La metodología AICLE. Definición, principios y estrategias de aprendizaje

Víctor Marín, profesor de Ciencias Sociales, Geografía, e Historia ha hecho esta magnífica presentación sobre cómo trabajar la lengua a través de contenidos (AICLE/CLIL)


Diágooglos.

-¿Por qué te has ido con él? ¿Te hace reír?.

-No me hace llorar.

Ocean´s eleven

Siempre me ha asombrado el virtuosismo con que ciertos escritores y guionistas manejan el diálogo, los inesperados giros narrativos que provoca, la complicidad y empatía que arranca al lector. Echaba de menos una herramienta que nos permitiera digitalizar, visualizar el discutido partido de tenis que se disputa en una conversación literaria. 

Hace unas semanas nuestro compañero Marcos Cadenato tuiteaba un enlace a una aplicación de Google que escenificaba esta forma discursiva. Había que probarla.

He pedido prestados a Juan Bas algunos de los Diálogos mínimos que publica semanalmente en prensa para reproducirlos con este nuevo soporte y valorar en qué medida, mediaTICzarlos, enriquece la versión analógica.

 

He probado personalmente esta nueva manera de escribir, de imaginar.

POSIBILIDADES EN EL AULA

Parece un bastidor muy válido para

  • producir documentos que abran un debate.

LUCES

  • Gestión sumamente sencilla.
  • El producto final se presta mucho a la pizarra digital y al debate.
  • Dinamiza muchísimo el diálogo como modalidad discursiva volviendo icónico lo tipográfico.
  • La importancia, el protagonismo que da a la palabra.

SOMBRAS

  • Al encontrarse en un periodo de pruebas sólo nos ofrece la URL. No disponemos de código HTML.
  • No se guarda ni se archiva automáticamente como ocurre con el resto de Docs.
  • No cumple con el espíritu que inspira Google Drive, no funciona como un documento compartido. Como mucho -eso es lo que nos sugieren- se puede postear a través de Google+ con el tag #gonegoogle. En este sentido Storybird es muy superior.
  • Graves dificultades de edición: corregir un detalle te obliga a rehacer todo el documento.
  • Capacidad muy limitada de intervenciones.

Aster Navas


¿Están preparados nuestros estudiantes para la lectura digital?

Las pruebas Pisa evalúan no solo la competencia lectora de nuestros estudiantes sino también su competencia lectora en pantalla.

En general, las chicas superan a los chicos en lectura digital, pero menos que en lectura impresa.  Los chicos son más hábiles para navegar.

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PISA in Focus es un serie de breves informes mensuales sobre educación basados en los informes PISA, sobre temas concretos y actuales en un lenguaje claro y conciso.

El número 12 de esta serie (que va ya por el 22) trata sobre el cambio que han supuesto las nuevas tecnologías en cuanto a la velocidad de transmisión de información y, evidentemente, a la forma en que esta se da y se asimila.

Algunos países han sido más exitosos en dar ayuda a los estudiantes para ser competentes digitalmente; por ejemplo, Corea, Australia y Nueva Zelanda. Corea ha optado por una sistematizar la digitalización de los libros de texto y de las evaluaciones para 2015, incluso, se ha apostado por mejorar la infraestructura escolar para que se instalen las tecnologías más recientes y para que los profesores estén formados en el uso de estas tecnologías.

El rendimiento de los alumnos en lectura digital está estrechamente relacionado con el rendimiento en lectura impresa. Sin embargo, existen indudables diferencias entre ambas lecturas. ¿En qué destacan los lectores de formato impreso y los de digital? Los alumnos con más alto nivel en lectura impresa pueden manejar ideas desconocidas y generar ideas abstractas para interpretar; mientras que los destacados en lectura digital pueden localizar e incluso evaluar la información en contextos desconocidos y pueden navegar a través de múltiples sitios libremente, sin que se les dirija.

