La conspiración de un lector: Evaristo Romaguera

Es cierto, cuando concoces a alguien en persona, te suele sorprender porque es diferente a como te lo habías imaginado.  Con Evaristo no me sucedió.  Un lector impenitente te lo imaginas casi siempre callado, observador -como permanentemente conspirando- y sí, sí, Evaristo es lector impenitente, un hombre callado, muy educado, tímido, muy amable y muy poco conspirador…. Siempre con una palabra certera en sus comentarios y con una palabra amiga siempre. ¡Gracias, Evaristo, por contarnos entre tus amigos y muchísimas gracias por tu colaboración hoy en Tres Tizas porque -como nos señalas- “estos ejercicios de reflexión sobre lo que hacemos son una buena costumbre”!

Marcos Cadenato

club lectura

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El club de lectura escolar, un espacio para el fomento de la lectura

Los clubes de lectura en los centros educativos son uno de los espacios más adecuados para el fomento de la lectura.

En abril de 2006, el Seminario del Plan de Lectura y Biblioteca de mi centro organizaba con doce alumnos de 2º, la primera reunión del Club de Lectura de Educación Secundaria. Este curso somos más de doscientos lectores, de 3º de Ed. Primaria a Bachiller, los que compartimos nuestras lecturas.

El alumnado asiste de forma voluntaria, una vez a la semana en el recreo de mediodía, a la reunión de su club en la Biblioteca del centro. En la reunión se comentan un número determinado de capítulos del libro elegido.

Cuando entran nuestros lectores debemos tener preparado algún elemento nuevo en nuestra mesa de reuniones: un objeto decorativo, un libro para presentar, algunas golosinas, una revista, una canción, un video, un microrrelato… La reunión sigue con una rueda de opiniones sobre los capítulos leídos. Lo más importante es crear un ambiente en el que el alumno se sienta libre para expresar sus opiniones favoreciendo el objetivo más importante: leer para conversar con otros lectores.

La música también está presente en las reuniones. Se escuchan todas las referencias musicales que aparecen en los capítulos de la semana. Las películas también son una ocasión para conversar. Las adaptaciones cinematográficas de Crepúsculo o más recientemente de Los juegos del hambre, han sido objeto de largas conversaciones en nuestros Clubes. Siempre que es posible proyectamos las adaptaciones cinematográficas de los libros leídos.

Las lecturas son elegidas por el coordinador. Una de las mayores dificultades es la selección de lecturas. Cuesta convencer al alumnado de que nos reunimos para comentar y debatir en torno a lecturas que no leeríamos individualmente y que es difícil elegir una lectura que guste a todos. Los alumnos deben acostumbrarse pronto a que algunas de las lecturas no les engancharán enseguida, que serán más difíciles o que no levantarán pasiones. A pesar de ello, algunos descubren siempre los puntos fuertes del libro y los transmiten a los demás.

En los últimos cursos hemos leído algunos títulos infalibles como Rebeldes (Susan E. Hinton) o Los juegos del hambre (Suzanne Collins)  pero también hemos propuesto otros títulos que casi nunca figuran en las lecturas voluntarias de nuestros alumnos: La chica de sus sueños (DonnaLeon), Un grito de amor desde el centro del mundo (KyoichiKatayama) o La ciudad de las bestias (Isabel Allende).

Prácticamente nunca se consigue unanimidad en la valoración de las lecturas. Unos libros han entusiasmado a casi todos los lectores y otros han exigido un esfuerzo mayor. Esa es la dificultad pero también la gran riqueza de los Clubes de Lectura.

La dificultad es convencer a los alumnos de que, en contra de lo que transmiten algunos planes de lectura institucionales,  la lectura no siempre es divertida o no siempre es fácil. Leemos juntos para conseguir acabar, o incluso empezar, libros que nunca leeríamos nosotros solos.

Los alumnos conceden más importancia de la que parece a los aspectos externos del libro. En principio rechazan, o al menos no se entusiasman con los libros que les recuerdan a las lecturas obligatorias del aula. Siempre procuramos elegir a lo largo del año, dos o tres libros que no estén en las colecciones que se utilizan habitualmente en clase. Una edición muy cuidada, de tapa dura, con aspecto de libro de adulto, siempre es muy bien recibida y se recrean en la primera reunión con el olor, el tacto, el tipo de letra, el diseño de la portada o el papel.

La asistencia a la Feria del Libro de Ocasión, a a Feria del Libro de Valencia, las reuniones especiales de Navidad, los encuentros con autores, la actividad fin de curso y otras actividades especiales son un elemento motivador insustituible que incrementan la cohesión del grupo y la sensación de pertenencia al Club.

Es imprescindible que los tutores apoyen desde el aula todas las actividades que realizamos, facilitando y valorando positivamente la participación de sus alumnos en las mismas. También es fundamental el apoyo constante que recibimos desde la Dirección y desde la A.M.P.A para la realización de este proyecto.

Los clubes de lectura escolares reúnen los requisitos que señala F. Zayas para el fomento de la lectura, diferenciándolo de la educación literaria (ver Fomento de la lectura y educación literaria): Promueven la lectura como acto personal ya que el alumno lee cada semana los capítulos señalados para la reunión siguiente, se leen obras de literatura infantil y juvenil atendiendo a los gustos literarios del grupo y a las sugerencias de los alumnos. Se lee de forma personal en casa y después, en la biblioteca escolar, se crea un clima favorable para debatir y recomendar entre pares otras lecturas, música o cine.

La puesta en marcha y coordinación de los clubes de lectura ha sido con toda seguridad, la experiencia más gratificante y sobre todo más enriquecedora en mis muchos años de experiencia profesional.

Lo que he aprendido de mis alumnos lectores, lo que he disfrutado con ellos me ha compensado con creces el tiempo y el esfuerzo dedicado a esta actividad.

Que los alumnos te paren por un pasillo para decirte que ya han acabado el libro, o que se han pasado de páginas porque no podían dejar de leerlo, o comprobar cada semana como muchos adolescentes renuncian a su recreo, acuden a la biblioteca del colegio para compartir sus lecturas, pero también sus alegrías, sus enfados, sus ilusiones… es un lujo para un docente.

Evaristo Romaguera, @evroes,  Conspiración de lectores