Mundo 2×12

Historia del mundo en 2 minutos

Mundo 2x12

A lo largo de una rápida secuencia de imágenes se destacan momentos clave en la historia de la humanidad. Seleccionando 12 de estos momentos podemos estudiar sus características y relevancia histórica, su situación en el tiempo y secuencias temporales significativas en nuestra historia. Observad, responded y expresad lo propuesto en las actividades.

Artículo completo - Por Javier Escajedo en Geografía-Historia - 29.03.14

Sesquidécada: marzo 1999

La sesquidécada que recupera lecturas de marzo de 1999 había de tener por fuerza alguna relación con el exilio, protagonista en forma de taller de este otro marzo quince años posterior. La suerte de leer mucho es que siempre encuentra uno refugios en la memoria en los que sentirse seguro, como en buen puerto. En esta ocasión quiero recuperar una excelente novela de Manuel Rivas: El lápiz del carpintero, una novela de amistad y también de exilios. Ambientada en sucesos de la guerra civil y la posguerra, el relato presenta elementos poéticos que atrapan al lector en una escritura rica y sugerente y, por eso mismo, esta novela ha formado parte de mis recomendaciones lectoras a los alumnos de bachiller. Es una suerte que algunos de ellos se hayan convertido ya en buenos lectores y en ciudadanos críticos. Ahí está, por ejemplo Tamara Atiénzar, que se atrevió en su día a escribir una reseña de esta novela en el blog, y hoy es estudiante de periodismo que se inicia en la radio. El oficio de docente es en ocasiones conflictivo, pero también está lleno de ilusión, la de sembrar mínimamente el germen para un futuro mejor. Esa esperanza nos queda.

Fiebre infográfica: Goethe y Kafka

Piktochart es una potente herramienta para realizar infografías que supongo conoceréis. De un tiempo a esta parte me ha dado por resumir la información en este formato, porque creo que es un buen medio para “romper el hielo” a la hora de comenzar una nueva cuestión y también es útil para recordar lo fundamental. Además es entretenido, que todo hay que decirlo. El problema es que estos servicios gratuitos suelen estar muy limitados y los resultados presentan siempre una imagen similar, una “marca de la casa” que termina por cansar a quien los confecciona y a los receptores del producto. Dejo un par de ejemplos que he preparado como introducción a dos de los autores que deben estudiarse en la asignatura de Literatura universal de 2º de Bachillerato.

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Estrella López Aguilar: “¿Ayudas a tus alumnos a desarrollar todas sus competencias?”

Conocí a Estrella López Aguilar hace algunos años en la localidad de Peñaranda de Bracamonte en una de esas reuniones educativas que se celebran en el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas (CITA) y después he vuelto a coincidir con ella en otras tantas en Madrid y en otros lugares de la península.  Siempre me ha llamado la atención su permanente actividad -”parece una culebrilla, no sabe estarse un segundo quieta“, que diría mi madre-, su verbo fluido y su capacidad de trabajo, pero lo que más me impresionó -desde un primer momento- fueron sus expresivos ojos. Estrella es una conocida bloguera y tuitera en la red educativa: durante mucho tiempo estuvo al frente de la La tribu del PCPI, junto a otros muchos compañeros sacó adelante Kuentalibros y son muy celebradas sus Lecturas PREZIpitadas, pero yo me quedo con sus ojos…

¡Gracias, Estrella, por iluminar con tus ojos y con tu luz este rinconcito educativo!

Marcos Cadenato

Desde  Tres Tizas “me ceden la palabra” en su blog y quiero aprovechar esta oportunidad para seguir con mi tarea y lucha diaria: la difusión de la enseñanza-aprendizaje desde un enfoque competencial. Un cambio de chip de la comunidad educativa necesario pero lejano aún.

