Chapa y pintura

Casi sin darme cuenta, cumplo en este 2012 diez años como autor del blog Las letras y las cosas. Para conmemorarlo, se me ha ocurrido seleccionar algunas de las entradas que han ido apareciendo en él y darles forma de libro. Esta tarea de recolección ya la había realizado hace algún tiempo en un opúsculo que abordaba la escritura en bitácoras y al que se me ocurrió dar el nombre de Tres ideas (y poco más) sobre los blogs. Me resultó una tarea tan satisfactoria que me he animado a hacer ahora algo parecido.

La primera de estas dos nuevas antologías lleva el nombre de Los ojos como platos, porque los textos que la integran giran en torno al cine y la literatura. La segunda -En camisa de once varas- recoge textos de opinión sobre cuestiones más diversas: educación, hechos de actualidad, costumbres, política, etcétera. En ambos casos se trata de entradas en las que prevalece la opinión personal sobre la cuestión planteada en cada caso. La razón de haberme decido por este tipo de escritos a la hora de celebrar el aniversario del blog intento explicarla en el prologuillo que introduce En camisa de once varas. Os dejo, a continuación, un fragmento del mismo:

Para conmemorar la primera década de azarosa e irregular existencia del blog he querido rescatar aquellos posts en los que la postura personal se hace más evidente. La razón no es otra que mi visión de la escritura de bitácoras como “páginas escritas en primera persona”. En mi particular concepto del blog todo -o casi todo- es opinión. Hay quienes no lo creen y defienden la aparente imparcialidad de sus bitácoras, esconden al autor y sus ideas bajo una manta de anonimato e impersonalidad. Esos blogs pueden ser sumamente interesantes, sin duda; pero quiero creer que el lector de estas páginas busca algo diferente a lo que cualquier web pueda ofrecer: una posición o una idea propia, una visión individualizada de un hecho. La información desnuda y el análisis objetivo pueden -y, quizás, deben- encontrarse en otros lugares, aunque la facilidad de acceso a la publicación que los sistemas de alojamiento de blogs garantizan los hayan convertido en los últimos tiempos en medios idóneos para tales fines.

Bajo estas líneas se encuentran los enlaces a los dos nuevos libros y también al que preparé en 2008. Pulsen, si lo desean, sobre las imágenes de las portadas para acceder a ellos.

Los ojos como platos

Los ojos como platos

En camisa de once varas

Tres ideas sobre los blogs

También he subido los libros a mi espacio en Bubok, por si alguien quiere adquirirlos en papel o comprar los ebook. Y es que hay gente muy rara que gusta de pagar un poco de dinero por lo que también se ofrece gratuitamente.


Sesquidécada: julio 1997


La sesquidécada de julio tiene como protagonistas a una mujer en un mundo de hombres, a un hombre en busca de identidad y a una mujer que tuvo que esperar a la muerte para que el amor le otorgase una corona: de todo un poco para amenizar este verano calentito.
Nuestra primera invitada es María Teresa León, autora del siglo XX tan prolífica como desconocida. Su limitada fama, injustamente, la alcanza por haber sido esposa de Alberti, un auténtico agravio cuando sabemos que coétaneos suyos con inferiores méritos son bastante más conocidos que ella. Me limitaré a citar una novela suya ambientada en la guerra civil, Juego limpio, que bien podrían haber firmado Max Aub o Arturo Barea, por ejemplo. Merece la pena acercarse a la visión de la guerra civil desde el punto de vista de una escritora que la vivió de primera mano. En el aspecto más material del libro, recuerdo que fue una recomendación de un librero de los de toda la vida y no se equivocó. Supongo que esos consejos de librero también son bienes en vías de extinción.

El segundo invitado es Juan Goytisolo y su novela Señas de identidad. Reconozco que no es un autor que me guste especialmente y, de hecho, he dejado aparcado más de un libro suyo. Sin embargo, Señas de identidad me atrapó de principio a final, no sé si por la carga de compromiso social o por la complejidad de su estructura narrativa, que me recordó en ciertos momentos a La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza. En cualquier caso, no es una novela para lectores ocasionales, pues exige paciencia y cierta pericia con los rasgos de estilo narrativos de la novela de los años sesenta y setenta.

