Más sobre gramática escolar

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Joaquín Mesa ha publicado un post, Gramática escolar, S.T.T.L, suscitado por la lectura del mío, La gramática condenada. Y con toda firmeza se incluye entre quienes quieren ver enterrada la gramática escolar, como el propio título del blog anuncia. La razón es que sus contenidos, desfasados en cuanto a la investigación gramatical y desvinculados del aprendizaje del uso de la lengua, no tienen  ninguna utilidad y quitan tiempo para lo que es importante: el desarrollo de las capacidades comunicativas- orales y escritas- de nuestro alumnado.

Se pregunta Joaquín Mesa si es posible una enseñanza funcional de la gramática, una gramática que ayude a aprender a componer la diversidad de los textos. Su respuesta es negativa, por carecer de modelos y porque “los enfoques funcionales o comunicativos que se practican en la enseñanza de las lenguas extranjeras no creo que puedan servirnos en la enseñanza de lenguas maternas”.

Yo sí creo que la reflexión gramatical –basada en unos supuestos pedagógicos y aun teóricos difrentes- puede ser un componente del aprendizaje de habilidades comunicativas. Pero esta cuestión dará para más de un post. Lo que quiero tratar en éste es una cuestión de la que Joaquín ya se ha ocupado otras veces:  la contradicción que hay  entre la importancia que la mayoría de los profesores da a los conocimientos sobre la lengua, por una parte,  y lo anticuados que estos contenidos están, por otra. Una actitud tan academicista, argumenta Joaquín con razón, debería llevar a estos profesores a exigir unos libros de texto más actualizados, con unos contenidos gramaticales más de acuerdo con la actual investigación gramatical. Y sin embargo, se contentan con unos contenidos que se repiten a lo largo de los años, sin que se sustenten en autoridad ninguna (se desconocen las fuentes de las que proceden) y que se justifican únicamente por haberse  constituido en unos contenidos escolares que nadie objeta y cuyo aprendizaje se impone a los alumnos sin que estos lleguen a percibir su sentido.

En este punto no puedo estar más de acuerdo con Joaquín. Pero nos podemos preguntar: ¿en el caso de estar actualizados los contenidos gramaticales, estaría justificada su enseñanza? Del contexto de todo el post no se puede concluir una respuesta afirmativa. La razón por la que su autor quiere que la gramática escolar esté bien enterrada es por su inutilidad para el aprendizaje del uso de la lengua. Y unos contenidos actualizados científicamente pueden ser tan inútiles como los que se mantienen a pesar de estar anticuados. La cuestión de la falta de actualización de los contenidos lo esgrime Joaquín como ariete contra quienes se atrincheran en sus posiciones academicistas sin poner en cuestión el saber averiado que transmiten .

Acabo de afirmar que unos contenidos actualizados científicamente pueden ser tan inútiles como los que llenan tradicionalmente los libros de texto. Los resultados de la investigación en las ciencias del lenguaje no pueden convertirse en objeto de enseñanza si no son relevantes en relación con los objetivos educativos: la competencia en el uso de la lengua. El problema no está en qué gramática enseñar, sino en para qué la enseñamos.

Tenemos ejemplos de cómo la actualización de los contenidos no sólo no resuelve, sino que agrava el divorcio entre aprendizaje de la gramática y aprendizaje del uso. La irrupción de la gramática basada en criterios estructuralistas y generativistas es uno de ellos. Pero también la introducción de contenidos procedentes de la gramática textual y de la pragmática. Cada nueva aportación de las ciencias del  lenguaje incrementa lo que los alumnos han de memorizar, repetir, aplicar en ejercicios que llegan a ser rutinarios y sin relación con sus problemas reales de lectura y de escritura.

La investigación lingüística debería servirnos para ser mejores profesores –tener más conocimientos y recursos para ayudar a los alumnos a aprender a usar la lengua, tener una actitud más crítica en relación con lo que enseñamos-, no para hacer más “científicos” los contenidos que transmitimos.

