¿LEER PARA QUÉ? COMPROMISO CON LA LECTURA


Este pasado fin de semana he tenido la oportunidad de acudir al III Congreso de leer.es Motivos para leer, organizado por el Ministerio de Educación, que ha tenido lugar en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía de Madrid.

Acudir a los congresos está suponiendo para mí una gran fuente de inspiración, no solo por lo que supone escuchar las charlas de grandes expertos en la materia, sino también por la magia que encierran las conversaciones en los pasillos, las cenas-debate entre colegas, las inquietudes compartidas y ese deseo subyacente en todos nosotros de querer mejorar como profesores, de pretender buscar nuevas fórmulas para despertar en nuestros alumnos el placer por la lectura, por la escritura, por aprender a ser mejores como estudiantes y como personas. 
Aunque no llegué a tiempo para escuchar las charlas del viernes por la tarde, pude disfrutar del resto del programa del congreso, del que me gustaría destacar los momentos que más intensamente viví, acompañados de pequeñas perlas de las que fui tomando nota:

- La presentación por parte de Pilar Pérez Esteve de la Webcast de Leer.es, un recurso de formación del profesorado con vídeos sobre diferentes aspectos educativos:
Nosotros aprendemos siempre observando lo que hacen otros, viendo las prácticas
Es necesario crear situaciones de lectura en las que leer y escribir tengan sentido
-La sorprendente intervención (¡cantada!) de Miguel Gil Casado a propósito del proyecto LOVA, que consiguió  encandilar al auditorio con la magia de sus palabras y su voz:
Los docentes tenemos la gran tarea de conocer a nuestros alumnos como personas
Está en vosotros que empecemos a cambiar la metodología en las aulas
- La explicación por parte de Andrea Giráldez, Ana Moreno y Monste Sampietro de que el arte y la lectura pueden complementarse y trabajarse de forma simultánea:
No pensamos en educar a grandes literatos, sino a buenos lectores
No se puede enseñar arte sin disfrutar del arte
Muchos recursos de la literatura son equiparabes al mundo del arte
Hay imágenes que surgen de textos y textos que surgen de imágenes
La escuela se ha empeñado en dividir ámbitos que deberían estar unidos

- Las risas y emoción del público escuchando al gran Fernando Trujillo hablar de los Proyectos de Centro para el desarrollo de la competencia lingüística:
La educación es para los que creen que pueden cambiar la escuela
El Proyecto Lingüístico de centro se diseña sobre todo con voluntad de mejora
¿Y si las TIC sirvieran para comunicarnos y para comunicar?
La experiencia escolar debe ser garantía para desenvolverse comunicativamente en la calle
. La tertulia amena, fresca, inteligente, audaz, profunda y emocionante de Luis García Montero, Ángeles Caso e Ignacio Elguero:
La lengua se aprende leyendo, hablando y escribiendo, no estudiando teoría
No hay nada que merezca la pena en la vida que no se le pueda explicar a un niño
- El sorprendente discurso de Ángel Gabilondo, Ministro de Educación, que nos dejó a todos con la boca abierta: tan cercano al público, tan emotivo y tan lleno de sensibilidad literaria:
Quien lee corre el "peligro" de hacer que el mundo cambie. Leer es un gesto de rebeldía. 
Toda la educación se resume en eso: aprender a hablar, a comprender, a leer. 
Solo os pido una cosa: sed elegantes. Es decir, sabed elegir. Leer es elegir

Y todo esto acompañado de toda esta familia de profes que seguimos buscando, compartiendo y experimentando motivos para leer, para enseñar y para aprender.


Imagen de @marudo76



¿LEER PARA QUÉ? COMPROMISO CON LA LECTURA


Este pasado fin de semana he tenido la oportunidad de acudir al III Congreso de leer.es Motivos para leer, organizado por el Ministerio de Educación, que ha tenido lugar en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía de Madrid.

