Kësulëkuqya

Razón tenía el tío Ludwig cuando afirmaba que los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo. Eso fue lo que se me vino a la cabeza cuando a comienzos de este verano recibí noticias de Albania: su Casa de España, en Tirana, aparte de otras muchas actividades, mantiene un Taller de traducción desde el que me querían hacer llegar una muestra de su excelente trabajo, una recopilación de micros en su lengua y en la nuestra.

De esta inesperada colección me gusta especialmente -es bueno, rematadamente bueno, jodid…te bueno- Anuncio, de María José Barrios:

La sorpresa -emocionante- fue que hubieran escogido uno de mis cuentos.

-Caperucita era una niña muy, pero que muy mala, que tenía aterrorizados a los animales del bosque -empezó a contar la loba a sus cachorros.

Crédito de la imagen

Un fuerte abrazo, desde este límite del mundo, para Albi, Flavia, Edlira, Lorela, Migena, Xhil, Romina, Arta, Anxhelika, Elsa, Spartak, las hermanas Karak e Isabel Leal.

Aster Navas

MENOS LOBOS, QUE SOMOS MUCHAS CAPERUCITAS

La bitácora, Algún día en alguna parte, hace una completa lista de todas las versiones imaginadas e imaginables de este personaje y de todos los que pueblan el bosque: lobos enamorados, abuelas cómplices… Perrault, Gabriela Mistral, Tex Avery…