ganas de avanzar en su profesión, receptivos y que conozcan perfectamente su área o materia y a cada uno de sus alumnos.

  • No a la multiplicidad y parcialidad de las formaciones: competencias, inteligencias, múltiples, trabajo cooperativo, TIC, Proyectos de trabajo.  A través de los proyectos de aprendizaje, ¿no se trabajan todos estos temas de una manera natural?

  • Formar para reflexionar, mejorar, cambiar, enriquecerse, sentirse mejor en el trabajo diario con nuestros chicos y chicas.

  • Aprender para hacer, diseñar, crear una secuencia didáctica u otro recurso para llevar al aula.

  • Crear grupos de trabajo en el Centro o intercentros con profesoras y profesores “entusiastas” para trabajar en equipo y compartir ideas, recursos, materiales, experiencias.

  • Entrar en el aula acompañando a otro profesor para poner en práctica  lo que digo y cuento en las sesiones de formación. Posteriormente, evaluar la experiencia tanto nosotros profesores como el alumnado. La verdad, es que a nivel profesional es lo que más ha enriquecido mi trabajo como asesora y profesora. Ha sido y es un placer trabajar con el alumnado día a día y ver sus progresos.

    Si se te ocurre alguna idea más para ampliar esta lista, por favor, deja un comentario en esta entrada.

 


La formación del profesorado, ¿para qué?

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El departamento de Educación del País Vasco ha gastado y, aunque ahora estamos en crisis, sigue gastando una gran cantidad de recursos humanos y materiales en la formación del profesorado. Tenemos los cursos Prest gara y distintas convocatorias vinculadas a diferentes temas que, en muchos casos, requieren una formación por parte de los docentes. De este modo, contamos con diferentes Proyectos de Formación e Innovación, Trilingüismo, TIC, Coeducación, Bidelaguna (antiguo PROA), Hipi (refuerzo lingüístico), PREE (Proyecto de Refuerzo educativo específico para 1º y 2º ESO), Diversificación Curricular, … Además, de cara al curso que viene, los Centros tendrán que centrarse en la elaboración durante dos años del Proyecto Educativo de Centro. Igualmente, a todo esto habría que añadir que tendremos, una vez más, nuevo cambios en el curriculum ….

Creo que para no volvernos locos, deberíamos ver todos estos proyectos con una única mirada y meta, es decir, como caminos de formación para pasar de una metodología transmisora de conocimiento, a una metodología donde el alumno o alumna sea protagonista y partícipe de su proceso de aprendizaje, que sepa aplicar los conocimientos que aprende en el aula, a través de diferentes destrezas y habilidades, en diferentes contextos y situaciones. Un alumno que piense por sí mismo, reflexivo, autónomo, capaz de trabajar en equipo,  con valores, que aprenda de los errores, y al que no le importe hablar de sentimientos.

A través de esta entrada, quiero reflejar lo que he visto y sentido como asesora en algunas sesiones de formación que he realizado durante este curso escolar. Mi trabajo ha sido de lo más variado. Desde aportar materiales a los departamentos de Lengua de un Centro porque querían elaborar unos materiales comunes para empezar a dirigirse  hacia un Tratamiento Integrado de Lenguas,  a crear para cuatro cursos de la ESO unos portafolios on-line para que los aprendices trabajaran a través de un proyecto que yo misma había elaborado, o  dar diferentes formaciones sobre temas relacionados con las competencias, TIC, Competencia lingüística, proyectos de aprendizaje, …

Antes, por supuesto, se había concretado el tema a tratar, es decir, había hablado con los miembros del departamento o departamentos o con una persona responsable o coordinadora y, a partir de ahí, organizaba la sesión de asesoría o formación. Y en más de una ocasión, he salido con la sensación de no haber llegado al profesorado,  sensación que luego he podido ratificar al leer algunas de las evaluaciones del público asistente.

Tengo que decir que siempre puse ganas e ilusión pensando en los aprendices pero, al final, unos profesores no han realizado ningún documento o material de cara al curso que viene (si tendrán un certificado de formación de 10 horas), otros docentes me han dejado colgada con los portafolios on-line y han seguido aferrados al libro de texto y, algunos más, han puesto una mueca o falta de interés al no sentirse atraídos por lo que yo les contaba.

Después de pensar, y dejar pasar los días para quitarme la sensación de fracaso y el nudo que tenía en  el estómago, creo que habría que buscar otros caminos para llegar al profesorado y voy a empezar por hacer un listado con lo que me viene a la cabeza.

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  •  No dar formación al que no quiere, ya que muchos de los docentes no ven la necesidad de cambiar, y asisten a la formación obligados por estar en un proyecto o movidos por un equipo directivo que tiene unas ilusiones que ellos no comparten. Antes de empezar, tendría que buscar y pedir a los docentes una misma mirada, meta, y por supuesto, compromiso.

  •  No impartir un curso dirigido a las diferentes Etapas (Infantil, Primaria y Secundaria) porque, algunos profesores, no son capaces de trasladar los ejemplos que se dan en la formación a su materia, aula, y alumnos. Si lo hago, pediría profesores y profesoras con ganas, flexibles, con ganas de avanzar en su profesión, receptivos y que conozcan perfectamente su área o materia y a cada uno de sus alumnos.

  • No a la multiplicidad y parcialidad de las formaciones: competencias, inteligencias, múltiples, trabajo cooperativo, TIC, Proyectos de trabajo.  A través de los proyectos de aprendizaje, ¿no se trabajan todos estos temas de una manera natural?

  • Formar para reflexionar, mejorar, cambiar, enriquecerse, sentirse mejor en el trabajo diario con nuestros chicos y chicas.

  • Aprender para hacer, diseñar, crear una secuencia didáctica u otro recurso para llevar al aula.

  • Crear grupos de trabajo en el Centro o intercentros con profesoras y profesores “entusiastas” para trabajar en equipo y compartir ideas, recursos, materiales, experiencias.

  • Entrar en el aula acompañando a otro profesor para poner en práctica  lo que digo y cuento en las sesiones de formación. Posteriormente, evaluar la experiencia tanto nosotros profesores como el alumnado. La verdad, es que a nivel profesional es lo que más ha enriquecido mi trabajo como asesora y profesora. Ha sido y es un placer trabajar con el alumnado día a día y ver sus progresos.

    Si se te ocurre alguna idea más para ampliar esta lista, por favor, deja un comentario en esta entrada.

 


TRISTEZA

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Ángel Fidalgo, en su blog Innovación Educativa , hace una entrada con este título.

Ahora que termina este curso escolar te convendría leerla junto a tus compañeros, y hacer una pequeña reflexión mirando al mes de septiembre que, sin darnos cuenta, está a la vuelta de la esquina.

Me gustaría que, a través de los comentarios de esta entrada, me dieras tu opinión.