Acudir a los congresos está suponiendo para mí una gran fuente de inspiración, no solo por lo que supone escuchar las charlas de grandes expertos en la materia, sino también por la magia que encierran las conversaciones en los pasillos, las cenas-debate entre colegas, las inquietudes compartidas y ese deseo subyacente en todos nosotros de querer mejorar como profesores, de pretender buscar nuevas fórmulas para despertar en nuestros alumnos el placer por la lectura, por la escritura, por aprender a ser mejores como estudiantes y como personas. 
Aunque no llegué a tiempo para escuchar las charlas del viernes por la tarde, pude disfrutar del resto del programa del congreso, del que me gustaría destacar los momentos que más intensamente viví, acompañados de pequeñas perlas de las que fui tomando nota:

- La presentación por parte de Pilar Pérez Esteve de la Webcast de Leer.es, un recurso de formación del profesorado con vídeos sobre diferentes aspectos educativos:
Nosotros aprendemos siempre observando lo que hacen otros, viendo las prácticas
Es necesario crear situaciones de lectura en las que leer y escribir tengan sentido
-La sorprendente intervención (¡cantada!) de Miguel Gil Casado a propósito del proyecto LOVA, que consiguió  encandilar al auditorio con la magia de sus palabras y su voz:
Los docentes tenemos la gran tarea de conocer a nuestros alumnos como personas
Está en vosotros que empecemos a cambiar la metodología en las aulas
- La explicación por parte de Andrea Giráldez, Ana Moreno y Monste Sampietro de que el arte y la lectura pueden complementarse y trabajarse de forma simultánea:
No pensamos en educar a grandes literatos, sino a buenos lectores
No se puede enseñar arte sin disfrutar del arte
Muchos recursos de la literatura son equiparabes al mundo del arte
Hay imágenes que surgen de textos y textos que surgen de imágenes
La escuela se ha empeñado en dividir ámbitos que deberían estar unidos

- Las risas y emoción del público escuchando al gran Fernando Trujillo hablar de los Proyectos de Centro para el desarrollo de la competencia lingüística:
La educación es para los que creen que pueden cambiar la escuela
El Proyecto Lingüístico de centro se diseña sobre todo con voluntad de mejora
¿Y si las TIC sirvieran para comunicarnos y para comunicar?
La experiencia escolar debe ser garantía para desenvolverse comunicativamente en la calle
. La tertulia amena, fresca, inteligente, audaz, profunda y emocionante de Luis García Montero, Ángeles Caso e Ignacio Elguero:
La lengua se aprende leyendo, hablando y escribiendo, no estudiando teoría
No hay nada que merezca la pena en la vida que no se le pueda explicar a un niño
- El sorprendente discurso de Ángel Gabilondo, Ministro de Educación, que nos dejó a todos con la boca abierta: tan cercano al público, tan emotivo y tan lleno de sensibilidad literaria:
Quien lee corre el "peligro" de hacer que el mundo cambie. Leer es un gesto de rebeldía. 
Toda la educación se resume en eso: aprender a hablar, a comprender, a leer. 
Solo os pido una cosa: sed elegantes. Es decir, sabed elegir. Leer es elegir

Y todo esto acompañado de toda esta familia de profes que seguimos buscando, compartiendo y experimentando motivos para leer, para enseñar y para aprender.