Mencionábamos más arriba la brecha de género en lectura digital e impresa: las chicas leen mejor. Pero esta diferencia se acorta en la pantalla y crece en la lectura impresa. ¿Por qué? Tal vez porque los chicos y las chicas no tienen la misma facilidad para seleccionar la información procedente de los hipertextos.

¿Se puede utilizar esta diferencia para que la lectura de textos digitales mejore el nivel lector de los chicos, aumente su autoestima como lectores y ello revierta en que mejoren en lectura impresa?

Sesquidécada: noviembre 1997


Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Tal vez por azar, esta sesquidécada de noviembre tiene mucha relación con la condición de la mujer y con su lugar en este mundo gestionado por hombres. En aquel lejano noviembre de 1997, uno de los cursos de Doctorado que realicé en mi carrera sin rumbo fijo tenía el apasionante título de "La imagen de la mujer en el Siglo de Oro". Lo impartía Teresa Ferrer y creo que fue el primer trabajo de investigación serio que abordé, y además lo hice con un entusiasmo desbordado. Las primeras lecturas iban encaminadas a mostrarnos los programas de educación de la mujer en el siglo XVI. Los autores de referencia: Juan Luis Vives y Fray Luis de León. Ambos pertenecían al estamento religioso y ambos fueron perseguidos por sus correligionarios. Veamos qué ideas tenían acerca del papel de la mujer.
Juan Luis Vives fue uno de los más lúcidos humanistas del siglo XVI. Tal vez por ello tuvo que marcharse de España, iniciando así una larga nómina de cerebros fugados que llega hasta nuestros días. Tras su éxito como intelectual en toda Europa, sus amigos españoles insistían en que volviese del exilio, pero Vives, que había visto exhumar los huesos de su madre para ser quemados por judaizante, prefirió morir lejos de España antes que convertirse en mártir por decir las cosas claras.
Por lo que respecta a las mujeres, la obra más conocida es Instrucción de la mujer cristiana, dedicada a Catalina de Aragón. Pretendía servir de modelo pragmático de conducta para las mujeres de la clase alta urbana de Europa. En ella se define a la mujer como un ser inclinado al placer sensual, mudable, con inclinación al mal, envidioso, necesitado de amparo... y se dan una serie de recomendaciones para que sea obediente, casta y doméstica. Este programa de educación incluye una serie de lecturas virtuosas para conseguir tal fin: Séneca, Cicerón, San Jerónimo...

Pocos años más tarde, será Fray Luis de León quien vuelva al tema con otra obra similar: La perfecta casada. El público al que va destinada esta obra es también de clase alta y pretende la misma ejemplaridad que Luis Vives. Insiste en los mismos defectos de la mujer: ánimo flaco, inclinada al ocio y al gasto, habladora en exceso, falta de ingenio, rencillosa y falta de cordura y seso. Los remedios que propone van en la línea que ya conocemos: matrimonio, vida ocupada, honestidad, silenciosa, ahorradora... 