Y para cerrar, nada mejor que un clásico, la 'comedia' Reinar después de morir, de Luis Vélez de Guevara. Se trata de la recreación de la leyenda forjada alrededor del personaje histórico de Inés de Castro, una dama en la corte portuguesa a la que las envidias cortesanas llevaron a la muerte y de la que se dice que su enamorado rey Pedro I de Portugal sentó cadáver en el trono para que sus súbditos rindiesen los respetos que no le tuvieron cuando vivía. La comedia de Vélez de Guevara no es la única que recoge esta leyenda; si os atrevéis con el portugués, recomiendo Castro, de Antonio Ferreira, una tragedia renacentista con todos los requerimientos aristotélicos al respecto. 
Espero que tengáis un verano sosegado y, si no hay novedades, quizá no nos veamos hasta la próxima sesquidécada. Felices lecturas.

En las calles de Lisboa

  1. Juan Preciado fue a Comala para buscar a su padre, un tal Pedro Páramo; yo llegué a Lisboa para encontrarme con un poeta, un tal Fernando Pessoa. A las primeras de cambio creí encontrarlo -atildado, perfecto- en la calle que sube hasta el café de sus tardes eternas. Sin embargo no era más que una copia modernizada, una atracción turística más de la ciudad que fue su escenario principal. Manda el comercio, y sólo el comercio.
  2. Por eso, “A brasileira” lo tiene todo, aunque ya nada tiene. Tiene el reloj y las lámparas, los espejos, las mesas, incluso algún camarero parece recordar a aquellos que servían el café fuerte a don Fernando. Pero le sobra mucho: el bullicio, la fila de personas que aguarda disciplinadamente el turno de mesa o el momento de la fotografía junto a la escultura del poeta. ¿Cuántos de los que allí se sientan sabrán que el poeta no es más que un fingidor? ¿Cuántos habrán tenido entre sus manos el Libro del desasosiego?
  3. Llegué a Lisboa para encontrame con un poeta y en seguida me di cuenta de que lo había dejado en casa, durmiendo entre mis libros, muy lejos de esta ciudad que es mucho más que el escenario vital de un escritor mentiroso.
    Como tantos otros lugares turísticos, Lisboa es ciudad de unos y otros; de gentes extrañas que juagamos a apropiarnos en unas horas de siglos de historia y de cultura y de alma, mientras quienes allí viven observan y callan y beben y sirven.
  4. La prisa de los viajeros y su ansia por ver más impide, a menudo, contemplar la realidad de una ciudad que sufre de verdad y que ha convertido el dolor de quienes la habitan en atractivo turístico. Muchos viajan a Lisboa para contagiarse por unos días de decadencia, de paredes desconchadas, de oficios olvidados y de un romanticismo distante nacido de la miseria.
  5. Es lo reconfortante de la capital portuguesa, que en ella la pobreza no molesta. La dignidad del lisboeta impide que el viajero se sienta señalado. Siguen con sus vidas sin reparar, aparentemente, en la mirada del turista, conversan, ríen, dejan que el tiempo pase sobre ellos sin inmutarse y sin rebelarse.
  6. Mientras tanto, quienes venimos de fuera paseamos, miramos hacia lo alto, al azulejo, al mirador, al monumento; a veces, también a las personas. Algunos llegamos a la ciudad bien pertrechados para jugar una partida en la que adoptamos el rol de documentalistas de la realidad, sentados ante una taza de café, empuñando la cámara fotográfica y con una sonrisa por máscara.
  7. Pero no sé si seremos capaces de aprender la lección. No sé si después de un tiempo el mensaje de sacrificio y dignidad que las gentes de Lisboa envían cada día habrá calado lo sufiente en nuestras retinas. Es posible que al final tan sólo recordemos ese café en “A brasileira”, aquella fachada arruinada por el viento atlántico o el increíble claustro del Monasterio de los Jerónimos. Quizás solamente nos quedemos con parte de la verdad

