Leer el exilio, vivir el exilio: un N-MOOC en barco suburbano



Comienzo el mes de marzo asumiendo el reto de guiar la travesía del Barco del Exilio, un navío que lleva ya un par de cursos de singladura y que, durante este año, se asoma a las redes en forma de N-MOOC, es decir un taller abierto, multiplataforma, cooperativo y no masivo, o mejor no invasivo, diría yo. El mapa de esta travesía podéis seguirlo en la página de Proyéctate, aunque sé que algunos de vosotros ya nos habéis acompañado en varios tramos de su viaje, y otros quizá lo hagáis pronto. Tomo el mando de esta nave que botó en su día el capitán Joaquín J. Martínez, y lo hago con mucha prudencia pero también con ilusión. Mi reto es leer el exilio, vivir el exilio, es decir, abordar las lecturas relacionadas con el exilio y tratar de hallar algunas actividades que contribuyan a que el alumnado reviva a través de ellas experiencias de migraciones propias o familiares.
Ligado como estoy desde hace tiempo a los callejeros urbanos, he imaginado que mi barco se colaba por las entrañas de la ciudad y durante un mes viajaba por una malla metropolitana de experiencias lectoras. Como veis en la imagen que abre esta nota, el trayecto nos llevará desde las lecturas juveniles a los clásicos, para luego afrontar el reto final y dar paso a los siguientes tripulantes que abordarán las nuevas alfabetizaciones. 
Nos detendremos en tres estaciones:
  • Lecturas juveniles con las que se pueda abordar el exilio (del 1 al 9 de marzo).
  • Clásicos universales en los que aparezca de manera eminente el exilio (del 10 al 19 de marzo).
  • Reto final:  Creación poética multimedia del exilio (del 20 al 31 de marzo).
El colofón será un evento tuitero en el que podremos compartir citas literarias en las redes con el hashtag #palabrasexiliadas durante los días 30 y 31 de marzo, conmemorando la llegada del Stanbrook a Orán.

Las plataformas en las que vamos a compartir esas propuestas son las siguientes:

1) Grupo de trabajo en la red Proyéctate: http://proyectate.ning.com/group/el-barco-del-exilio

2) En Twitter, a través de @exilioyregreso y #leerexilio

3) Nuestra página de Facebook: https://www.facebook.com/barcodelexilio

4) Panel colaborativo en Pinterest: Leer el exilio

5) Grupos en Linkedin

Podéis participar como y cuando queráis, pues en este barco-metro siempre serán bienvenidos los polizones o los grafiteros. A través de las redes iremos informando del recorrido. Vamos allá con los primeros diez días de viaje. ¿Os animáis?


Te cedo la palabra: @arredondoperez en pie de Lengua

Javier Arredondo es un joven profesor leonés que tenemos el gusto de conocer personalmente y del que nos llama la atención tanto su enorme timidez -su modestia verdadera- como su inmensa capacidad de trabajo en el aula. Aunque trata de no meter ruido y de pasar desapercibido, no puede esconder su buen hacer con el alumnado y la bendita red deja constancia de todo ello. Trabajador incansable, entusiasta pedagogo, es un convencido de que las nuevas tecnologías (TIC) son pilares fundamentales para que los alumnos, –as disfruten aprendiendo y enseñando Lengua. Javier, muchísimas gracias por tu generosidad, continúa En pie de Lengua y, tranquilo, no te preocupes lo más mínimo: desde la máxima admiración, te decimos que cualquier cosilla que te pongas te sienta estupendamente…

Marcos Cadenato

“¿Y qué me pongo yo para la ocasión?”

fondo de armarioCrédito de la imagen

Cuando a uno le invitan a dejar su impronta en un espacio tan emblemático como “Te cedo la palabra” de Tres Tizas, aparte de sonrojarse, emocionarse y sentir cómo su ego sube un peldaño, se siente sobrecogido por un sentido de la responsabilidad que le hace preguntarse: “Habiendo visto yo a tantas admiradas gentes vestir sus mejores galas en este espacio (unos por elegantes, otros por atrevidos, otros por originales, otros por sencillos…), ¿qué me pongo yo para la ocasión?” Pero resulta tarea casi imposible encontrar una buena respuesta para quien apenas lleva dos años y medio ejerciendo la bella y complicada profesión de la docencia. Por ello, son varias opciones las que barajo ante el espejo.

