La Bella Durmiente y el más allá…

Procedencia de la imagen de Andrzej Kuziola

Para un día como hoy, historias de siempre.

Haikus de la Bella Durmiente

¿Y si despierto

y todo es diferente

a lo que ansío?


Si abro los ojos

y nada es como espero,

¡Que no me besen!


¿Y si despierto

y el mundo es una pena?

Mejor dormida...


Beso de sapo,

saliva pegajosa:

prefiero el sueño.


Ante la duda,

dormida para siempre.

No quiero besos.

..........


La Bella Durmiente del bosque y el príncipe

La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

Marco Denevi

..........

La bella del bosque durmiente

- Decidme, noble anciana, por vuestra vida:

¿yace aquí la princesa que está dormida,

esperando ha dos siglos un caballero?


- La princesa de que hablan en tu conseja,

¡soy yo!... pero, ¿no miras? Estoy muy vieja,

¡ya ninguno me busca y a nadie espero!


- Y yo que la procela de un mar de llanto

surqué... ¡Yo que he salvado montes y ríos

por vos! - ¡Ay! caballero ¡qué desencanto!

... Mas, no en balde por verme sufriste tanto:

tus cabellos son blancos, ¡como los míos!


Asómate al espejo de esta fontana,

¡oh pobre caballero!... ¡Tarde viniste!

Mas, aún puedo amarte como una hermana,

posar en mi regazo tu frente cana

y entonar viejas coplas cuando estés triste...

Amado Nervo

Las palabras de Miguel


Qué menos que un poema para recordar a Miguel Hernández un día como hoy, cuando se cumplen ciento y un años de su nacimiento. El soneto es, además, un excelente muestrario de palabras compuestas. Así que con él empezaremos mañana las clases con los terceros (no tenemos puente). Será nuestro pequeño homenaje al poeta y, de paso, el texto perfecto para trabajar la composición. Puede dar también mucho juego si se toma como ejemplo para un ejercicio de creación...

Pena Bienhallada

Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulciamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.

SOBRE EL PLAN LECTOR DEL CENTRO Y LOS RECORTES EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Procedencia de la imagen
A comienzo de curso, casi recién llegada al centro nuevo, el Jefe de Departamento de Lengua me comunicó que por su posible jubilación quería delegar la coordinación del Plan de lectura y me ofreció la posibilidad de encargarme de ello. 
El  Plan de mejora de las competencias lectoras para los centros de secundaria de la Comunidad Foral lleva "funcionando" pocos años. Participé durante el primer curso, ilusionada con la idea de poder hacer un proyecto de fomento de la lectura que implicase a toda la comunidad educativa. Y como me suele pasar con estas cosas, acabé decepcionada: el plan a dos años que se elaboró desde Educación para que lo trabajásemos los docentes no se correspondía con la realidad del aula, y lo que prometía como una implantación de la lectura en el centro se quedó en una mera recopilación de textos que ningún profesor llegó a utilizar. A mí se me ocurrían decenas de ideas, proyectos, sugerencias para fomentar la lectura, pero no, no podía salirme del plan: explotar un texto adecuado para un curso de la ESO y entregarlo para crear con él la recopilación.
Y ahora que se me ofrece la posibilidad de actuar de manera algo más libre, la parte negativa: yo sabía que los recortes en educación estarían muy presentes en este curso, y con toda probabilidad afectarían a este tipo de cuestiones. Acepté la propuesta de ser la coordinadora del Plan Lector a sabiendas de lo que luego me confirmó el director: la coordinación ya no contaría con horas destinadas para ello y ni siquiera la figura del coordinador estaría contemplada en ningún lugar. Es decir: tendría que trabajar en él fuera de mi horario lectivo, obviamente sin recompensa económica y sin que tan siquiera me dieran puntos por ello (¡estoy en expectativa y mi baremo necesita puntos!). Al igual que muchos docentes que conozco, a mí me encanta mi trabajo, lo vivo con ilusión y me gusta luchar por lo que creo necesario. Y quizá por eso acabamos dedicando mucho más tiempo del que se nos reconoce. A veces me da por pensar que la Administración se aprovecha de nosotros. Qué tontería. Quizá por eso mismo de que yo no exista a efectos de coordinación, cuento ahora con el mejor regalo: libertad para organizar, desorganizar, crear, romper y construir algo nuevo.
He empezado por lo más sencillo, algo tan simple que sorprende que muchos institutos de esos que participamos en el curso sobre el Plan de mejora de las competencias lectoras todavía no tengan: un listado de lecturas recomendadas y organizadas por niveles para orientar a aquellos alumnos que quieren leer, pero no saben qué. A veces solo necesitan un pequeño empujoncito...

