Sesquidécada: noviembre 1999


La lista de lecturas de noviembre de 1999 me hace recuperar buenos recuerdos, tal vez por la variedad del repertorio. La primera lectura rescatada de aquellos días es La lengua de las mariposas, el relato de Manuel Rivas que sirvió de base para la película homónima. Descubrir a Rivas fue un gran hallazgo que me animó a seguir leyendo casi todo lo que ha publicado, sobre todo en prensa y relatos cortos. Hace un par de años, en el aula, leímos una novela juvenil sobre Miguel Hernández, Mala luna, de Rosa Huertas. Al hilo de aquella lectura, vimos la película de José Luis Cuerda. Además de emocionarnos, pudimos establecer paralelismos muy interesantes entre ambas obras. Es algo que recomiendo, por ejemplo, para 4º de ESO.

La segunda lectura de esta sesquidécada pertenece a un "autor rarito" que ya ha visitado el blog en otras ocasiones: Bohumil Hrabal. Se trata de la novela Yo que he servido al rey de Inglaterra, una obra cómica, con todas las prevenciones que uno debe tener acerca del humor de este autor. Bohumil Hrabal posee un estilo muy particular, contundente en obras como Trenes rigurosamente vigilados o Una soledad demasiado ruidosa. Sin embargo, en la novela que recupero, el lector puede hallar cierto alivio y consuelo gracias a las situaciones a menudo absurdas que se plantean. Mi amiga Mª José Chordá me informaba el otro día de la publicación de una novela de Hrabal: Clases de baile para mayores. Habrá que ponerse a ello.

La última lectura de esta entrega es un manual de Lingüística: La fraseología del español coloquial, de Leonor Ruiz. Hace quince años también me apunté a un curso de doctorado sobre "Lexicografía histórica del español", impartido por la excelente profesora Mª Teresa Echenique. El trabajo que debía presentar exigía una investigación sobre unidades fraseológicas, es decir, locuciones o frases hechas del castellano. Año 1999, recordad, cuando Internet seguía siendo esa gran desconocida para el público general, pero también para muchos investigadores universitarios. Me tocó revisar muchas enciclopedias y diccionarios en papel, pero descubrí los recién inventados corpus de la lengua: el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual) y el CORDE (Corpus Diacrónico del Español), unas herramientas fundamentales para cualquier filólogo o enamorado de las palabras. Gracias al buscador del CORDE pude documentar la aparición de muchas palabras usando las búsquedas y estadísticas cronológicas. En fin, algo que me pareció más que innovador y que comenzó a sembrar en mí la pasión por las TIC. Hasta hoy.
Por cierto, mi trabajo abordaba el estudio sobre la expresión "valer un potosí". Y aquí está, también gracias a las TIC.

Sesquidécada: junio 1997

En junio de 1997 descubrí al autor a quien dedico en exclusiva esta sesquidécada, una breve nota propia de estos días frenéticos de cierre de curso, que dejan poco espacio y tiempo para la literatura. El protagonista es Bohumil Hrabal, un autor checo al que llegué a través de la novela Una soledad demasiado ruidosa. Hrabal es un autor pesimista pero profundo, tanto para la reflexión como para la ironía. No conozco muy bien la literatura centroeuropea, pero creo detectar en muchos autores (Heinrich Böll, Jaroslav Hašek, Elias Canetti, etc.) una visión casi apocalíptica del mundo tamizada siempre por ese humor negro y amargo de unos personajes con los que el lector conecta enseguida. En Una soledad demasiado ruidosa, el protagonista se dedica a triturar libros (un oficio que desempeñó el autor); mientras ejerce unas veces como verdugo y otras como salvador de esos libros que tanto ama, sus pensamientos van configurando la propia novela de su vida y su mundo. La biografía de Hrabal hace honor a su literatura, también en dramatismo. Tal vez el verano no sea el mejor momento para leer esta novela -o su magnífica obra Trenes rigurosamente vigilados-, pero quizá alguno se atreva con el divertido periplo del protagonista de Yo que he servido al rey de Inglaterra. Aunque la situación actual invite a ello, no hay que ser apocalíptico ni pensar que acabaremos algún día compartiendo estas lecturas en samizdat como tuvo que hacerlo Hrabal.

Crédito de la imagen: Wikipedia: Bohumil Hrabal