Podría vestir, por ejemplo, tal como haré próximamente en el taller que impartiré en el I Encuentro de Docentes de Lenguas en Educación Secundaria, el traje de profesor bloguero que apuesta por un enfoque de las clases audiovisual y basado en proyectos. Un enfoque centrado en los usos educativos del vídeo y de las TIC, eso sí (y ya se ha insistido mucho en ello), como meros instrumentos al servicio del aprendizaje, aunque a veces cueste hacérselo entender al alumnado. Se trata de ese traje que permite comprobar que crear productos audiovisuales suele ser motivador para un altísimo porcentaje del alumnado, el cual aprende haciendo, rehaciendo y viendo, disfruta compartiendo su trabajo con familia y amigos y desarrolla una habilidad muchas veces olvidada en nuestras aulas: la comunicación oral. Pero estas vestimentas ya las usaré en el IES Chaves Nogales el próximo 22 de marzo y no está muy bien visto eso de repetir modelito en dos eventos tan consecutivos, de manera que me veo en la necesidad de buscar otras opciones.

Por ejemplo, ponerme algo más oscuro: la ropa del profesor que llegó al mundo de la educación creyendo que esas metodologías innovadoras que le enseñaron eran el “bálsamo de Fierabrás” para todos los males educativos y que se ha dado de bruces con la realidad al descubrir que la complejidad del panorama educativo es tal que, por mucho que uno perciba ciertos logros en su acción docente, el impacto de esta en la formación de sus alumnos no es tan elevado y, para colmo, sigue dejándose en el camino, por decirlo de algún modo, a alumnos cuyas condiciones socioculturales no son las que debieran ser en un mundo digno. Esa misma ropa también es la del profesor que ha descubierto que, aunque la motivación y la implicación sean mayores con aquella forma de plantear la enseñanza, los resultados académicos que se obtienen al medir con los mismos patrones a  todos los estudiantes no difieren apenas de los de docentes cuyos métodos se enmarcan en un enfoque más tradicional. Ese docente es el que, entre la frustración y el desasosiego, se convence de que solo a través de un proyecto colectivo en el que se implique realmente toda la comunidad educativa se puede lograr una mejora sustancial que afecte a todos y todas por igual.

Revisando el armario, encuentro otro traje que podría vestir, que está en la línea de diseño del anterior, pero con colores más vivos. Es el del docente que, precisamente al bajar de esa nube innovadora, se da cuenta de lo injusto que es generalizar desde su lado del mundo educativo con respecto a aquellos docentes que no innovan tanto (o nada) en sus aulas y aprende a valorar más la labor de muchos de esos compañeros a pesar de las discrepancias metodológicas. Ese docente ha conocido a demasiados compañeros que son un ejemplo de amor por su profesión y de entrega incondicional a sus alumnos. Quizá sea una cuestión de convicción o quizá simplemente una cuestión de formación la que impide a esos profesores dar pasos en otra dirección y la solución no es tan sencilla como decirles “mira, esto es así y es mejor” o forzarlos a un cambio en el que generalmente se sienten perdidos sin recibir apoyo ni herramientas verdaderamente útiles que les permitan ver la necesidad que otros vemos de esas formas de enseñanza alternativas.

También pienso que podría engalanarme con las vestiduras del profesor indignado y asustado por la reforma de la ley educativa, con la ropa del que está tremendamente preocupado por la falta de espíritu crítico de su alumnado y por su sumisión a una “globalización” que destruye la identidad personal y cultural, deshumaniza y “ovejiza”, o con el conjuntito del docente que se enfurece ante los prejuicios que pesan sobre su profesión.

Podría seguir investigando a fondo el armario hasta dar con el modelito más sofisticado para lucir en este espacio, pero al final me pasa lo de siempre: la prisa, el agobio y la preocupante saturación laboral en la que veo sumida a demasiada gente en nuestros días (que, por cierto, parece que tenga que “tragar” con todo por pertenecer al grupo de los “privilegiados” que tienen trabajo). Tengo que decidirme. Quizá lo que necesito o lo que necesitamos muchos docentes y no docentes es desvestirnos, desnudarnos, o lo que es lo mismo: parar, pararlo todo. Preguntarnos por nuestra responsabilidad en la sociedad que construimos, en las aulas y fuera de ellas. Indagar en los verdaderos porqués de tantos problemas para construir mejores soluciones. Quitarnos el corsé curricular, burocrático y social.

