Intelijencia, inteligenzia, inteligencia…

Inteligencias múltiples. Educar (2)

Descargar (PDF, Mobi, EPub)

Versión en issuu

Cansado. Que quede entre nosotros pero me empiezo a encontrar cansado. Profundamente. Saber que gente como Iker Olabarria me tomará el relevo me alivia. Profundamente también.

Este año nos embarcamos en un  nuevo Máster en E. Secundaria. Los TFMs de los alumnos del curso pasado fueron excelentes, esperanzadores, honestos. Para muestra, baste este botón

Hay una generación de profes que derrocharán entusiasmo, ideas y dedicación si el sistema les da una oportunidad; educadores como Iker, que parte de la base de que en cada alumno hay un genio. 

Everybody is a genius. But if you judge a fish by its ability to climb a tree, it will live its whole life believing that it is stupid. Todos somos genios. Pero si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido. 

Albert Einstein

prezi

Cuando Aster me pidió que colaborara en este blog me sentí francamente halagado. Es toda una responsabilidad, máxime cuando quien te hace la petición ha sido tu profesor en el Máster de Formación de Profesorado de Secundaria. Justo ahora se cumple un año del comienzo de aquellas clases en las que tanto Aster, como Carlos y Marcos, miembros de Tres Tizas, comenzaron a llenarnos la cabeza de pájaros con todo esto de las TICs, la innovación en las clases, y un montón de herramientas y recursos a nuestra disposición como futuros docentes. Después de un año, todo aquello ha dejado poso, al menos en mí, y me gustaría que esta entrada en el blog sirviera como agradecimiento a ellos y al resto de profesores de la especialidad de Lengua.

De hecho, fue Ibon Estrada, profesor de Lengua con una dilatada y prolífica trayectoria como docente, quien me animó a investigar en el entorno de las inteligencias múltiples y su incorporación a la asignatura de Lengua. El resultado fue el Trabajo Fin de Máster que comparto con todos vosotros y que espero que sea de vuestro interés y ayuda. Uno de los grandes problemas con que me encontré a la hora de investigar fue la enorme cantidad de bibliografía existente, lo cual me dejó poco margen para hacer una investigación más a fondo en ninguna de las líneas planteadas, ya que todos esos caminos estaban recorridos y explorados. Howard Gardner esbozó su Teoría de las Inteligencias Múltiples a principios de los 90, y desde entonces, psicólogos, expertos e investigadores, además de él mismo, han continuado desarrollándola y completándola. Incluso existen centros como el Colegio Montserrat en Barcelona, que llevan años educando teniendo en cuenta las diferentes inteligencias que los alumnos y alumnas poseen. ¿Qué más podía ofrecer yo? Decidí virar el timón y reflexionar sobre las inteligencias múltiples y su presencia o ausencia en nuestras aulas y en cómo éstas se relacionan estrechamente con el talento del alumnado.

Talento que, a mi juicio, puede ser innato o se puede adquirir con el estudio y la práctica. Saber detectar ese talento y saber cómo gestionarlo debería ser nuestra responsabilidad como profesores, más aún ante la coyuntura actual en la que la LOMCE pretende segregar y orientar a los alumnos hacia aquellas asignaturas que les son más afines, delimitando su porvenir y dirigiendo a los alumnos hacia un camino profesional en el que puedan ser más útiles, atendiendo a las inteligencias, habilidades, capacidades o talentos innatos que poseen y despreciando su voluntad, el espíritu de sacrificio u otros valores como la dedicación, la constancia y el trabajo continuado. Un arma de doble filo que puede suponer un mazazo para aquellos alumnos con expectativas y cuya vocación difiere del talento que poseen, o alumnos con dificultades en el aprendizaje o con un proceso evolutivo diferente al de la media. La educación debe ser trabajo, esfuerzo, sacrificio, y por supuesto debe tener vocación universal. El talento viene dado, pero también hay que trabajarlo y encauzarlo. Por eso se antojan tan importantes las inteligencias múltiples, y por eso soy un acérrimo defensor de ellas y de su implementación en la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, asignatura que nos permite ir más allá y donde se pueden desarrollar el resto de las inteligencias además de la lingüística. Por ejemplo, en mi breve aunque intensa experiencia como docente, me he encontrado con alumnos y alumnas con grandes talentos, que desconocen que los poseen. Muchos acuden al aula de apoyo escolar y vienen con un autoconcepto equivocado: “Yo no valgo”, “Esto no se me da bien”, “Nunca llegaré a nada” son frases que resuenan en sus conciencias y cuyo eco martillea mi ego de profesor. No puedo y no debo dejar que mis alumnos crean eso. Puede que no encajen en un sistema educativo en el que siguen prevaleciendo las matemáticas o las lenguas, enseñadas como se hacía hace 20 o 30 años, a golpe de libro, tirando de teoría y de memorística. Me niego a aceptar que no valen, y a que ellos y ellas mismas lo hagan. En mis clases, trato de que por medio de otras inteligencias, puedan llegar al conocimiento de lo que se les exige, y hasta el momento puedo decir que funciona. Claro está que la implementación de las inteligencias múltiples en el aula lleva tiempo y dedicación, y exige hablar mucho y empatizar con el alumno o alumna, y eso hoy día no es tarea fácil. En primer lugar, porque combatir la inercia perenne de un sector del profesorado resulta francamente complicado. Se necesita educar a quienes educan en éstas y otras metodologías, y se necesita responsabilidad y compromiso por parte del profesorado, que debe perder el miedo y la resistencia al cambio. La formación continua, los cursos de capacitación profesional y todo tipo de aprendizajes encaminados a mejorar la profesión han de ser tenidos en cuenta y vistos como una oportunidad de mejora. Como profesores, debemos arrinconar esos miedos al cambio dejando a un lado las reticencias y el anquilosamiento en el que se encuentra el sector educativo.

La docencia ha sido desde hace años una profesión estigmatizada y maltratada. Sin embargo, desde mi punto de vista es una de las profesiones más vocacionales, más bellas y útiles del mundo. Quizá como profesores adolecemos de falta de imaginación, creatividad y motivación. Seguimos sumidos en una inercia profesional de la que sería conveniente escapar. Quién sabe si a causa de la crisis económica y sus recortes, o por la implantación de la LOMCE, muchos docentes no se estarán replanteando su manera de dar clase, si no se estarán removiendo muchas conciencias, si no estará calando un mensaje más profundo, una llamada a hacer las cosas desde otra perspectiva. Quizá en este contexto, más que nunca, es necesario apostar por la innovación en las aulas, y una manera de tantas que existen podría ser apostar por una educación basada en las inteligencias múltiples y en la búsqueda y gestión del talento del alumnado.

Iker Olabarria