Ambos autores toman como punto de partida las cartas de San Pablo Ad Corintios, aunque matizadas con las ideas de Erasmo en la Institución del matrimonio cristiano, también presente en los Coloquios matrimoniales de Pedro Luján.
Con los siglos, la lectura de estos autores tal vez nos parezca rancia y misógina en extremo. Sin embargo, no debemos olvidar, como he apuntado arriba, que los dos fueron personas adelantadas a su tiempo, con unas ideas bastante renovadoras que les llevaron incluso a la cárcel o el exilio. Los programas de ambos sitúan a la mujer en un lugar concreto del mundo, el hogar o la familia, un ámbito reducido sí, pero al menos con unas ciertas atribuciones y poder. Hemos de considerar que 'los otros', quienes dominaban los púlpitos ni siquiera tenían un programa educativo para la mujer, porque para ellos ni siquiera merecían atención por ser seres inferiores. De este modo se explica que, por ejemplo, Giambattista Porta, en su Magiae naturalis, dedicado a Felipe II diga que "las mujeres durante su periodo menstrual pueden infectar los pepinillos y los melones por el mero hecho de tocarlos o mirarlos haciendo que los mismos se marchiten (...) Contaminan con su sangre melancólica a otros seres humanos a través de los ojos...". El fraile Castañega aconseja vestir a los niños con "unos pedazos de espejo pegados a los cabellos sobre la frente" para protegerlos de la mirada de "las viejas que han dejado de purgar sus flores". Gaspar Navarro, en 1631, afirma que "este sexo femenino es más flaco de cabeza y las cosas naturales o ilusiones del Demonio las tienen por del Cielo, y de Dios; sueñan más que los hombres y piensan que son verdades apuradas... son más imaginativas que los hombres, pues como tengan ellas menos juyzio y discurso, y menos prudencia, más se inclina el Demonio a engañar a las mugeres". Estos 'pensamientos mágicos' acerca de la mujer, compartidos por la mayoría de intelectuales del clero, o fuera de él, siguieron dominando el mundo durante varios siglos más, hasta la llegada de la Ilustración.
Por suerte, los programas educativos de los humanistas fueron evolucionando y hoy en día cualquier mujer tiene las mismas oportunidades que un hombre, cobra el mismo salario, tiene la misma consideración social y puede decidir por sí misma sin ser considerada un ser inferior, con lo que la celebración de este día contra la Violencia de Género pronto dejará de tener sentido, ¿o no?

Nuevas luces en torno a la imitatio: el caso Camoes-Quevedo

El 10 de junio de 1580 moría en Lisboa el poeta Luis Vaz de Camoes. Sus esfuerzos nos dejaron una azarosa vida, una buena colección de versos líricos, la imprescindible narración Os Lusíadas y un misterio. Su existencia ha sido glosada por eminentes biógrafos y su obra analizada con detenimiento por especialistas procedentes de los cuatro puntos cardinales. Sabemos de las dificultades de sus últimos años y del estado de penuria en que vivía en el tiempo en que vio la luz su eterno relato de la hazaña lusitana. La obra lírica del poeta le fue robada en vida y solamente después de su muerte pudieron ver la luz los encendidos versos amatorios que escribiera en noches sin sueño.

Son, precisamente, estos versos los que encierran el mayor misterio que acompaña al poeta portugués. En uno de ellos, Camoes acomete la difícil y tópica tarea de definir la pasión amorosa. No encuentra mejor medio que recurrir al contraste y convertir la técnica en leit motiv que cohesiona el cerrado y escueto molde del soneto.

Amor é fogo que arde sem se ver;
É ferida que dói e não se sente;
É um contentamento descontente
É dor que desatina sem doer;

É um não querer mais que bem querer;
É solitário andar por entre a gente;
É nunca contentar-se de contente;
É cuidar que se ganha em se perder;

É querer estar preso por vontade;
É servir a quem vence, o vencedor;
É ter com quem nos mata lealdade.

Mas como causar pode seu favor
Nos corações humanos amizade,
Se tão contrário a si é o mesmo amor?

Huye Camoes de la sencillez renacentista para iniciar un camino artístico que profundiza en la palabra, en los matices derivados de la yuxtaposición de términos vinculados semántica y morfológicamente. El poeta que había escrito estos versos, sin lugar a dudas había ya abandonado el ideal expresado por Juan de Valdés en su Diálogo de la lengua. Recordemos la posición del humanista castellano:

El estilo que tengo me es natural y sin afectación ninguna. Escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar de vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible, porque, a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación.

Camoes, ya bien avanzada la segunda mitad del siglo XVI, piensa de manera muy diferente. Para reflejar lo que desea expresar no bastan ya las palabras que le son naturales. Él necesita retorcerlas, aunque sin llegar aún al extremo que la gran poesía del siguiente siglo nos mostrará.

Pero volvamos al contenido del soneto citado, pues en él se esconde la razón de ser de este breve comentario y la clave sobre la que se sustenta el enigma de la imitatio. Decíamos que el lusitano había dedicado el alma de su composición a la definición de lo indefinible, al establecimiento de la verdad del amor. Unos años después, y no lejos de la tierra portuguesa, el madrileño Francisco de Quevedo escribe otra composición que persigue idéntico fin. Recordémosla.