Sin embargo, vuelvo a pisar el suelo y caigo en la cuenta de que apelar al nudismo no iba a contar con el beneplácito de las autoridades y, por no causar un perjuicio mayor a quien me acoge en su casa, tengo que optar por llevar algo de ropa. Así que decido ponerme algo sencillo para la ocasión (pues ya decía el maestro Serrat que no es conveniente ir camuflado): el traje del docente que se ilusiona por educar a sus alumnos en pie de lengua, que disfruta cuando percibe un atisbo de creatividad y originalidad en el trabajo de sus pupilos, que practica con ellos el sentido del humor aunque también el del cabreo, que grita o se queda en silencio cuando siente que pierde el control de la clase, que busca desahogo en sus compañeros de profesión, que se emociona con una mirada, una sonrisa o un gesto, que intenta ayudar y escuchar a quienes tiene enfrente cuando su egoísmo individual se hace a un lado y se lo permite, que se lleva los problemas de sus alumnos a la almohada, que les echa de menos cuando ya no están en su aula… En resumidas cuentas, el docente imperfecto pero vocacional, que, con sus más y sus menos, somos todos los que apreciamos nuestra profesión.

Con esta ropa me veo aceptable en el espejo. Creo que no le voy a dar más vueltas.

Javier Arredondo


Sesquidécada: febrero 1999


La sesquidécada de febrero será breve como el propio mes que la contiene. Me tienen ocupado menesteres de enjundia como el MOOC de Educalab (que voy reseñando en mi otro blog), el próximo encuentro de docentes de lengua, el Prácticum de Secundaria de mi centro y la dinamización del N-MOOC del Barco del Exilio de la que me ocuparé en marzo. No obstante, asomo brevemente, como dije, para recordar dos o tres lecturas de febrero de 1999. 


La primera es una curiosa novela de Millás, El orden alfabético, solo apta para verbívoros, para enamorados de las palabras, para amigos de la extrañeza. Plantea un mundo en el que desaparecen progresivamente las letras y con ellas las palabras que las contenían. En otras ocasiones he reconocido que me gusta mucho más el Millás de artículos breves que el novelista, pero en su día esta novela me dejó un buen sabor. 

El segundo libro que reseño es El vicario, una novela de Manuel Ciges Aparicio (antepasado del ilustre actor Luis Ciges). No es una gran novela, pero tanto la vida del autor como el tema noventayochista merecían un mínimo recuerdo por mi parte.

Por último, una rápida mención a Miedo y asco en las Vegas, de Hunter S. Thompson, un clásico del periodismo literario (o mejor novela pseudodocumental) con toda una serie de guiños al fallido sueño americano de los 70. Si alguien se quiere ahorrar el libro, hay película, como dirían los alumnos.

A Ofelia, marzo de 1916

Ofelia González de la Serra, de soltera Grazspitz, entregó su alma en la pacífica tarde del 23 de junio de 1999. Tenía ciento dos años y, desde que la recuerdo, vivía aferrada a un viejo costurero del que jamás se separaba. Tras un triste entierro al que tan sólo asistimos sus sobrinos, porque pocos más había que hubiesen conocido a la señora, hubimos de acometer la ingrata tarea de empaquetar y disponer de las escasas posesiones que conservaba. Había sido una mujer, sin duda, de costumbres moderadas y tan dadivosa en vida, que a su muerte poco le quedaba por dar. Pese a todo, después de deshacernos de aquello que no tuviera valor material o sentimental alguno, pudimos conformar algunos lotes de objetos, fotografías, viejos papeles, recuerdos. En el que me tocó en suerte figuraba su sempiterno costurero, una vieja caja de madera derrotada por el tiempo y mil veces remendada en su interior. No valía nada, más allá de haber sido la fiel confidente de su propietaria durante décadas. Sin embargo, algo en mi interior me impedía deshacerme de ella. Algunos años después, la vieja caja desportillada se interpuso entre mi perro y su imperiosa necesidad de alcanzar un ratón huido en el desván. Las maderas se separaron con un grito de dolor antiguo para dejar al descubierto un doble fondo donde se marchitaban dos hojas de papel y una fotografía.

Cumières-le-Mort-Homme, 6 de marzo de 1916.

Mi muy amada Ofelia:

Espero que al recibir esta nota te encuentres ya plenamente recuperada de aquellas desagradables molestias que me comentabas en tu anterior carta. Por tus líneas intuyo que has debido pasar por un duro trance y sólo deseo que la recuperación no se convierta en un tedioso ir y venir de acá para allá en busca del remedio para los males que te aquejan. La experiencia propia me dice que, a menudo, la convalecencia posterior no es más que un continuo recordar lo que no deseamos sino olvidar. Pero así nos imaginaron y hemos de asumir nuestra condición sin desfallecer jamás. Sólo la constancia y la perseverancia engendra la verdadera libertad, nos repetía hasta la saciedad aquel viejo profesor de moral de cuando el mundo era más joven.