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Ya en 1996, Jacques Delors en su informe La educación encierra un tesoro, hablaba de “revalorizar los aspectos éticos y culturales de la educación, y para ello dar a cada uno los medios para comprender al otro en su particularidad y comprender el mundo en su curso caótico hacia una cierta unidad.” Tras analizar las características de la sociedad mundial de los albores del siglo XXI, el informe señalaba también la necesidad de una educación a lo largo de la vida basada en cuatro pilares básicos; aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Para alcanzar el objetivo de este enfoque educativo es necesario dotar a la ciudadanía de las capacidades y recursos básicos para poder desarrollarse plenamente en su vida personal y profesional. Desde entonces, se ha venido configurando un nuevo paradigma educativo relacionado con la importancia de formar individuos capaces de responder eficientemente a las demandas que la sociedad hace de ellos y para ello se hace necesario el desarrollo de una serie de competencias que les permitan poner en juego conocimientos, habilidades y actitudes en la realización de una tarea o en la resolución de un problema.

Es en el año 2006 cuando la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente identifica claramente ocho competencias clave esenciales para el bienestar de las sociedades europeas, el crecimiento económico y la  innovación y se describen los conocimientos, capacidades y actitudes esenciales vinculadas a cada una de ellas. Se destaca su relevancia, así como la necesidad de que sean adquiridas al finalizar la enseñanza obligatoria. El marco de referencia establece las ocho competencias clave siguientes:

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Toda educación basada en competencias se asienta sobre los siguientes elementos clave:

  • Conocer: educar en competencias no supone en ningún caso olvidarse de los contenidos de aprendizaje.

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  • Saber hacer: las competencias básicas suponen también un “saber hacer”, pues no basta con que los estudiantes conozcan determinados datos, es necesario también que sepan, entre otras cosas, cómo llegaron a esos datos, qué procedimientos o estrategias utilizaron, qué habilidades o capacidades particulares les fueron útiles, qué aspectos dificultaron la realización de la tarea, etc., y qué supuso llegar a ese “saber”, a ese conocimiento.
  • Transferir: cuando los individuos sean más conscientes de aquellos procesos que llevaron a cabo para obtener determinados aprendizajes, les será mucho más fácil poder “transferir”, tanto los aprendizajes adquiridos como este “saber hacer” a nuevas situaciones de aprendizaje que se les presenten a lo largo de la vida.
  • Valorar: una educación basada en competencias busca formar individuos “competentes”, capaces de resolver problemas y tareas de manera eficiente pero sin olvidar el componente ético que debe acompañar sus actuaciones.

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Así pues, algunos de los rasgos característicos de las competencias son los siguientes:

  • Son aprendizajes que se consideran imprescindibles.
  • Constituyen un saber, un saber hacer y un saber ser. Se trata de todos aquellos recursos que el sujeto es capaz de movilizar de forma conjunta e integrada para resolver con eficacia una situación en un contexto dado.
  • Son saberes multifuncionales y transferibles, pues la adquisición de una competencia implica el desarrollo de esquemas cognitivos y de acción que se pueden aplicar en variados contextos, según las necesidades.
  • Tienen un carácter dinámico e ilimitado pues el grado de adquisición de una competencia no tiene límite, sino que se trata de un continuo en el que cada persona, a lo largo de toda su vida, va adquiriendo grados diferentes de suficiencia dependiendo de las necesidades académicas y laborales que se le vayan planteando.
  • Son evaluables, en tanto que se traducen en acciones y tareas observables.
  • Requieren un aprendizaje situado, vinculado a un determinado contexto y a unas determinadas tareas.

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Después de leer esto ¿Qué respondes a la pregunta del título de esta entrada? Te cedo la palabra…

Estrella López Aguilar @starpy

 