Cerrando el curso


Estas semanas de julio son, como decía hace poco, periodo de formación, autoformación y organización para el curso que se avecina -una frase que suena estos días más a amenaza que a ilusión-. También son tiempo para hacer balance de proyectos y actividades de última hora que no han tenido eco en el blog.
Uno de esos proyectos ha sido la coordinación del Prácticum del Máster de Secundaria, ese periodo de dos meses en el que los futuros docentes de secundaria se sumergen en las aulas reales de un instituto. Mi centro ha acogido a siete estudiantes de diversas especialidades y he sido yo quien ha coordinado las tareas junto a los tutores del instituto y la supervisora de la Universitat Jaume I. Aunque tenía bastantes miedos y recelos respecto a lo que supondría tener 'encima' a estos alumnos a tiempo completo -pues han de cumplir 200 horas de formación en el centro-, finalmente el resultado creo que ha sido muy positivo. En nuestro caso, puedo asegurar que han vivido de cerca y sin paños calientes la realidad educativa. También puedo certificar que lo han hecho, en general, con ilusión y profesionalidad, lo que alivia en parte la incertidumbre ante el futuro educativo; eso sí, ya veremos cuándo tienen oportunidad de ejercer como docentes. Para la coordinación con la universidad hemos empleado Google docs/Drive, y en el instituto hemos empleado el aula virtual -podéis entrar como visitantes- y Dropbox. Para los tutores y para quienes los han aceptado como observadores de sus aulas ha sido también una gran oportunidad de objetivar su metodología docente. En resumen, una experiencia agradable a pesar de la faena que supone y del escaso reconocimiento que tiene a todos los efectos.
También hemos completado el callejero literario de Castellón y Borriol dentro del proyecto Callejeros Literarios. En esta ocasión ha habido más vídeos y de mayor calidad, lo que constata que el alumnado pone más empeño cuando ve que puede superar un modelo de años anteriores. En la mayoría de los vídeos, los alumnos se han lanzado a preguntar a la gente de la calle -y a los telefonillos- con gran desparpajo en muchos casos. Los referentes televisivos de Callejeros -e incluso de Frank de la jungla- son evidentes en varios vídeos. Esos mismos grupos fueron los artífices del Quijote sincopado, otro buen puñado de trabajos audiovisuales de los que ya hemos hablado aquí y del que contaremos todos los detalles el próximo jueves a las 17,00 en una webinar de Internet en el aula.
Un año más, y van seis, hemos realizado el concurso 'Lectura del año' en el que los alumnos votan sus libros preferidos. Entre los participantes, cada año más numerosos, se sortean libros que envía gratuitamente nuestra editorial de referencia. Los más votados del año han sido Donde esté mi corazón, de Jordi Sierra i Fabra, Los juegos del hambre,de Suzanne Collins, Donde surgen las sombras, de David Lozano y Mala luna, de Rosa Huertas. Podéis ver el resto de seleccionados en Scribd y también podéis ver los resultados de años anteriores en mi wiki de recursos.
No quisiera acabar sin mencionar un proyecto del que me siento algo así como 'padrino'. Se trata del blog de la Biblioteca Bovalar que ha promovido mi compañera Elena Cervero con sus alumnos de 1º de Bachillerato dentro del Plan Lector. Os aconsejo que no os perdáis los vídeos que han realizado sus alumnos de manera autónoma para contar el proceso de expurgo y organización de nuestra biblioteca. El curso que viene compartimos grupos de nuevo, así que quizá sigamos con ese blog y con nuevos proyectos. Si nos dejan.

Crédito de la imagen: 'Passt 2

Lo peor ya ha llegado

Lo peor de la comparecencia de ayer del Presidente del Gobierno no creo que sean las medidas en sí mismas, que son terribles. Tampoco la situación económica que nos dicen por activa y por pasiva que las justifican. No es lo más grave la herencia recibida, aunque se empeñen en repetirlo una y otra vez desde todos los medios posibles, ni la desfachatez de que se acusa a la oposición desde las filas (prietas) del partido en el poder. Lo terrible no es la pérdida de soberanía nacional ni el oscuro futuro que nos espera, según los apocalípticos. Lo peor es la tristeza, el abatimiento de unos ciudadanos en los que ha calado profundamente el discurso de la culpabilidad.