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado;

es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;

es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

El tema y la intención son los mismos; la redacción de algunos versos, idéntica. Se hace evidente que el poeta español redactó su poema para homenajear al gran Camoes. Sin embargo, al reparar en las fechas vitales de ambos autores puede advertirse un no sé qué que los conecta más allá de lo que la razón afirma.

Decíamos al principio de estas líneas que Camoes murió el 10 de junio de 1580. Tan sólo un par de meses después, el 14 de septiembre, nacía en la villa de Madrid Francisco de Quevedo. Sesenta y cuatro días separan la muerte y el nacimiento de dos de las plumas más preclaras de la vieja Iberia. Nada tienen en común, ni sus intereses ni sus posiciones estéticas o vitales ni sus meras apariencias físicas. Solamente unos versos los conectan, como diría el leguleyo, más allá de la duda razonable. Para pacificar nuestros miedos, la historiografía literaria al uso justifica casos como el reseñado recurriendo al concepto de imitación, de influencia, de homenaje, de plagio, en su posición más extrema. No obstante, yo prefiero pensar que hay algo más allá.

Es muy posible que el lector que haya alcanzado estas líneas se niegue a aceptar la posibilidad que comienzo a sugerir. Sin embargo, ¿por qué no pensar que el Quevedo autor de tan famoso poema no es más que la proyección en el tiempo de un Camoes inmortal? Quevedo, desde este presupuesto alternativo, no sería más que una segunda oportunidad en el continuo vital del escritor lusitano; una vida completamente diferente en la que el poeta maltratado por su propio tiempo intenta disfrutar lo que no pudo vivir. En ese intento por vivir “de otra manera”, acaso resonaran recuerdos de la vida pasada en forma de endecasílabos que renacían a la luz de una lengua diferente -É ferida que dói e não se sente- y de otro tiempo. Yo -perdónenme el atrevimiento y el desvarío- prefiero creer que el Camoes cuyo cuerpo jamás fue encontrado renació dos meses después de su muerte para hacerse Quevedo y seguir componiendo versos divinos. Quizás aún sigue entre nosotros tras una larguísima existencia creadora. Quizás, en estos momentos, en algún rincón del ancho mundo, está sentado ante su ordenador intentando definir una vez más que sea eso del amor.


Altas capacidades en Infografía

“Tenemos que saber que la intensidad emocional es la que garantiza la alegría de vivir, la pasión por aprender, la motivación en la expresión de un área de talento, y la manera de sentir y pensar la vida. Ellos, los niños con altas capacidades, la viven así. Para ellos… un toque es un golpe, un sonido es un ruido, una desgracia es una tragedia, la alegría es un éxtasis, un amigo es un amante, un amante es un Dios, y el fracaso es la muerte

Montse Romagosa. Psicopedagoga.

Hace unos meses volví a hacer una evaluación de habilidades intelectuales y nunca antes un muchacho tuvo una resolución tan eficaz en las pruebas. El niño en cuestión obtuvo 132 de CI en la Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños  (Revisada WISC-R). Curiosamente esta prueba ha de pasarse a menores de más de seis años, este tenía cinco y diez meses. Aun así puntuó muy por encima de la media del primer rango de edad. Obviamente este caso es claro y quien no sea capaz de detectar una alta capacidad (por lo menos) en un muchacho como este, tendría que hacérselo mirar. Solo hay que observar un poco.

La derivación fue de su maestra de infantil, porque no podía con él y sugirió a los padres una valoración.

Quizás fui arrogante con lo de hacérselo mirar.

Los que trabajamos en Educación no tenemos los conocimientos específicos de todo, y menos cuando nuestra formación se centra en un área de conocimiento concreto (véase filología). Oficialmente la formación pedagógica antes de “subir a la tarima” viene a ser un CAP o un MAES (válidos pero insuficientes).

