HABLANDO DE PROYECTOS EN UN LUGAR DE ENSUEÑO

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El pasado día 13 de febrero, estuve en una precioso pueblo de Asturias: Arenas de Cabrales. El motivo de mi visita fue  dar una formación en un Centro pequeño, desde cuyas ventanas veía los Picos de Europa. ¡¡Un paisaje idílico!!

A este Centro acuden diariamente alumnos y alumnas de los pueblos de montaña de los alrededores, desde Infantil hasta la ESO.

Los profesores, según me decían,  se han cansado de trabajar sólo con el libro de texto,  se aburren en la clase, y, por supuesto, también los alumnos. Existe poca motivación por hacer siempre lo mismo.

Además, tienen aulas de 8, 10, 12 alumnos. En una frase, el Centro es un caramelo para poner en marcha proyectos de trabajo, intentando poco a poco cambiar la metodología en el aula.

Algunas profesoras, incluso,  ya han hecho sus pinitos siguiendo su propia intuición.

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Durante tres horas, hicimos una reflexión de la práctica de aula, y de cómo se trabajan las competencias en una secuencia didáctica. Y, sobre todo, vimos vídeos y ejemplos de momentos vividos por mí en el aula. A través de ellos,   les transmití mi ilusión y ganas de seguir trabajando de esta manera con los alumnos, porque sé por experiencia que, de verdad, funciona.


“HAITÍ LLORA”: UN NUEVO PROYECTO DE TRABAJO

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Ayer, 31 de Enero, tuvieron lugar en el Berritzegune de Leioa  unas Jornadas sobre el trabajo por proyectos

Junto a la profesora Ana Isabel López, estuve contando la experiencia que vivimos en el aula el curso pasado. Ana Isabel trabaja en el Instituto de Astrabudua  y está habituada a la gran diversidad que hay en alguna de sus aulas.

Las dos entramos con mucha ilusión en una clase de 1º de la ESO, en concreto,     en 1º A

 En esta aula la diversidad cultural, los problemas de aprendizaje, la baja autoestima de los alumnos, los problemas personales que les cargaban aún más la mochila que llevaban a la espalda, …

 ”Haití llora” es un proyecto interdiciplinar donde los alumnos trabajan a la vez contenidos de Lengua y de Ciencias Sociales. Estos alumnos contaban con unos cuadernos on-line que utilizaron en todo momento junto a la pizarra digital.

Además, a través del proyecto, los aprendices fueron trabajando las siguientes competencias:

  • Competencia en comunicación lingüística

  • Competencia social y ciudadana

  • Competencia cultural  y artística

  • Competencia en el tratamiento de la información y  competencia digital

  • Competencia científica, tecnológica y de la salud

  • Competencia aprender a aprender

  • Competencia para la autonomía e iniciativa personal.

Si quieres saber más  sobre este proyecto, mira la presentación que tienes a continuación:

 

EVALUACIÓN DEL PROYECTO REALIZADA POR ALGUNOS ALUMNOS

 

Sobre el trabajo por proyectos:


HOY ME SIENTO VACÍA POR DENTRO

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He tardado en publicar esta entrada porque quería dejar pasar el tiempo para poder reflexionar, serenarme, intentar ver las cosas desde diferentes perpectivas, ponerme en el lugar de otras personas, … Aún así, me siento vacía por dentro, porque a mis alumnos de 1º A de la ESO no les ha salida la fiesta como esperaban.

Mis chicos y chicas de Astrabudua, durante este tercer trimestre, han estado trabajando en el Proyecto Haití llora. Son 15 alumnos etiquetados por el profesorado como “difíciles” y de no poder trabajar con ellos en el aula. Todos ellos proceden de diferentes países y, los que son de aquí, son gitanos.  Algunos tienen situaciones familiares difíciles y grandes vacíos en su aprendizaje, encontrándose en niveles de Primaria.

Su profesora de Lengua Castellana y tutora Ana Isabel López me pidió trabajar de otra manera en el aula ante la imposibilidad de hacer algo con estos alumnos con la metodología tradicional. Otros profesores y profesoras no lo han querido ver y han seguido con su libro de texto y sus pruebas o exámenes.

Entré con ilusión en el aula, elaboré para ellos un cuaderno on-line para que todos sus trabajos y reflexiones sobre su aprendizaje lo hicieran con sus ordenadores portátiles. Además, contaban con una PDI en el aula que teníamos que aprovechar.

Los alumnos se han sentido importantes en el aula, cada uno de ellos era único para nosotras las profesoras. Dábamos a cada cual lo que necesitaba. Les hemos querido, animado cuando sentían que no lo podían hacer y tiraban la toalla.

No puedo negar que, en una ocasión,  tuve que dejar el aula tras avisarlo tres veces, porque era imposible que se respetaran entre sí y a mí como profesora. Todos hablaban y el griterío era ensordecedor.

Pero, por lo demás, todo ha sido bueno, han investigado sobre el terremoto de Haití y sus consecuencias, lo han reflejado en presentaciones de diapositivas, lo han expuesto de oralmente ante sus compañeros, han recogido ideas para ayudar a Haití y han escrito un e-mail al director del Centro para pedirle permiso para hacer una fiesta en honor de los niños y niñas haitianos.

Empezaron a organizar la fiesta con mucha ilusión. A ella acudirían padres, profesores y alumnos. Crearon carteles y unas diapositivas para colocar en una pantalla grande  que hay a la entrada del Centro para anunciar e invitar a la fiesta, hicieron una presentación oral sobre la situación de Haití, escribieron poemas, una canción, uno de ellos hizo de presentador y vino una responsable de UNICEF a exponer la situación actual de Haití .

Además mis alumnos hicieron pulseras y llaveros, marcapáginas, hojaldres, tortillas, sandwiches, … Todo para conseguir dinero para este país.

También contamos con la generosidad del Instituto Txorierri de Derio que, aunque ya estaba terminando el curso, se ofrecieron a ayudarnos, hicieron tutorías en las aulas sobre unos vídeos que previamente les habíamos indicado, y recogieron una cantidad de dinero importante de padres, alumnos, y profesores.

Pero, ¿qué ocurrió el día 20 de junio por la tarde?. Ahora entenderéis mi vacío y mi pena.

Mis chicos lo tenían todo organizado y bien preparado, incluso ya tenían una caja donde recoger sus donativos pero solo aparecieron algunos familiares, ya que, la mayoría, trabaja hasta muy tarde, vinieron algunos alumnos pero eché en falta a los profesores y profesoras del Centro, ya que de 25 que hay en el Centro solo asistieron 5 (dentro de estos 5 estaba la Junta directiva). Y, lo que es peor, al día siguiente,  nadie me preguntó por la fiesta.

¿Qué pensarían mis alumnos antes de empezar el espectáculo?. No tenían el calor de los padres y es ahí donde hubiesen tenido que tener el calor de los profesores.

Pero mis alumnos hicieron su fiesta, y lo hicieron bien y hubo aportaciones monetarias y, además contabámos con el dinero recogido en el Instituto de Derio.

¿Ahora entendéis mi desilusión?

Pero yo estoy contenta porque mis chicos lo hicieron bien y lo, más importante, consiguieron trabajar en equipo para ayudar a los niños de Haití.

A continuación podéis ver algunos vídeos de mis alumnos. Yo, la verdad, disfruto viéndolos.