Desde que el Partido Popular ganó las elecciones se ha ido extendiendo la idea de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Los recortes se nos presentan como la única medida que puede paliar una situación económica provocada por la insana costumbre de gastar más de lo que se ingresa, y probablemente sea así. Yo soy filólogo y padre de familia. Algo sé de humanidades, de lengua y de literatura, de gestionar los ingresos de mi familia y casi nada de economía. He vivido y vivo de acuerdo con mis posibilidades económicas. Yo no estoy dispuesto a autoinculparme, no estoy dispuesto a aceptar la estrategia orquestada por el partido gobernante y sus palmeros de compartir la responsabilidad de una situación que no he creado. Yo soy un hombre honrado, al igual que la inmensa mayoría de las personas que conozco, sean de la opción ideológica que sean. Exíjame esfuerzos, es su derecho y su obligación; pero no intente convencerme de que son consecuencia de mis acciones.

Después de la intervención del Presidente en el Congreso de los Diputados, los medios de comunicación y las redes sociales se llenaron de mensajes de toda índole. Muchos de ellos repletos de indignación, mientras que en otros se justificaban las medidas; pero en casi todos se adivinaba un estado de abatimiento social generalizado. Desesperanza, creo yo, provocada por un complejo de culpa generalizado que se alimenta desde los órganos de decisión.

Repito que los ciudadanos no somos culpables. Lo son quienes nos rigen y quienes nos han regido, tanto en lo político como en lo económico. Si por la razón que sea no puede actuarse contra los responsables o no conviene hacerlo para huir de un mal mayor, bien está. Pero, por favor, dejen de lanzar basura sobre los ciudadanos, dejen de promover la mala conciencia social como estrategia de salvación. Ustedes, los que ahora gobiernan y sus palmeros, tienen la responsabilidad que la voluntad popular les entregó. Ejérzanla honradamente, sin promover la fractura de la maltrecha sociedad española. No den a entender, por ejemplo, que las personas que han perdido el empleo no quieren buscar trabajo y por ese motivo se reduce la prestación desde el sexto mes, para incentivar así la búsqueda activa de empleo. No hablen constantemente de un sector público sobredimensionado e improductivo sin matizar, metiendo en el mismo saco la legión de asesorías y puestos duplicados junto a los trabajadores de hospitales, de seguridad, de enseñanza o de ventanilla, por ejemplo, que cumplen con su función a diario con sueldos muy ajustados. Sinceramente, me parecen argumentos miserables, impropios de gobernantes honrados. ¿No se dan cuenta de que la quiebra moral es tan peligrosa como la económica? ¿No se dan cuenta de que es mejor una ciudadanía unida que fracturada?

Hay caminos en política que son relativamente fáciles de transitar. Uno de ellos es el del “divide y vencerás”, avalado por siglos de tradición; otro es el del “no soy yo, eres tú”. Ante la gravedad de los tiempos actuales, los encargados de sacar la nación adelante parecen haber tomado ambos caminos. Los dos conducen al mismo destino. Y en ese destino no hay nada para el ciudadano, salvo dolor, abatimiento y desesperanza. ¿Es esta la España que queremos?