Cuando empecé a trabajar en un PCPI (a pesar de que había salido de la Facultad de Psicología, agravante) etiquetaba a muchos de mis alumnos como hiperactivos, con el paso del tiempo e informándome sobre alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (me lo hice mirar) caí en la cuenta de que muchos de ellos eran muchachos con altas capacidades.

Creo que si el profesorado de Secundaria (en concreto lenguaje) o los profesionales de Infantil o Primaria, nos paramos a observar como su comunican podremos detectar a tiempo al alumnado con altas capacidades.

Me gustaría aportar mi primera infografía que versa sobre este tema (en Pinterest):

Recomiendo:
Podríamos decir que me equivoqué, empecé el post con la intención de escribir sobre las infografías como recurso didáctico y cómo realizarlas con Piktochart, pero terminé hablando sobre el tema de mi primera infografía, a veces lo que me dicta mi conciencia no es lo que termina llegando “al papel”. Como diría mi amigo Jose Luis Sánchez el errar es maestro del acertar y como un servidor respondería error común de muchos años, nunca es desterrado.
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Gorka Fernández

II ENCUENTRO DE BUENAS PRÁCTICAS TIC EN LA EDUCACIÓN (CITA, 2012)

Aunque con bastante retraso, no quería dejar pasar la ocasión de escribir una breve nota en mi blog acerca del II Encuentro de Buenas Prácticas TIC en la educación, que tuvo lugar el 27 de octubre en el CITA (Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas), en Peñaranda de Bracamonte.
De los eventos a los que he acudido hasta ahora, sin duda este ha sido uno de los que he vivido con tanta intensidad.. Comencé nuestra charla diciendo una gran verdad: en el CITA me sentía como en casa, no solo por la amabilidad y cercanía de los organizadores (María y José Luis) y por estar rodeados de muchos docentes a los que, a fuerza de juntarnos en saraos, quedadas y congresos, he ido cogiendo cariño, sino sobre todo por el entorno cálido, acogedor y lleno de creatividad y trabajo que hicieron posible todos los docentes que un sábado, cuando los demás estás disfrutando de su día de descanso, decidieron acudir a Peñaranda a compartir sus experiencias con los demás.
Aprendí mucho de todos, y admiré mucho a todos. Me sigue sorprendiendo ver tanta dedicación, tanto tiempo y entusiasmo empleados en buscar nuevas metodologías que motiven y enseñen a los alumnos, tanto amor por la enseñanza. 
Para los que no tuvisteis oportunidad de acudir, os dejo los enlaces a los vídeos de las charlas plenarias. En la web del CITA podréis los vídeos de las ponencias simultáneas de la tarde.

En este vídeo, la charla que Pep Hernández y yo dimos acerca de la importancia del trabajo colaborativo



Y nuestra presentación en Slideshare


Del ‘carpe diem’ al ‘ubi sunt’ en la Escuela 2.0

Ved de cuán poco valor / son las cosas tras que andamos /  y corremos,/ que, en este mundo traidor, / aun primero que muramos /  las perdemos. /  Dellas deshaze la edad,/ dellas casos desastrados /  que acaeçen,/ dellas, por su calidad,/ en los más altos estados /  desfallescen”. Traía a la palestra estos versos de Jorge Manrique y su célebre Coplas a la muerte de su padre (1476) al establecer un ejercicio de intertextualidad, rastreando en la Historia de la Literatura el viejo tópico medieval del ubi sunt?, «¿dónde están?»(«¿qué se hicieron?», «¿cuál se para?»). Vamos que, tras largas deliberaciones  y enumeraciones, se nos acaba mostrando que “todas las cosas de este mundo son, al final, perecederas, como la propia vida terrenal” y, claro, me resultó especialmente familiar esta situación hic et nunc

En esas estaba –digo- cuando reparé que en muy poquito tiempo, unos ocho años, aproximadamente, hemos pasado del Carpe diem de las TIC  -gracias, Lu, por el hallazgo sintáctico- al Ubi sunt? de las coplas manriqueñas… Quizá me pase como a la luna de Víctor Manuel: luna llena, siempre envuelta en un halo de lunática tristeza”… Quizá sea tristeza, quizá sea cansancio, -quizá sea normal, no lo discuto- pero flota en este ambiente de recortes una suerte de escepticismo, de desánimo generalizado, de hartazgo y de pelín de saturación… Sin embargo, no quiero transmitir en este preciso momento ni siquiera un pequeño atisbo de duda, de desconcierto o de abatimiento. No quiero.