Imagen de @marudo76



Sin TIC no soy nada…

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Gracias a twitter he descubierto hoy en El camarote estas indicaciones para saber si soy o no una profesora del siglo XXI. No se especifica el máximo de indicadores que debes responder de forma positiva o negativa ni se da una plantilla de corrección del mismo con unos posibles resultados, pero según mis cálculos, si el análisis es así de simple, me he debido perder en un bucle temporal antes de cruzar el puente que lleva al XXI...Estas son las indicaciones, seguidas de mis respuestas en cursiva:
  1. Los estudiantes entregan sus tareas en papel impreso, y no en soporte digital. Desde luego que sí, muy a mi pesar. Cuando les he pedido que me manden documentos escritos con el procesador de textos o una imagen escaneada son muy pocos los que lo hacen. Por mi parte les he facilitado la labor hasta el punto de llevarme mi portátil a clase para que me puedan pasar en un pen drive el material.
  2. Para tareas de creación de murales, sus estudiantes necesitan pegamento, cartulina y tijeras… en lugar de utilizar una herramienta en línea como Glogster. Por supuesto que sí. Y las más de las veces hay que proporcionarles dicho material para que la actividad programada funcione. El uso de Glogster es mucho pedir...
  3. Todavía tiene tiza. O borrador en seco. Sí. Doy clases en aulas sin pizarra digital, las que uso son las verdes de toda la vida...Menos mal que a mediados de diciembre ya instalan la pizarra digital (o eso espero).
  4. Cuando intenta mostrar un recurso web desde el ordenador, es probable que aparezca el mensaje “Este sitio web ha sido bloqueado”. En mi casa no; en el instituto no tengo acceso a internet en el aula. Si quiero trabajar con Internet, debo dar la clase en el Aula de Informática, si está disponible. Hasta hace unas semanas no había conexión a Internet tampoco en este sitio.
  5. Cruza los dedos cada vez que intenta conectarse a Internet. Misma respuesta que en la pregunta 4.
  6. No se ve interrumpido por teléfonos móviles, mensajes de texto o alertas de Twitter en algún momento durante el año escolar. Efectivamente. No recibo llamadas ni avisos, ya que procuro no llevar el móvil a clase. No es justo que ellos sean castigados por ello y yo pueda usarlo.
  7. Pasa la mayor parte de su tiempo de clase explicando los contenidos a los estudiantes… en lugar de ponerles a trabajar en colaboración y aprender unos de otros. No; en ésta sí que soy del siglo XXI.
  8. Dispone de un conjunto de enciclopedias. Misma respuesta que la pregunta 7.
  9. El profesor se está planteando el uso de presentaciones creadas con PowerPoint para satisfacer la necesidad de integrar la tecnología en el aula. Casi sería necesario, dadas las carencias tecnológicas de las aulas.
  10. El profesor crea más contenidos que los estudiantes. Hasta ahora sí. Y me cuesta que hagan más allá de lo que les pido y que se salgan de las actividades "tradicionales". Para ellos es menos trabajo lo de siempre que innovar. ¿Serían ellos en este caso los del siglo XX?
  11. Los estudiantes no le enseñan algo nuevo al profesor (probablemente relacionado con la tecnología) cada día. No pueden...¿Sería en este caso el instituto el que está anclado en el siglo XX?
  12. El profesor no tiene un sitio web para el aula o un blog donde publicar información para la clase, tareas e información para los padres. Por fin puedo ser del XXI: sí tengo. Y varios: blog personal, blog de aula, wiki para recibir y colgar documentos...Todo no va a ser como dice Javier Krahe...
  13. No dispone de una serie de ordenadores para el aula, netbooks, tabletas u otros dispositivos para el trabajo en grupo. Qué va, qué va...ya quisiera yo.
  14. No tiene al menos un motivo a la semana para llamar al centro de soporte TIC. Misma respuesta que la 13.
  15. Ningún estudiante ha pedido en alguna ocasión hacer un trabajo mediante alguna nueva herramienta digital de la que nunca ha oído hablar. Respuesta parecida a la 10. No me es posible enseñarles nuevas herramientas por falta de medios. Y ellos, sin modelos que seguir o ver, tampoco están muy por la labor de innovar y de hacer trabajos que vayan más allá del copia y pega o de escribir un texto con el procesador.
  16. Nunca ha utilizado u oído hablar de: Collaborize Classroom, Prezi, Evernote, Glogster, MyFakeWall, Typewith.me, Storybird, JayCut, Wordle, or Tiki-Toci. Claro que sí. No todo va a ser...malo.
  17. Nunca ha asistido a un webinar de SimpleK12 u otra plataforma o red social docente. Misma respuesta que la 16.
Bueno, es evidente en qué siglo me encuentro. Escribo mis respuestas en verde, color de la esperanza, porque espero que mis circunstancias cambien para poder dar el ansiado salto temporal...
Publicado en TIC

Sesquidécada: noviembre 1996


Numerosos colegas se hicieron eco el pasado 25 de noviembre del día contra la violencia de género. En esta sesquidécada aprovecharé para deslizar alguna referencia femenina dentro de mis lecturas de noviembre de 1996. 

La primera mención va para La venus mecánica de José Díaz Fernández, de quien hablaba no hace mucho mi amiga Conxa en su blog. Es una novela ligada a las vanguardias españolas, en la línea de los experimentalismos de Gómez de la Serna, Benjamín Jarnés, Mauricio Bacarisse, Juan José Domenchina, Jaime Torres Bodet o Ernesto Giménez Caballero -recomiendo la antología de Buckley y Crispin en Alianza editorial-. Esta venus mecánica representa el espíritu de la mujer moderna y revolucionaria, una heroína que rompe con el papel tradicionalmente reservado a la mujer en su época. Todas estas novelas de los años 20 y 30 del siglo XX tienen ese extraño aire de modernidad y utopía que pronto se vendría abajo con la guerra civil y la Segunda Guerra Mundial. José Díaz Fernández supo ver en su ensayo El nuevo romanticismo el cambio estético que llevaría de la deshumanización del arte de Ortega y Gasset a una atención por los aspectos humanos y éticos, un cambio que quedaría reflejado a la perfección en las poéticas de la Generación del 27. 