La paradoja de nuestra escuela es que, por una parte, mantiene unos contenidos fosilizados y, por otra, somete los nuevos a un rápido proceso de fosilización.  El problema, por tanto, no es el QUÉ, sino el PARA QUÉ y el CÓMO enseñar.

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TRABAJAR Y EVALUAR LAS COMPETENCIAS EN EL AULA

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El pasado 20 de Febrero tuve una formación en el Colegio Ayalde sobre cómo trabajar y evaluar las competencias en el aula. Además, la responsable de Formación, me pidió una breve introducción de cómo elaborar la programación abreviada a principio de curso.

Según mi experiencia en diferentes Centros educativos, existe una tendencia entre el profesorado a hacer la programación abreviada de una manera rápida, sin reflexión previa, y escribiendo aquellas palabras y conceptos que puedan gustar más a la Inspección educativa o estar más en la onda de los nuevos tiempos que nos toca vivir.

Opino que, al hacerlo así, no deja de ser más que un documento sin valor,  al que nadie acude porque no es una herramienta útil. Es un documento que se hace para otro y no para uno mismo.

Además, se suelen recoger los Objetivos mínimos de la materia, atendiendo principalmente a contenidos conceptuales, objetivos copiados del Decreto y sin contextualizar al curso o nivel de impartición.

Por otro lado,  estos objetivos no se relacionan con los criterios de evaluación y, aunque en Euskadi tenemos la suerte de tener cada criterio de evaluación desglosado en varios indicadores, no aparecen en estas programaciones y, si aparecen, no están redactados con un lenguaje cercano y más entendible.

A la hora de indicar qué contenidos se van a trabajar en cada trimestre, los contenidos conceptuales suelen ser los prioritarios y, en el capítulo de recursos, aparece como protagonista el libro de texto, casi única fuente de un saber cerrado, que mira a un alumnado desde la homogeneidad.

En el apartado evaluación y sistema de recuperación y refuerzo,  se sigue dando protagonismo a un examen memorístico y no competencial. Se tiene muy poco en cuenta el proceso de enseñanza y aprendizaje de cada alumno y, prácticamente, no se valoran sus producciones.

Viendo estas programaciones se puede concluir que las competencias básicas del curriculum se trabajan poco y, si se trabajan, se hace de manera antinatural por lo que el aprendizaje será prácticamente nulo y, por supuesto, nuestro alumnado no llegará a ser competente.

Pero lo que me ha hecho sonreír más de una vez, es el apartado de Metodología. Se puede leer que se trabaja a través de tareas, proyectos de trabajo, rutinas del pensamiento, rúbricas, …  ¿No chirría un poco?, ¿no estamos haciendo un trabajo inútil?, ¿no tendría que ayudar este documento para mejorar nuestra práctica en el aula?

A continuación, puedes acceder a algunas orientaciones para mejorar esta programación abreviada de principio de curso

barra

Y para dar una vuelta al libro de texto, ampliar tu mirada y la de  tus alumnos y tener en cuenta la diversidad de tu aula …


Una CITA con la Lengua

Foto definitiva

Imagen del CITA

Hace ya muchos, muchos, muchos meses algunos profesores de Lengua Castellana y Literatura se reunieron en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) en el II Encuentro de Buenas Prácticas TIC, celebrado en las instalaciones del Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas (CITA) de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Decidí ejercer aquel día de Gustavo -el reportero dicharachero- y parapetado con mi pequeña manzanita, grabé las intervenciones de algunos de los profesores  que aparecen en la imagen que ilustra este artículo. Efectivamente, como en los equipos futbolísticos, de pie: Evaristo, Nacho, Ana, Ameli, Maru, Mª José, Marcos, Toni e Inés; sentados: Dani, Lu, Alberto, Pep y Silvia. Aunque no sale en la foto también estuvo por allí y le grabamos a José Luis Gamboa. Además, por problemas de agenda y horario, también grabaron su intervención Estrella y Marian desde sus domicilios. En total, catorce intervenciones de amigos y compañeros que nos exponían su CITA con la Lengua. Pongamos que hablo del mes de octubre…

