Tribulaciones de un profe de Lengua más

Bueno, “de un profe de Lengua más“, no hablamos, exactamente. Cuando conocimos a Alberto en uno de los Encuentros Educativos en el que coincidimos, nos llamó la atención su entusiasmo y su timidez, a partes iguales. Como que no quiere la cosa, nuestro compañero y amigo ha ido construyendo un trabajo excelente que os invitamos a conocer desde aquí  (La bitácora de la Lengua) y demuestra un interés y una pasión por la Educación y por las TIC que le hacen destacar con voz propia. Alberto, te agradecemos mucho tu colaboración en este rinconcito educativo y estamos seguros de que tu artículo va a llegar a muchos compañeros que están atravesando situaciones similares y les vas a contagiar tu manera de entender la Educación. ¡Ánimo y muchísimas gracias por tu trabajo y por asomarte a esta vuestra ventana! 

Marcos Cadenato

Mis amigas las vacas

Imagen de Isabel Pardo y Vanesa García

Ante todo, quiero agradecer a mi amigo Marcos Cadenato haberme dado la oportunidad de participar en este espacio tan especial para mí y por haberme metido en este “brete”. Un brete (agradable) porque me ha llevado mucho tiempo de reflexión el cómo podría hablar de todo lo que quiero decir sin dejar demasiados flecos sueltos y sin resultar demasiado pesado. Y ahora, me pongo a escribir sin saber muy bien a dónde me llevarán mis palabras.

Sólo tengo una cosa clara: He decidido usar de guion la definición que hago de mí mismo en mi perfil de Twitter: “Profe de lengua en Asturias. Amante de las TIC que hace de su trabajo su afición”. En ella, casi sin quererlo, digo muchas cosas sobre mí, sobre mi situación y sobre cómo encaro mi profesión.

Soy profe de Lengua en Asturias. Y no en una localidad y centro concretos porque mi condición de interino me convierte en turista accidental año tras año. Y, aunque tiene ciertas ventajas, es una labor que desgasta. Las ventajas principales: conocer gente estupenda y profes entusiastas (de los otros me olvido rápidamente), conocer diferentes maneras de trabajar de las que voy aprendiendo y engordando mi experiencia, convivir cuando toca estar fuera durante la semana, la amistad… Pero sí, desgasta. Desgasta recorrer carreteras de toda índole y bajo todas las condiciones: meteorología, derrumbes, ganado… (en mi primeras entradas de La bitácora hacía referencia al difícil desempeño). Pero desgasta aún más comenzar nuevos proyectos educativos y no saber si se verán cumplidos o, al menos, no comprobar su continuidad, desgasta que mi forma de trabajar esté tan condicionada por el tiempo. Y, por supuesto, desgasta comprobar que la sociedad siga creyendo que todos tenemos una plaza ganada sin esfuerzo en la que trabajamos poco, con mucho sueldo y muchas vacaciones, opinión alentada por cargos públicos con mala fe y pocas luces (¡menuda combinación!).

Ahora bien, todo esto se compensa de largo con la segunda parte antes mencionada: “Amante de las TIC que hace de su trabajo su afición”. Empiezo por la segunda parte. No concibo esta profesión sin vocación. ¿Cómo vamos a enseñar, a convivir con nuestros alumnos si no tuviéramos afición por nuestro trabajo? Yo me lo paso genial en clase y disfruto como un enano preparando materiales y nuevas actividades para intentar que mis alumnos aprendan de una manera menos aburrida. Y es aquí donde entran en juego las TIC. No voy a ponerme más pesado enumerando las bondades de las NNTT, pero sí diré algunas cosas que a mí me han aportado. Como acabo de decir, me han aportado cambio en mi forma de trabajar y me lo paso bien con ellas (egoísmo docente), pero los chicos también. Me han aportado la posibilidad conocer a magníficos profesionales a través del uso de las redes sociales y, por supuesto, participar como integrante y con mis alumnos en proyectos maravillosos como Kuentalibros.

Sin duda, más luces que sombras en mi quehacer como docente. Sólo espero que me dejen seguir disfrutando, perdón, trabajando por muchos años más.

Alberto García Pérez @albertogp123