Lecturas recomendadas. 1º y 2º ESO

Lecturas recomendadas. 3º y 4º ESO


SOBRE EL PLAN LECTOR DEL CENTRO Y LOS RECORTES EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Procedencia de la imagen
A comienzo de curso, casi recién llegada al centro nuevo, el Jefe de Departamento de Lengua me comunicó que por su posible jubilación quería delegar la coordinación del Plan de lectura y me ofreció la posibilidad de encargarme de ello. 
El  Plan de mejora de las competencias lectoras para los centros de secundaria de la Comunidad Foral lleva "funcionando" pocos años. Participé durante el primer curso, ilusionada con la idea de poder hacer un proyecto de fomento de la lectura que implicase a toda la comunidad educativa. Y como me suele pasar con estas cosas, acabé decepcionada: el plan a dos años que se elaboró desde Educación para que lo trabajásemos los docentes no se correspondía con la realidad del aula, y lo que prometía como una implantación de la lectura en el centro se quedó en una mera recopilación de textos que ningún profesor llegó a utilizar. A mí se me ocurrían decenas de ideas, proyectos, sugerencias para fomentar la lectura, pero no, no podía salirme del plan: explotar un texto adecuado para un curso de la ESO y entregarlo para crear con él la recopilación.
Y ahora que se me ofrece la posibilidad de actuar de manera algo más libre, la parte negativa: yo sabía que los recortes en educación estarían muy presentes en este curso, y con toda probabilidad afectarían a este tipo de cuestiones. Acepté la propuesta de ser la coordinadora del Plan Lector a sabiendas de lo que luego me confirmó el director: la coordinación ya no contaría con horas destinadas para ello y ni siquiera la figura del coordinador estaría contemplada en ningún lugar. Es decir: tendría que trabajar en él fuera de mi horario lectivo, obviamente sin recompensa económica y sin que tan siquiera me dieran puntos por ello (¡estoy en expectativa y mi baremo necesita puntos!). Al igual que muchos docentes que conozco, a mí me encanta mi trabajo, lo vivo con ilusión y me gusta luchar por lo que creo necesario. Y quizá por eso acabamos dedicando mucho más tiempo del que se nos reconoce. A veces me da por pensar que la Administración se aprovecha de nosotros. Qué tontería. Quizá por eso mismo de que yo no exista a efectos de coordinación, cuento ahora con el mejor regalo: libertad para organizar, desorganizar, crear, romper y construir algo nuevo.
He empezado por lo más sencillo, algo tan simple que sorprende que muchos institutos de esos que participamos en el curso sobre el Plan de mejora de las competencias lectoras todavía no tengan: un listado de lecturas recomendadas y organizadas por niveles para orientar a aquellos alumnos que quieren leer, pero no saben qué. A veces solo necesitan un pequeño empujoncito...

Lecturas recomendadas. 1º y 2º ESO

Lecturas recomendadas. 3º y 4º ESO


VI ENCUENTRO INTERNACIONAL EDUCARED 2011

Durante los días 20, 21 y 22 de octubre ha tenido lugar en el recinto ferial de Ifema el VI Encuentro Internacional Educared 2011, al que fui invitada a ir por dos motivos: compartir nuestra experiencia sobre el proyecto Poesía eres tú y acudir a la entrega de premios del Certamen Internacional Educared, ya que nuestro proyecto ha obtenido el primer premio en nuestra categoría. 
Manteniendo la nomenclatura utilizada en el congreso, estas han sido las claves de cómo lo he vivido yo:

Conocer y escuchar ponencias que me dejaron impresionada, como la de Dolors Reig, la mesa redonda sobre Cultura Digital llevada a cabo por Tíscar Lara, Juan Freire, Dolors Reig y Mario Tascón o el proyecto Espira de realidad aumentada en educación. 
Compartir con compañeros navarros y amigos tuiteros la emoción de la entrega de premios, las fotos y las felicitaciones.
Debatir sobre hacia dónde va la nueva escuela, cuál es el cambio metodológico que necesitamos, cómo poder aprovechar toda la potencialidad de las nuevas tecnologías en la educación.
Experimentar ese hormigueo en la tripa que tiene una cuando absorbe en pocas horas tantas ideas y se forma en su mente un torbellino de motivación, energía y ganas de cambiar la escuela y el mundo. Experimentar también el reencuentro con amigos tuiteros conocidos y el encuentro con los desconocidos, y   disfrutar al máximo de su agradable compañía. Ellos son los que han hecho especial este encuentro. Confidencias, cenas, risas, comidas, bromas, susurros, charlas, miradas, copas... He disfrutado cada momento gracias a ellos. Fuera donde fuera, encontraba una cara conocida que se acercaba a mí y me tendía una de sus mejores sonrisas. Cómo no va a estar una a gusto en un ambiente así. Esto no ha sido un congreso, sino una reunión de amigos y conocidos que se sientan cómodamente en el sofá de su casa para hablar de educación y nuevas tecnologías. Con el calor del hogar. 


VI ENCUENTRO INTERNACIONAL EDUCARED 2011

Durante los días 20, 21 y 22 de octubre ha tenido lugar en el recinto ferial de Ifema el VI Encuentro Internacional Educared 2011, al que fui invitada a ir por dos motivos: compartir nuestra experiencia sobre el proyecto Poesía eres tú y acudir a la entrega de premios del Certamen Internacional Educared, ya que nuestro proyecto ha obtenido el primer premio en nuestra categoría. 
Manteniendo la nomenclatura utilizada en el congreso, estas han sido las claves de cómo lo he vivido yo:

Conocer y escuchar ponencias que me dejaron impresionada, como la de Dolors Reig, la mesa redonda sobre Cultura Digital llevada a cabo por Tíscar Lara, Juan Freire, Dolors Reig y Mario Tascón o el proyecto Espira de realidad aumentada en educación. 
Compartir con compañeros navarros y amigos tuiteros la emoción de la entrega de premios, las fotos y las felicitaciones.
Debatir sobre hacia dónde va la nueva escuela, cuál es el cambio metodológico que necesitamos, cómo poder aprovechar toda la potencialidad de las nuevas tecnologías en la educación.
Experimentar ese hormigueo en la tripa que tiene una cuando absorbe en pocas horas tantas ideas y se forma en su mente un torbellino de motivación, energía y ganas de cambiar la escuela y el mundo. Experimentar también el reencuentro con amigos tuiteros conocidos y el encuentro con los desconocidos, y   disfrutar al máximo de su agradable compañía. Ellos son los que han hecho especial este encuentro. Confidencias, cenas, risas, comidas, bromas, susurros, charlas, miradas, copas... He disfrutado cada momento gracias a ellos. Fuera donde fuera, encontraba una cara conocida que se acercaba a mí y me tendía una de sus mejores sonrisas. Cómo no va a estar una a gusto en un ambiente así. Esto no ha sido un congreso, sino una reunión de amigos y conocidos que se sientan cómodamente en el sofá de su casa para hablar de educación y nuevas tecnologías. Con el calor del hogar. 