Los duendes de Itunes y mi atrevida ingenuidad consiguieron destruir, triturar, machacar, hacer desaparecer, evaporarse de mi teléfono y de mi ordenador -¡ay, señor, llévame pronto!- todos y cada uno de las intervenciones que realicé a mis compañeros. Mea maxima culpa… Cuatro meses más tarde, y gracias a la generosidad y comprensión de mis amigos, casi todas aquellas grabaciones ven la luz de las ondas hoy 27 de febrero porque todas aquellas intervenciones merecen un lugar en Radio Tres Tizas y porque más que las preguntas, sus respuestas merecen la pena, aunque se hayan hecho esperar. ¿Quién me ha robado todos estos meses?

Por fin, podremos oír las voces que han estado dormidas estos 122 días y 500 noches y podremos escuchar las opiniones de nuestros compañeros, alto y claro. Disfrutadlas, como nosotros las hemos disfrutado.

Descargar: rtt21_md_1823070_1.mp3

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Radio Tres Tizas. Programa nº21 (27-02-2013)

Puedes descargarte el podcast en Ivoox.

Marcos Cadenato / Gorka Fernández


Paperman

Paperman

Paperman

Paperman es un bonito corto de animación de los Estudios Disney, sin palabras, en blanco y negro y con cierto aire retro.

En esta actividad lo utilizamos como pretexto para practicar la comprensión lectora y aprender nuevo vocabulario en un nivel intermedio de español.

Artículo completo - Por Leonor Quintana en Lengua-Literatura - 24.02.13

La gramática condenada

gramática condenada

En mayo próximo participaré en Getxolinguae  2013, que este año estará dedicado a la enseñanza de la gramática. Estoy preparando mi conferencia, que tendrá este título:  Si la gramática (no) fuera inútil. Historia de un largo debate. La primera parte de este título está tomada de uno de los capítulos de Los métodos naturales. Vol. I. La enseñanza de la lengua, de Célestin Freinet, obra en la que  se critica un modelo de enseñanza que coloca las reglas gramaticales en la base del estudio escolar de la lengua

Otro de los capítulos de esta obra se titula “La gramática condenada”.  En él se incluye una lista de citas de escritores y pedagogos, del ámbito francófono, que han hablado de la inutilidad de la gramática para el aprendizaje de la lengua. También en el ámbito iberoamericano muchos lingüistas y escritores se han manifestado en el mismo sentido: enseñar gramática no es enseñar lengua, es enseñar cosas sobre la lengua. Una amplia relación de ellos se puede encontrar en este artículo de Humberto López Morales. Uno de los ejemplos más conocidos es el de Américo Castro, del que reproduzco unas palabras:

Una primera confusión que conviene remover es la idea absurda de que el idioma se enseña estudiando gramática […] La gramática no sirve para hablar y escribir correctamente la lengua propia, lo mismo que el estudio de la fisiología o de la acústica no enseñan a bailar, o que la mecánica no enseña a montar en bicicleta. Esto es de tal vulgaridad que avergüenza tener que escribirlo una y otra vez; pero […] como el hacer aprender a los niños la gramática produce vulgarmente la impresión de que se enseña así el lenguaje materno, no hay sino insistir una y mil veces sobre el mismo asunto.

Américo Castro: “La enseñanza del español en España”, en Álvarez Méndez, J. M. (1987): Teoría lingüística y enseñanza de la lengua. Textos fundamentales de orientación interdisciplinar. Madrid: Akal.