Aquí, en la trinchera, los anocheceres se hacen interminables sin ti. Ni la camaradería imperante ni los esfuerzos propios de la guerra ni la sorpresa de una primavera presentida inusitadamente seca consiguen que olvide el fulgor de tus ojos. En las estrellas que pueblan estas noches el firmamento me parece ver tu mirada fija en mi, y allá donde deposite la atención no alcanzo sino a recordarte tal y como te dejé hace ya dos años. ¡Ay, Ofelia, Ofelia, cuánto ansío el final de este absurdo en el que nos vemos envueltos! ¡Cómo espero el momento en que nuestras manos tornen a encontrarse, secretamente!

Quienes compartimos esta condena buscamos un acicate, un impulso que nos permita sobrevivir una jornada más y soportar el barro que se cuela hasta lo más profundo del ser. Necesitamos una razón, en definitiva, para ser fuertes, para soportar más allá de lo que las mermadas fuerzas son capaces. Cada cual busca la suya: la grandeza de la patria, quienes llegaron envueltos en idealismo; el pequeño taller que dejaron en manos de algún pariente, los que se vieron empujados a este sin sentido; los hijos pequeños, la esposa, la vieja madre, aquel trozo de tierra que dejaron por roturar. En mi caso es la promesa que habitaba en tu mirar, la frescura de tu cuello, el suave sonar de tus pies desnudos sobre la hierba. Ofelia mía, en ti reside mi constancia, a ti me encomiendo desde esta lejana casamata sepultada en la llanura.

Tuyo hasta el infinito,

Johannes.

Fort Vaux, 8 de junio de 1916.

Estimada señorita:

Con tremendo dolor me veo obligado a escribirle estas escuetas líneas y comunicarle el fallecimiento en el campo de batalla del soldado Johannes Reinhardt. Me cupo el inmenso honor de servir junto a él en las proximidades de Verdún. Allí compartimos alegrías y sinsabores, complicidades y esperanzas, recuerdos que nos mantenían con vida mientras todo a nuestro alrededor no era sino muerte y destrucción. Tenga por seguro que en sus últimos pensamientos la luz que lo alumbraba no era otra que la de sus ojos.

Le envío también una fotografía del camarada Reinhardt y de mi humilde persona. La imagen la tomó un extrafalario fotógrafo itinerante pocos días antes de su deceso. Sé que le hubiera gustado que la conservase.

Suyo afectísimo,

Jakob Schuffler.

671


Más peligroso que un profe con un smartphone

peligro niños

Toda la culpa la tiene Maru Domenech. Ella fue la que abrió ese dichoso muro en Pinterest y nos fue invitando, reclutando, hasta conformar una peligrosa tropa de cincuenta y siete cazadores furtivos repartidos por toda la península y sus archipiélagos:

Silvia Pico,  Julián SanzAna CobosDolors Reig HernándezImma BarriendosP. VillarrubiaMarcos CadenatoManel RivesJosé Luis CastilloJ. Daniel GarcíaBegoña GSAngelica Suárez SuárezBerta MartínezDaniel SánchezMinettaPep HernándezLu PalaciosCarmen González FrancoAna OvandoManuel LópezJosu GarroJuan Carlos GuerraRaúl DiegoMar SerónBloggeando IrmadelLola Prieto VillazanPuerto BlázquezEstrella López AguilarCelestino ArtetaMamen GonzálezJuan MorataAna MunicioGuillermo de la TorreCarlos PaezGuida Allès PonsNoelia GarcíaConchita LópezMarta Arnés BlázquezJavier MonteagudoAna de la FuenteAvel-lí CapóCristina D., Toni SolanoJosé Antonio FragaMita JordanMaría JesúsMarian CalvoNacho GallardoPilar SoroInés AndrésMarisa MoyaAitor LázpitaMila Solá MarquésAntonio GarridoIsabel RuizAster Navas.

voy con mi mujer

Y es que la Maru debería saber que un profe con un móvil tiene más peligro que una piraña en un bidé, que un mono con navaja, que una colleja del capitán Garfio. Y así ha sido. La corchera de marras le está tomando el pulso lingüístico y literario -que también- a las calles de este país. Sus pins recogen indignaciónlirismoironíabuena mala lecheerrores ortográficos…  Sus pines reivindican tildes, justicia social y buen rollo. Su espíritu nos hace ir con cien ojos; nos ayuda a ver lo que, hasta hace nada, sólo mirábamos.

