A propósito de una celebración: lenguas en peligro de extinción

Desde 2001 el Día Europeo de las Lenguas se celebra cada 26 de septiembre. Europa posee un auténtico tesoro lingüístico: a las 23 lenguas oficiales de la UE se suman los idiomas de más de 60 comunidades territoriales o minoritarias y las lenguas de los ciudadanos originarios de otros países y continentes. Para dar a conocer esta inmensa riqueza, la Unión Europea y el Consejo de Europa decidieron organizar en 2001 el Año Europeo de las Lenguas.

Hoy día hay unas 6500 lenguas en el mundo y la mitad de ellas corren peligro de extinción.

Autor: Chema Madoz

Autor: Chema Madoz

¿Por qué preservar una lengua? Porque toda lengua es la representación de la visión del mundo, valores, filosofía, cultura, estética de quienes la usan o la han usado; es decir, es como su ADN. Si se extingue, todo lo que contiene se pierde sin remedio.
Hay una unión irreemplazable entre una lengua y el Conocimiento Tradicional (C.T.) relacionado con la biodiversidad. Las comunidades indígenas han ido creando a lo largo del tiempo taxonomías que les han permitido clasificar el mundo natural. Ello implica un conocimiento del medio ambiente que está contenido en los nombres indígenas, tradiciones orales y taxonomías, y puede desaparecer (de hecho, desaparece) cuando una comunidad cambia de idioma.
Los nombres indígenas que proceden del folklore y de las tradiciones orales pueden resultar determinantes para el éxito de iniciativas relacionadas con la recuperación de especies o la preservación de cultivos.
Un estudio sobre dichos ancestrales del pueblo Maorí concluía nada menos que éstos contenían información única sobre plantas, suelos, nutrientes y paisajes.
Aliet Nemtushkin, es un poeta que pertenece a la minoría Evenki, de China, expresa así sus miedos a que su lengua se extinga:

Si olvido mi lengua materna
y los cantos que entona mi pueblo,
De qué me sirven mis ojos y oídos,
para qué quiero mi boca (…)
Cómo podré admitir la insensata idea de que mi lengua es pobre y endeble
Cuando las últimas palabras de mi madre fueron musitadas en Evenki.