Humberto López Morales, en el artículo citado, afirma que esta “condena” de la gramática hay que entenderla en un contexto con estos dos rasgos: la enseñanza de conocimientos gramaticales sin relación con los usos verbales e irrupción en la enseñanza  de diferentes teorías gramaticales (“mal digeridas muchas veces, comprendidas a medias, lo que normalmente suele acarrear unas extrañas simbiosis terminológicas, una inexplicable mezcla de principios teóricos”). Sin este contexto, el juicio sobre la función de los conocimientos gramaticales sería muy diferente.

Por mi parte, estoy convencido de que la condena de la gramática sin más no ayuda a buscar una salida. La enseñanza acrítica de la gramática sigue ocupando un lugar importante en las aula y en los libros de texto; también en materiales y actividades que se difunden en la Red y que pasan muchas veces por innovadores. Esta resistente presencia no se quiebra con condenas generales: hay que clarificar para qué pueden ser necesarios los conocimientos gramaticales, cuándo llevarlos al aula y, sobre todo, cómo los integramos con el aprendizaje de los usos verbales.

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Nueva plataforma

Hace tiempo que mantengo una plataforma Moodle dentro del espacio de Aula de Letras. En ella he incluido muchos de los materiales que se ofrecen en el sitio web agrupados temáticamente y por niveles. Quienes nos dedicamos a la enseñanza sabemos que Moodle es un software de enseñanza virtual muy potente y que permite interactuar con el alumnado muy cómodamente; pero su diseño acaba cansando: la apariencia es demasiado similar y si se desea ofrecer algo distinto es necesario “pelearse” con el código para lograrlo.

Además de Moodle, existen otras plataformas educativas que pueden utilizarse y cuyas apariencias externas resultan menos vistas. Ese es el caso de Dokeos, un software también muy fácil de instalar y mantener con el que es posible alcanzar los mismos resultados que con Moodle, aunque en un entorno más amigable, a mi juicio. Como las cosas no se pueden valorar hasta que no se prueban a fondo, he instalado un aula virtual Dokeos en Aula de Letras y creado tres cursos, por el momento: uno dedicado a la Literatura Universal, otro a la microficción y otro -muy humilde- al mundo de los blogs.

Mi idea no es hacer un uso de esta plataforma con mis alumnos, sino, simplemente, ofrecer recursos al potencial usuario presentados de una manera lógica. Si desean hacer uso de ellos, pueden entrar en el aula virtual pulsando sobre la siguiente imagen.

AL_Logo


Corrupción y gramática

tuit

Durante el discurso inicial del debate sobre el estado de la nación  he oído a Rajoy decir algo así como: “ha surgido la corrupción”.  Y la frase me ha transportado   bruscamente de la política a la gramática.

Cuando un sustantivo como “corrupción”, “violencia”, “paro”, “pobreza”, “armas”, “tortura”, etc. se usa como sujeto de una oración hay que ponerse en guardia. Porque ni la corrupción surge, ni la violencia se produce, ni el paro aumenta, ni la pobreza crece, ni las armas llegan por sí mismas a sitio alguno.  De un modo bien diferente, alguien saquea el dinero de todos, alguien se comporta de modo violento, alguien despide a los trabajadores, alguien genera pobreza, alguien autoriza el transporte de armas con alguna finalidad…

Recuerdo un titular de prensa, de la época de la Guerra del Golfo, que decía más o menos esto: “Llegan al puerto de Valencia armas procedentes de la Base Aérea de Zaragoza”, y el lector podría haberse preguntado: “¿Y  quién las envía?”

El titular de prensa informativo prototípico tiene un sujeto con papel semántico de agente y un verbo de acción. Cuando damos con una oración que se aparta de este prototipo hay que ponerse en guardia: “¿Quién actúa?” “¿Quién es el responsable?”  “¿Por  qué no se le menciona?”

Hay diferentes argucias gramaticales para ocultar al agente. Una de ellas es usar un   verbo intransitivo con un sujeto que denota una realidad efectuada o afectada.  El efecto que produce una construcción como ésta es que las cosas ocurren de un modo natural, como la caída de la nieve, el nacimiento de la hierba o la salida del sol.

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