La didáctica de la lengua y la escobilla de Matas

Algunos de mis amigos tuiteros han sufrido a lo largo del curso numerosos tuits con la etiqueta #MP1011. Se trataba de la referencia de la asignatura 'Didáctica de la lengua y literatura española' que he impartido durante este año a los alumnos del Grado de Magisterio de la Universitat Jaume I. Era una plaza de asociado en la que tenía dedicación de seis horas semanales, centradas sobre todo en una hora de teoría y dos de prácticas, más las tutorias. Era una experiencia muy distinta a todo lo que conocía hasta el momento, centrado sobre todo en la Secundaria, aunque el contacto virtual con numerosos docentes de Primaria me permitía conocer de primera mano propuestas didácticas interesantes.
Además del enfoque teórico de la asignatura (básicamente guiado por textos de Cassany), he podido experimentar con total libertad en el ámbito de las TIC gracias a los recursos de la Universitat Jaume I: pizarra digital y conectividad en todas las aulas, aula virtual, etc. Los trabajos que tenían que hacer los alumnos fueron los siguientes:
1.- Crear un blog para la asignatura en el que colgarían reflexiones y actividades. Con mayor o menor éxito, por ahí andan más de 50 blogs que puede que tengan continuidad en algún caso.
2.- Publicar una reflexión sobre la relación entre libros de texto y currículo, a partir de dos entradas de Felipe Zayas y Jordi Adell.
3.- Analizar una actividad TIC en el ámbito de lengua que esté difundida o desarrollada en la red. La reflexión incluía diversos aspectos para trabajar en grupo (Ver actividad)
4.- Confeccionar una secuencia didáctica para el área de lengua en la que se integren las TIC (ver actividad y pautas secuencia didáctica). 
En resumidas cuentas, a pesar del trabajo propio de la docencia y de tutelar todos esos blogs y tareas, me siento muy satisfecho con la experiencia, sobre todo por el interés de bastantes de los 70 alumnos del grupo y su implicación tanto en actitud como en esfuerzo. Muchos de ellos, además, han podido ampliar currículum en Twitter y ya se han convertido en compañeros en red. También estoy contento porque todo el trabajo se ha realizado en la nube, sin generar más papel que el del examen final.
Algunos os preguntaréis qué tiene que ver todo lo anterior con la escobilla de Matas. Probablemente, el curso que viene no exista ese grupo de Didáctica en el grado de Magisterio. Son muchos los asociados que no renovarán contrato por los famosos recortes. Mi plaza era extraordinaria, de modo que no tengo ni idea si volverá a salir a concurso o no. En todo caso, mi sueldo mensual era inferior a lo que costaba ese escobillero que encabeza esta nota. Ese escobillero y unos cuantos felpudos de Jaume Matas -y  las veleidades de otros muchos como él, o que lo tenían como modelo- nos van a costar caros, muy caros. A nosotros que los pagamos con dinero público en su día; otra vez a nosotros cuando el Banco de Valencia pagó su fianza con un dinero que ahora debemos volver a pagar en forma de rescate; pero sobre todo les saldrá caro a los futuros maestros de esta y otras universidades que pagarán más caras las matrículas y tendrán que estudiar en grupos masificados. Miradla bien y pensad en ella cuando no cobréis la paga extra de Navidad, o cuando no os llamen de la bolsa, o cuando vuestros hijos no puedan ser atendidos en clase, pensad en ella porque para la conciencia de muchos políticos un poquito de nosotros está pegado en esa escobilla.

Para definir las competencias docentes del profesorado de lengua

Necesito definir las competencias docentes del profesorado de lengua.

¿Podrían consistir en las respuestas a estas preguntas? ¿Tenéis las respuestas?

  1. ¿Qué conocimientos necesitamos tener en relación con las ciencias del lenguaje? ¿Cuáles son más relevantes?
  2. ¿Cómo entendemos los objetivos de enseñanza-aprendizaje? ¿Qué habilidades lingüístico-comunicativas  ha de tener un usuario competente en su lengua?
  3. ¿Como entendemos el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lengua? ¿Qué papel nos asignamos como profesores en este proceso?
  4. ¿Qué relación establecemos entre los conocimientos de referencia y los contenidos que hemos de enseñar? ¿Cómo abordamos la transposición didáctica?
  5. ¿Hemos de desempeñar un papel autónomo en la elaboración de propuestas didácticas y materiales?  ¿Estamos preparado para ello?
  6. ¿Cómo entendemos la gestión del aula? ¿Cómo creemos que ha de ser la comunicación en ella para que se favorezca el aprendizaje?
  7. ¿Qué modelos didácticos consideramos que son más adecuados para el aprendizaje de la competencia en comunicación lingüística y otras competencias básicas (aprender a aprender, autonomía personal, etc.)? ¿Qué papel desempeña la evaluación en ellos?
  8. ¿Qué función tienen las TIC en nuestra labor docente?
  9. ¿Qué papel asignamos a la motivación en el aprendizaje? ¿Cómo la entendemos? ¿Qué factores la determinan? ¿Cuál es el papel del profesor en este terreno?
  10. ¿Cómo abordamos nuestra formación permanente? ¿Qué función tienen las TIC en ella?

