Novadors y buena compañía



Mi primer Novadors fue en 2009 y llegué a él de la mano de mi maestra y mentora en el mundo de las TIC: Ana Ovando. Aquel Novadors, junto a Getxolinguae y Espiral Edublogs supusieron la confirmación de que mis ídolos de la red eran personas de carne y hueso; de hecho, algunos de ellos acabaron siendo buenos amigos en la red y fuera de ella.
Hoy día me resulta imposible hacer una crónica de mi paso por Novadors14 y mencionar a todos aquellos con los que compartí aunque fuese unos minutos. Estos encuentros presenciales tienen sus ventajas y sus inconvenientes: por un lado, puedes abrazar a esa gente a la que conoces en lo virtual y echas de menos en lo presencial, pero por otro resulta complicado hablar con todos en tan poco tiempo. No insistiré en la emoción de poner cara a tantos avatares de Twitter o el placer de tomarse un aperitivo con profesionales a quienes admiras profundamente. Si queréis conocer todo lo que pasó, os recomiendo que rebusquéis entre los enlaces que recopiló Sergio Mestre en este storify.


Ante la incapacidad de mencionar uno a uno sin dejarme a nadie, en esta nota voy a agradecer de manera general el cariño de todos los que acompañaron en esa jornada y también manifestar mi particular reconocimiento a Juanfra Álvarez por su paciencia y profesionalidad durante el taller y las pechakuchas. 
De paso, aprovecho para enlazar mi pechakucha "Sueñan los profes con tareas eclécticas", en la que se hacía referencia al proyecto "20 años después...", que surgió a partir del MOOC sobre Aprendizaje Basado en Proyectos del INTEF, y del que podéis encontrar más información en mi blog De textos.
Gracias a las ubicuas tecnologías, tenéis ocasión de ver y escuchar la pechakucha en distintos formatos y desde distintos puntos de vista, pero no os preocupéis, porque, en el fondo, lo que importa es soñar.
Feliz verano