El segundo reseñado es el gran Valle-Inclán, que coloca en este mes dos obras con referente femenino de distinto alcance: La Corte de los Milagros y Sonata de otoño.
La primera de ellas es una novela panorámica de nuestro periodo isabelino en la que se muestra el esplendor de la prosa ácida de Valle a expensas de la caricatura de Isabel II y su degradado entorno cortesano. Es un retrato despiadado, tanto de la reina como de su consorte. No necesito dar detalles de la otra obra, que forma parte de las Sonatas, joya del modernismo decadentista en el que las mujeres representan un trofeo para el Marqués de Bradomín, ese galán feo, católico y sentimental. En el caso mencionado se entrega patéticamente a una mujer de edad avanzada. El grotesco final lo dejo en el aire para no desvelar la esperpéntica puesta en escena del autor.


Por último, no quiero dejar en el tintero una novela particular, a mitad de camino entre el teatro y la novela, entre la literatura y el ensayo. Se trata de La velada en Benicarló de Manuel Azaña, considerada el testamento político del que fuera presidente de la República Española. Esta obra fue escrita en Barcelona entre abril y mayo de 1937 en plena guerra civil. Reproduce un (im)posible diálogo entre varios personajes que coinciden en un albergue de Benicarló y que representan las corrientes de opinión política y social de la época. Es una obra fundamental para entender nuestra historia reciente y resulta además muy esclarecedora acerca de la dificultad de entendimiento dialogado entre las facciones en lucha. Si alguien se anima a leerla, puede acceder a ella en formato digital. Dado que esta sesquidécada pretende hacerse eco en parte de la situación femenina, recojo una cita al respecto:

Muchos varones españoles no han llegado a darse cuenta cabal de su posición como cabezas de familia. Abundan los mantenedores de una autoridad marital moruna. Se creen los amos. En un pie de igualdad se tendrían por deshonrados. "¡Cómo se entiende que la mujer...!" "¡Qué iba yo a tolerar...!" Con relegarla aparentemente a los cuidados del hogar y envanecerse de ella cuando es bonita, mantienen una tradición que llaman española.
Lamentablemente, parece ser que las 'tradiciones españolas' pasan casi siempre por la tortura de unos a manos de otros. Nos queda un largo camino por delante para que todo esto cambie.

Crédito de la imagen: Fotograma de Metrópolis, de Fritz Lang

Sesquidécada: noviembre 1996


Numerosos colegas se hicieron eco el pasado 25 de noviembre del día contra la violencia de género. En esta sesquidécada aprovecharé para deslizar alguna referencia femenina dentro de mis lecturas de noviembre de 1996. 

La primera mención va para La venus mecánica de José Díaz Fernández, de quien hablaba no hace mucho mi amiga Conxa en su blog. Es una novela ligada a las vanguardias españolas, en la línea de los experimentalismos de Gómez de la Serna, Benjamín Jarnés, Mauricio Bacarisse, Juan José Domenchina, Jaime Torres Bodet o Ernesto Giménez Caballero -recomiendo la antología de Buckley y Crispin en Alianza editorial-. Esta venus mecánica representa el espíritu de la mujer moderna y revolucionaria, una heroína que rompe con el papel tradicionalmente reservado a la mujer en su época. Todas estas novelas de los años 20 y 30 del siglo XX tienen ese extraño aire de modernidad y utopía que pronto se vendría abajo con la guerra civil y la Segunda Guerra Mundial. José Díaz Fernández supo ver en su ensayo El nuevo romanticismo el cambio estético que llevaría de la deshumanización del arte de Ortega y Gasset a una atención por los aspectos humanos y éticos, un cambio que quedaría reflejado a la perfección en las poéticas de la Generación del 27. 