Sesquidécada: octubre 1996

Octubre de 1996. Me encuentro de nuevo picoteando en mundos de lecturas diversas: los viajes de Colón contados -supuestamente- por él mismo; el Diario del Nautilus, una recopilación de artículos de Muñoz Molina; las elegías de Bierville, de Carles Riba... Una vez más debo escoger para que estas sesquidécadas no se conviertan en listas interminables.
Primera elección: Vida y obra de Luis Álvarez Petreña, de Max Aub. Mi debilidad por este autor es ya conocida por quienes pasáis por aquí. No es esta una de sus mejores novelas, pero tiene dos detalles que la hacen interesante para los aficionados a la literatura. En primer lugar, se fue construyendo a tramos, con invenciones y añadidos a lo largo del tiempo, lo que la convierten en una auténtica obra en progreso. En segundo lugar, el elemento metaliterario y la deliberada confusión entre realidad y ficción la hacen más moderna de lo que parece. De hecho, junto con Jusep Torres Campalans, otra biografía ficticia del autor, conforman un volumen recientemente editado por RBA: Dos vidas imaginarias. Es buena ocasión para disfrutar de los engaños de Aub.
Segunda elección: Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Poco puedo decir de esta obra, fundamental dentro del canon de la novela occidental. Recuerdo que la leí para compararla con La Regenta de Clarín -aunque en aquellos días estaba leyendo Su único hijo- y para constatar esa fijación de los autores decimonónicos con el adulterio femenino (trasunto de la propia burguesía, esa dama casquivana acosada por la aristocracia y el proletariado que renuncia a su lugar natural para darse a la fuga con su ideología liberal). Como alguna vez ha apuntado Joselu -otro gran fingidor literario-, no sé si estas novelas del XIX tendrán lectores en esta época de modernidad líquida. En todo caso, otros vendrán que volverán a darles vida, sin duda.
Tercera elección: Els treballs perduts, de Joan Francesc Mira. Esta novela supone una adaptación de los doce trabajos de Hércules a la vida cotidiana de un personaje en la Valencia de los años 80. Más allá de la divertida recreación mitológica en clave urbana, esta lectura me llevó a mi primera intervención pública en valenciano. A pesar de ser castellanohablante y de hacer filología española, en segundo curso de carrera decidí apuntarme a la línea en valenciano, pensando que sería la única manera de lanzarme a hablar en valenciano. Con la reseña de Els treballs perduts me estrené y superé esos miedos a lenguas ajenas que asaltan a todo el mundo alguna vez y que hay que vencer, sobre todo si eres filólogo, pues en eso consiste tu oficio, en amar las lenguas, por encima de patriotismos, por encima de fronteras.

Sesquidécada: octubre 1996

Octubre de 1996. Me encuentro de nuevo picoteando en mundos de lecturas diversas: los viajes de Colón contados -supuestamente- por él mismo; el Diario del Nautilus, una recopilación de artículos de Muñoz Molina; las elegías de Bierville, de Carles Riba... Una vez más debo escoger para que estas sesquidécadas no se conviertan en listas interminables.
Primera elección: Vida y obra de Luis Álvarez Petreña, de Max Aub. Mi debilidad por este autor es ya conocida por quienes pasáis por aquí. No es esta una de sus mejores novelas, pero tiene dos detalles que la hacen interesante para los aficionados a la literatura. En primer lugar, se fue construyendo a tramos, con invenciones y añadidos a lo largo del tiempo, lo que la convierten en una auténtica obra en progreso. En segundo lugar, el elemento metaliterario y la deliberada confusión entre realidad y ficción la hacen más moderna de lo que parece. De hecho, junto con Jusep Torres Campalans, otra biografía ficticia del autor, conforman un volumen recientemente editado por RBA: Dos vidas imaginarias. Es buena ocasión para disfrutar de los engaños de Aub.
Segunda elección: Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Poco puedo decir de esta obra, fundamental dentro del canon de la novela occidental. Recuerdo que la leí para compararla con La Regenta de Clarín -aunque en aquellos días estaba leyendo Su único hijo- y para constatar esa fijación de los autores decimonónicos con el adulterio femenino (trasunto de la propia burguesía, esa dama casquivana acosada por la aristocracia y el proletariado que renuncia a su lugar natural para darse a la fuga con su ideología liberal). Como alguna vez ha apuntado Joselu -otro gran fingidor literario-, no sé si estas novelas del XIX tendrán lectores en esta época de modernidad líquida. En todo caso, otros vendrán que volverán a darles vida, sin duda.
Tercera elección: Els treballs perduts, de Joan Francesc Mira. Esta novela supone una adaptación de los doce trabajos de Hércules a la vida cotidiana de un personaje en la Valencia de los años 80. Más allá de la divertida recreación mitológica en clave urbana, esta lectura me llevó a mi primera intervención pública en valenciano. A pesar de ser castellanohablante y de hacer filología española, en segundo curso de carrera decidí apuntarme a la línea en valenciano, pensando que sería la única manera de lanzarme a hablar en valenciano. Con la reseña de Els treballs perduts me estrené y superé esos miedos a lenguas ajenas que asaltan a todo el mundo alguna vez y que hay que vencer, sobre todo si eres filólogo, pues en eso consiste tu oficio, en amar las lenguas, por encima de patriotismos, por encima de fronteras.