Todo lo que existe

Los albañiles que levantan esta pared son -haced la prueba- además una caja de sorpresas. Clicando sobre cada uno de ellos encontraréis magníficos tableros: recomendaciones lectoras, maletas de recursos, imaginación, entusiasmo, buenas prácticas…

¿Os animáis a “apatrullar” con nosotros la ciudad?

Aster Navas

Nos ha emocionado la enorme respuesta que ha tenido esta entrada en las redes sociales; especialmente en twitter.
Gracias a todos.


La competencia lingüística y el proyecto lingüístico de Centro

2014-02-13 18.47.09

El pasado día 13 tuve el placer de estar en el CEP de Santander, hablando de la Competencia lingüística y del Proyecto lingüístico de Centro.

En el Boletín Oficial de Cantabria del 6 de noviembre de 2013 se puede leer: ” La presente orden tiene por objeto convocar a los centros docentes para el desarrollo de proyectos para el fomento de la competencia en comunicación lingüística durante los cursos 2013-2014 y  2014-2015″.

La competencia lingüística es una competencia que hay que trabajar adecuadamente en el aula desde todas las áreas y materias, porque sin lenguaje no hay ni pensamiento ni conocimiento y, por lo tanto, no hay aprendizaje.

Los alumnos sólo aprenden en interacción con sus compañeros, con el profesor y con ellos mismos. Y tienen que hablar, escribir y leer en Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales, Geografía e Historia, Matemáticas, Ciencias Naturales, …

Y nosotros profesores verbalizar todos los procesos y enseñar y aprender con ellos dando orientaciones, proponiendo buenos ejemplos, haciéndoles pensar sobre qué tienen que hacer antes, durante, y después de dicho proceso.

Por eso creo que sería conveniente llegar a un acuerdo en el Centro sobre cuáles serían los procesos a la hora de hacer una exposición oral, escuchar una audición, escribir un texto, una tipología o género textual concreto, qué deberían hacer los aprendices cuando tiene que leer o escribir un texto, aprender a planificar, resumir, hacer mapas conceptuales, guiones, …

Educación Cantabria

Leer, Comunicar, Crecer es el Plan de Cantabria para desarrollar la competencia lingüística entre los aprendices. En él se dan orientaciones a los Centros para elaborar su proyecto para, después,  su puesta en marcha en el aula el próximo curso escolar.

En esta presentación se da un paseo por la competencia lingüística y cómo trabajarla desde diferentes situaciones, yendo hacia un curriculum integrado de las Lenguas, y a trabajar la propia lengua o la lengua extranjera a través de contenidos.

  Además, puedes encontrar ideas, recursos, y materiales para llevar directamente al aula. Así, en algunos momentos, podrás hacer salir al alumnado de la rutina del libro de texto, y animarles a hacer otras cosas en el aula.

leer.esEn esta dirección se puede acceder por Comunidades autónomas, a lo que se ha trabajado hasta la fecha en lectura y otras dimensiones lingüísticas.


La competencia lingüística y el proyecto lingüístico de Centro

2014-02-13 18.47.09

El pasado día 13 tuve el placer de estar en el CEP de Santander, hablando de la Competencia lingüística y del Proyecto lingüístico de Centro.

En el Boletín Oficial de Cantabria del 6 de noviembre de 2013 se puede leer: ” La presente orden tiene por objeto convocar a los centros docentes para el desarrollo de proyectos para el fomento de la competencia en comunicación lingüística durante los cursos 2013-2014 y  2014-2015″.

La competencia lingüística es una competencia que hay que trabajar adecuadamente en el aula desde todas las áreas y materias, porque sin lenguaje no hay ni pensamiento ni conocimiento y, por lo tanto, no hay aprendizaje.

Los alumnos sólo aprenden en interacción con sus compañeros, con el profesor y con ellos mismos. Y tienen que hablar, escribir y leer en Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales, Geografía e Historia, Matemáticas, Ciencias Naturales, …

Y nosotros profesores verbalizar todos los procesos y enseñar y aprender con ellos dando orientaciones, proponiendo buenos ejemplos, haciéndoles pensar sobre qué tienen que hacer antes, durante, y después de dicho proceso.