El segundo reseñado es el gran Valle-Inclán, que coloca en este mes dos obras con referente femenino de distinto alcance: La Corte de los Milagros y Sonata de otoño.
La primera de ellas es una novela panorámica de nuestro periodo isabelino en la que se muestra el esplendor de la prosa ácida de Valle a expensas de la caricatura de Isabel II y su degradado entorno cortesano. Es un retrato despiadado, tanto de la reina como de su consorte. No necesito dar detalles de la otra obra, que forma parte de las Sonatas, joya del modernismo decadentista en el que las mujeres representan un trofeo para el Marqués de Bradomín, ese galán feo, católico y sentimental. En el caso mencionado se entrega patéticamente a una mujer de edad avanzada. El grotesco final lo dejo en el aire para no desvelar la esperpéntica puesta en escena del autor.


Por último, no quiero dejar en el tintero una novela particular, a mitad de camino entre el teatro y la novela, entre la literatura y el ensayo. Se trata de La velada en Benicarló de Manuel Azaña, considerada el testamento político del que fuera presidente de la República Española. Esta obra fue escrita en Barcelona entre abril y mayo de 1937 en plena guerra civil. Reproduce un (im)posible diálogo entre varios personajes que coinciden en un albergue de Benicarló y que representan las corrientes de opinión política y social de la época. Es una obra fundamental para entender nuestra historia reciente y resulta además muy esclarecedora acerca de la dificultad de entendimiento dialogado entre las facciones en lucha. Si alguien se anima a leerla, puede acceder a ella en formato digital. Dado que esta sesquidécada pretende hacerse eco en parte de la situación femenina, recojo una cita al respecto:

Muchos varones españoles no han llegado a darse cuenta cabal de su posición como cabezas de familia. Abundan los mantenedores de una autoridad marital moruna. Se creen los amos. En un pie de igualdad se tendrían por deshonrados. "¡Cómo se entiende que la mujer...!" "¡Qué iba yo a tolerar...!" Con relegarla aparentemente a los cuidados del hogar y envanecerse de ella cuando es bonita, mantienen una tradición que llaman española.
Lamentablemente, parece ser que las 'tradiciones españolas' pasan casi siempre por la tortura de unos a manos de otros. Nos queda un largo camino por delante para que todo esto cambie.

Crédito de la imagen: Fotograma de Metrópolis, de Fritz Lang

Las recetas de los primerillos

Aquí están los resultados de la actividad mencionada en la entrada anterior. Se trataba de trabajar, en 1º de ESO, los textos instructivos para lo que les propuse realizar una receta e ilustrarla según sus gustos e imaginación. Debían tener las partes esenciales de toda receta (ingredientes y preparación) con el texto escrito correctamente y elementos gráficos hechos por ellos, con dibujos, recortes, letras de colores... He comprobado que les cuesta hacer actividades que requieren un proceso, acostumbrados a la rapidez, a tener la tarea cumplida lo más pronto posible esté como esté, así que he tenido que insistirles para que lo proyectaran primero y que lo hicieran en sucio, para comprobar y corregir las faltas ortográficas. Por ello he tenido que dejarles más tiempo del esperado. Y con todo, alguno lo ha entregado de cualquier manera y he tenido que retocarlo vía Paint.
Una vez entregadas las recetas (y retocadas algunas) las he guardado en un slide y las he colgado en un blog para que puedan verse por la red, cosa que a ellos les ilusiona mucho. Después, las aprovecharemos para decorar la clase. Y por si fuera poca su utilidad, el recetario, además de muy sabroso y muy vistoso, es una pequeña muestra de la gastronomía de la zona.