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Y sin embargo, nos movemos


La semana pasada fue una semana intensa. El claustro del lunes desveló que no sabíamos nada de nuestro futuro, que todo está en el aire, horas de refuerzo, número de profesores, programas de atención a la diversidad... una maravilla de organización para fomentar que el profesorado prepare sus materiales para el curso que viene. Y es que somos muchos los que de verdad aprovechamos el mes de julio para actualizarnos, que no todo es reivindicar con una mano y salir luego corriendo con los dos pies. Por ejemplo, esta semana pasada me he encontrado con casi trescientos docentes en Novadors12, en Alcoi, un encuentro de ensueño que ha sido posible básicamente al empeño de Juanfra Álvarez y otros pocos locos como él. En esas jornadas presenté la PechaKucha que abre esta nota, sobre el proyecto colaborativo El Quijote sincopado, del que ya hablé en este blog. Gracias a ello he podido conocer en persona a J.Daniel García, mi compañero de proyecto a quien 'solo' conocía de la red; esa es la grandeza de todo este tinglado de la red, que permite afinidades electivas más allá del espacio geográfico y el tiempo de dedicación en el aula. 
Clausuradas las jornadas Novadors12, viajé un poco más al sur, hasta Lorca, para participar en Ticemur-Expertic, un encuentro institucional dirigido sobre todo a docentes de la Región de Murcia, pero que acoge también a numerosos profesionales de otros ámbitos. Era la primera vez que participaba en este evento y me ha sorprendido encontrar a más de cuatrocientos profes de todos los niveles dispuestos a compartir experiencias educativas durante tres días. En esta ocasión, me tocaba intervenir como experto junto a Julio Cabero, catedrático de la Universidad de Sevilla, y junto a mi amigo Fernando García Páez, maestro y motor de los proyectos del cole San Walabonso de Niebla; nos tocaba explicar lo que suponía para cada uno de nosotros la Educación en la nube. Debo decir que la sesión estuvo orientada sobre todo a ofrecer un panorama teórico-práctico con el fin de que los asistentes -presenciales y online- pudiesen sugerir dudas y cuestiones al respecto. El desarrollo de estas jornadas fue intenso y muy positivo, pues nos permitió conocer numerosas experiencias prácticas en el aula. También quisiera destacar el magnífico trabajo de los organizadores del encuentro, a quienes siempre les toca lidiar con frentes muy diversos.
De todo lo anterior, para no extenderme demasiado, extraigo algunas conclusiones a vuelapluma:
  • La comunidad docente, a pesar de los palos que está recibiendo, no renuncia a formarse para poder dar a sus alumnos lo mejor de sí mismos. 
  • No debemos esperar a que las administraciones nos formen; somos capaces de autoformarnos y colaborar con otros para aprender.
  • Los encuentros educativos son un complemento necesario para quienes trabajamos en red, pues nos permiten poner cara y voz a muchos de nuestros colegas. 
  • Los eventos presenciales favorecen, además, que numerosos compañeros que no se han lanzado todavía a la difusión de sus tareas en la red conozcan de primera mano a quienes ya están trabajando en ello. 
  • La diversidad de ámbitos -educativos, organizativos y geográficos- de los asistentes ofrece un panorama mucho más rico que aquel en que acostumbramos a movernos a diario. 
  • En estos encuentros, generalmente se aprende más en pasillos, reuniones improvisadas a la hora del aperitivo o conversaciones de sobremesa, que en las propias ponencias y comunicaciones: nunca hay que subestimar el factor humano. 
  • Por último, resultaría imposible mencionar a todos los buenos colegas con los que he coincidido en estos encuentros, y a otros tantos a los que he tenido la suerte de conocer. Seguro que en el camino seguiremos encontrándonos. 
Y me queda una reflexión final sobre la que tengo que volver con tranquilidad más adelante. Una gran cantidad de docentes está haciendo auténticas maravillas en sus aulas, con las TIC o sin ellas. En muchas ocasiones, el miedo al error o la percepción equivocada de que las tareas son de escaso calado paraliza a los docentes en el desarrollo o difusión de interesantes proyectos de aula. Desaprovechar el poder de las redes para compartirlas es una lástima. No deberíamos permitirnos que se pierda esa riqueza colectiva y tendríamos que pensar de qué modo podemos hacerlos visibles para que esa labor llegue a todos. Lo dejo como deberes de verano.