Por eso creo que sería conveniente llegar a un acuerdo en el Centro sobre cuáles serían los procesos a la hora de hacer una exposición oral, escuchar una audición, escribir un texto, una tipología o género textual concreto, qué deberían hacer los aprendices cuando tiene que leer o escribir un texto, aprender a planificar, resumir, hacer mapas conceptuales, guiones, …

Educación Cantabria

Leer, Comunicar, Crecer es el Plan de Cantabria para desarrollar la competencia lingüística entre los aprendices. En él se dan orientaciones a los Centros para elaborar su proyecto para, después,  su puesta en marcha en el aula el próximo curso escolar.

En esta presentación se da un paseo por la competencia lingüística y cómo trabajarla desde diferentes situaciones, yendo hacia un curriculum integrado de las Lenguas, y a trabajar la propia lengua o la lengua extranjera a través de contenidos.

  Además, puedes encontrar ideas, recursos, y materiales para llevar directamente al aula. Así, en algunos momentos, podrás hacer salir al alumnado de la rutina del libro de texto, y animarles a hacer otras cosas en el aula.

leer.esEn esta dirección se puede acceder por Comunidades autónomas, a lo que se ha trabajado hasta la fecha en lectura y otras dimensiones lingüísticas.


Si quieres lectores, pide lectura


Perdonad por este tautotítulo (un título tautológico que parece de Perogrullo), pero resulta que llevamos demasiados años con el espinoso asunto de las lecturas en el aula y algunas cuestiones que a mí se me antojan obvias no acaban de serlo en la realidad con la que me encuentro y con la que me cuentan mis contactos.
Si la costumbre dicta que los profes de lengua y literatura tenemos que mandar libros de lectura podemos asumirlo como un compromiso profesional con dos objetivos: fomentar la lectura y estimular el acercamiento al patrimonio literario (clásico o actual). También podemos olvidarnos de los libros y decidir que los alumnos ya leerán por sí mismos; en ese caso, deberíamos al menos garantizar los mencionados objetivos a través de otras actividades, si las hay. Debo decir que esta última opción me parece arriesgada, ya que estimular la lectura alejado de los libros es complicado y mucho más difícil resulta acercarse a la literatura sin leer obras literarias o fragmentos relevantes. Por tanto, me incluyo entre los que asumen como compromiso 'mandar' la lectura de libros en mi asignatura. Ahora bien, como dice el título de esta entrada, si quiero formar lectores, he de pedir lectura. Un lector no es un redactor de resúmenes, ni un descargador compulsivo de trabajos de internet, ni tampoco un memorizador de detalles para responder a un control de lectura. Me parece que casi todos los que os pasáis por este blog sabéis a qué me refiero y creo que también compartís esa impresión (de la que hablaremos en el Encuentro de Docentes de Lenguas). Leer en el aula es acompañar en la lectura, iniciar con los alumnos un libro, preguntarles por dónde van, qué les está pareciendo, si les aburre, si les emociona... La lectura para los lectores que empiezan es una aventura en la que a menudo necesitan el apoyo y la complicidad de alguien que haya recorrido esos pasos. El resultado final no debería ser nunca un castigo, es decir más trabajo, sino un premio, el reconocimiento al esfuerzo, la oportunidad de dar voz a las dudas y las impresiones.
Este año, en 2º de ESO estamos leyendo algunas lecturas relacionadas con el exilio, para poder compararlas después con experiencias propias de los alumnos (dentro de ese gran proyecto colaborativo del Barco del exilio). En esta segunda evaluación hemos comentado en el aula la lectura de La piel de la memoria y hemos aprovechado para ponerla en relación con la de Laila, del primer trimestre. Tomando como ejemplo la grabación de tertulias literarias que nos ha regalado Mª José Chordá con su PQPI, hemos grabado esas sesiones finales en las que se puede comprobar si han leído o no, sin necesidad de controles de lectura. Es una pena que por cuestiones de privacidad no podamos publicar los comentarios sobre historias personales de exilio que han quedado fuera de las grabaciones. La ficha de lectura que se menciona podéis encontrarla también en la red.
Espero que esto anime a más profes a compartir sus experiencias en esta línea, pues como sigamos pensando que la lectura con sangre entra, vamos a cargarnos a los pocos jóvenes lectores que caigan en nuestras manos.

Aquí podéis escuchar esas sesiones en los tres grupos de 2º ESO.


Grupo 2º ESO A/B:

Grupo 2º ESO C:

Grupo 2º ESO D/E:


Crédito de la imagen: 'Peligro'