De vuelta a Internet… en el aula

Algunas historias de la red docente deberían escribirse para que no caigan en el olvido. Sumidos como estamos en el ajetreo de blogs y redes sociales, es normal que no tengamos tiempo para detenernos y mirar hacia atrás, hacia los orígenes de todo lo que hoy nos envuelve. No voy a escribir una nota nostálgica ni reivindicar los tiempos pasados, pero sí quiero aprovechar para recordar la existencia de la red docente Internet en el aula y contar lo que supuso en su día. Es extraño que haya todavía docentes que no conozcan esta red que cuenta casi con 10000 miembros de todo el mundo. Recuerdo perfectamente que a principios de marzo de 2008 recibí una invitación de Felipe Zayas para formar parte de ella. La había creado José Luis Cabello con motivo del Congreso Internet en el Aula que se iba a celebrar de manera virtual y presencial simultáneamente (si no me equivoco, fue la primera vez que se nos ofrecían congresos virtuales, tan habituales hoy día). Me llamó la atención el crecimiento exponencial que vivió esta red en unos días, a pesar de  lo poco que sabíamos entonces de las redes sociales en general y del funcionamiento de Ning en particular.
En apenas dos meses había más de mil personas compartiendo lo que sabían en Internet en el aula. Para mí, uno de los momentos especiales fue el debate sobre el reconocimiento oficial del trabajo con las TIC en el aula, un asunto que había surgido cuando a Lu le negaron, para un mérito al que optaba, la validez de sus magníficos materiales y experiencias. La red se convirtió en un torbellino de ideas y en un foro de debates apasionados del que surgieron amistades que perduran hasta hoy. Quiero pensar que pusimos un granito de arena para que el trabajo en la red dejase de ser tarea de cuatro friquis y pasase a tener un apoyo institucional. De hecho, cuando en 2010 la red Ning avisó de que se convertía en una herramienta de pago, el Instituto de Tecnologías Educativas acabó haciéndose cargo de ella, y comenzó un nuevo ciclo con recursos, actividades, foros y talleres para todos sus miembros.
Por toda esta intrahistoria, cuando me ofrecieron facilitar un Taller Abierto de Aprendizaje en Colaboración sobre Lengua y Literatura, no me pude negar a aportar un poquito de lo que sé a esa red que es de todos, recopilando en un sitio web algunos recursos básicos y comprometiéndome a enseñar lo que yo mismo aprendo día a día. Porque, con independencia de que participes mucho o poco, es importante saber que hay un lugar en el que encontrar colegas y en el que conocer experiencias educativas de todo tipo. Os animo a (re)descubrirlo.

De vuelta a Internet… en el aula

Algunas historias de la red docente deberían escribirse para que no caigan en el olvido. Sumidos como estamos en el ajetreo de blogs y redes sociales, es normal que no tengamos tiempo para detenernos y mirar hacia atrás, hacia los orígenes de todo lo que hoy nos envuelve. No voy a escribir una nota nostálgica ni reivindicar los tiempos pasados, pero sí quiero aprovechar para recordar la existencia de la red docente Internet en el aula y contar lo que supuso en su día. Es extraño que haya todavía docentes que no conozcan esta red que cuenta casi con 10000 miembros de todo el mundo. Recuerdo perfectamente que a principios de marzo de 2008 recibí una invitación de Felipe Zayas para formar parte de ella. La había creado José Luis Cabello con motivo del Congreso Internet en el Aula que se iba a celebrar de manera virtual y presencial simultáneamente (si no me equivoco, fue la primera vez que se nos ofrecían congresos virtuales, tan habituales hoy día). Me llamó la atención el crecimiento exponencial que vivió esta red en unos días, a pesar de  lo poco que sabíamos entonces de las redes sociales en general y del funcionamiento de Ning en particular.
En apenas dos meses había más de mil personas compartiendo lo que sabían en Internet en el aula. Para mí, uno de los momentos especiales fue el debate sobre el reconocimiento oficial del trabajo con las TIC en el aula, un asunto que había surgido cuando a Lu le negaron, para un mérito al que optaba, la validez de sus magníficos materiales y experiencias. La red se convirtió en un torbellino de ideas y en un foro de debates apasionados del que surgieron amistades que perduran hasta hoy. Quiero pensar que pusimos un granito de arena para que el trabajo en la red dejase de ser tarea de cuatro friquis y pasase a tener un apoyo institucional. De hecho, cuando en 2010 la red Ning avisó de que se convertía en una herramienta de pago, el Instituto de Tecnologías Educativas acabó haciéndose cargo de ella, y comenzó un nuevo ciclo con recursos, actividades, foros y talleres para todos sus miembros.
Por toda esta intrahistoria, cuando me ofrecieron facilitar un Taller Abierto de Aprendizaje en Colaboración sobre Lengua y Literatura, no me pude negar a aportar un poquito de lo que sé a esa red que es de todos, recopilando en un sitio web algunos recursos básicos y comprometiéndome a enseñar lo que yo mismo aprendo día a día. Porque, con independencia de que participes mucho o poco, es importante saber que hay un lugar en el que encontrar colegas y en el que conocer experiencias educativas de todo tipo. Os animo a (re)descubrirlo.