Desde los encuentros veraniegos y entusiastas de final del curso pasado Novadors en Alcoi y Aulablog en Peñaranda de Bracamonte, he tenido la oportunidad de participar en dos eventos más: la #kkd que organizó Antonio Garrido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y las II Jornadas de Buenas Prácticas en el CITA de Peñaranda y he visto mucho entusiasmo, muchas caras conocidas, pero también nuevos rostros y nuevos proyectos… Sigo pensando que el profesorado que se reúne esos fines de semana para seguir hablando de Educación, de Tecnología, de Lengua o de Historia no es para nada normal. Me explico: que doscientos o trescientos profesores se reúnan “con la que está cayendo” y sigan con actividades, proyectos, ideas, colaboraciones y propuestas educativas es asombroso; sin embargo, uno tiene la duda cada vez más viva de si todos estos años han sido un simple juego de artificio, un carísimo gasto de munición que no ha servido para nada…  Viendo en lo que han quedado o van a quedar en las comunidades autónomas los diferentes programas de Escuela 2.0 y el nuevo Certificado TIC que el ministro Wert ha anunciado -pero que no acaba de ver la luz- a uno le entran aún más dudas…

Nadie dijo nunca que la Tecnología iba a resolver todos los problemas de la Educación, nadie dijo nunca que las TIC fueran imprescindibles e insustituibles, pero algunos sí dijimos –y continuamos diciendo- que la revolución en el aula –¡dejemos la Educación con mayúsculas!-, el día a día del proceso Enseñanza-Aprendizaje, el ten con ten entre profesor y alumnos no descansa sobre una antena de telefonía móvil o de una red eléctrica. No. El ordenador, el Ipad, el smartphone, el netbook, la pizarra digital, el proyector o el mismísimo Internet no sirven de nada si nuestra apuesta es simplemente tecnológica; previo al cambio técnico es preciso una nueva filosofía educativa, unos principios didácticos y metodológicos claros y precisos. Aquí es donde yo lo veo más negro: pasan los años y, quien más quien menos, enciende alguna vez el ordenador en el aula, se ha conectado a Internet para buscar una información, incluso ha abierto un blog en alguno de los  cientos de cursos de Formación que se imparten por todo el país, pero seguimos anclados en las metodologías y las didácticas del siglo diecinueve, en su aspecto más peyorativo.  Pido perdón por repetirlo una vez más, pero “si parece un pato, se mueve como un pato y habla como un pato”, no tengamos ninguna duda: “es un pato”.

Lamentablemente, aunque el tono de mi discurso pueda parecer lastimero –y quizá lo sea- en absoluto pretende manifestar mi satisfacción ante la práctica desaparición del programa Escuela 2.0, tampoco es un horizonte halagüeño contar en breve con estancias escolares en donde se vayan apilando los netbooks, ordenadores y PDIs, a medida que se vayan estropeando; en ningún modo, comulgo “con una política de recortes que nos deja sin futuro”, pero creo que ha llegado el momento en el que estamos obligados a echar el freno de mano y hacer un necesaria y profunda reflexión: ¿qué hemos conseguido hasta ahora en este ámbito?; ¿para qué ha servido lo que muchos profesores han hecho y están haciendo en este campo?; ¿dónde tenemos que poner ahora nuestra vista y fijar nuestros objetivos?; ¿qué hemos hecho mal y qué hemos hecho bien en la aplicación y el desarrollo de las TIC en el aula?; ¿podemos ser optimistas?; ¿otra Educación es posible?; ¿es necesaria?…

Marcos Cadenato

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