Para saber más: Guía para la formación en centros sobre las competencias básicas


Aquel junio de 1977

Supongo que haría calor. O quizás no, y el recuerdo cálido se deba más al estado febril en que casi todos pasábamos aquellos días. Yo tenía doce años y la política me había ganado por aquel entonces. Era algo inevitable tras dos años de auténtico delirio: la muerte del dictador, la coronación de Juan Carlos I, el tiro en el pie de las Cortes en forma de Estatuto para la Reforma Política, la legalización del Partido Comunista de España, las voces de unos y de otros llamando traidores a unos y otros, las constantes conversaciones de los mayores y su correspondiente remedo entre los niños. Algunos intentaban hacer política mientras los más pequeños jugábamos y nos repartíamos roles: que si tú eres Torcuato, que tienes las orejas grandes; que si tú Fraga, cabeza buque; que si aquel es Suárez, tan atildado; y el de más allá será Felipe, porque tiene las paletas separadas. Con la boca chica y un hilo de voz, alguno decía ser Santiago, al tiempo que sacaba un cigarrillo arrugado del bolsillo de la camisa. Hubo quien, incluso, deseaba por encima de todas las cosas ser La Pasionaria y miraba extrañado cómo batían nuestras mandíbulas al son de las carcajadas. Cosas de mi entorno, supongo.

Pues una mañana de aquel mes de junio de 1977, después de una primavera de flores a María y caracoles encabritados en alguna tasca trianera, las calles de mi barrio amanecieron repletas de carteles. En los dos años que habían pasado desde la muerte de Franco ya habíamos visto algunos similares; sin embargo, un despliegue como aquel nos era completamente desconocido. No teníamos más salida que dejarnos ganar por la situación y coleccionarlos.

Los había de todo tipo, de partidos conocidos y desconocidos, con rostros enormes que miraban al viandante para mendigar su voto o saturados de tanta información que obligaban a detener el paso para procesarla adecuadamente. Algunos eran muy curiosos, porque no respondían a ninguna sigla y, no obstante, apelaban directamente a la reflexión.

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Una pregunta directa y toda la carga de la responsabilidad sobre el ciudadano. Recuerdo que al arrancar de la pared un cartel como éste me detuve un momento, compuse un gesto solemne y medité sobre qué democracia quería para España. No hallé respuesta y continué mi búsqueda al escuchar un grito de “aquí hay otro de esos”.

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Este segundo era aún peor. Decía que el mañana dependía de las decisiones de hoy, que se debían conocer todas las propuestas para elegir la más adecuada, que había que meditar. ¡Y nosotros que pensábamos que la democracia era el juego de los personajes! Estaba claro que los mayores seguían empeñados en complicarnos los entretenimientos inocentes. Fijaos si la cosa era complicada que se publicitaban instrucciones precisas sobre cómo votar. Al ver uno de esos carteles me di cuenta de que los niños no sabíamos bien de qué iba este juego de la democracia, pero los mayores tampoco debían tenerlo muy claro.

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La propaganda de los partidos era más simple: un rostro, un lema y una orden. Estaba claro que era necesario fiarse de aquellos hombres que se habían dejado fotografiar tan serios para que todo el mundo los viera y pudieran decir: “Mira qué aplomo” o “Pues su mirada da confianza”. De los partidos que se presentaron a aquellas elecciones recuerdo los carteles de UCD, PSOE, AP y PSP. De los tres primeros había muchos por el barrio; en cambio, el tercero sólo pude conseguirlo una tarde en que mi hermana me llevó al cine y pasamos cerca de la Universidad.

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Pero también los partidos se dejaron llevar por lo que me parecían rarezas por aquel entonces. El PSOE tenía uno que parecía un tebeo. Era, como no podía ser de otra manera, de nuestros preferidos, porque daba alegría mirarlo y hacía mucha risa ver en él a gente tan seria dibujada como de broma. Uno de la pandilla decía que en ese cartel estaba toda España, que se lo había oído a un amigo de su hermana, porque había fábricas y campo y un casco y una boina y edificios y sol y nubes y, en el medio de todo, Felipe. Yo escuchaba y comprendía su entusiasmo; pero a mi me gustaba más el del puño y la paloma con la cara de “El viejo profesor”, que era como mi hermana llamaba a Tierno Galván.

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También la UCD de Adolfo Suárez tenía un cartel raro, como de canciones de ciego, que había que leer durante mucho rato. Recuerdo a algunos señores pararse un rato delante de él y mover los labios murmurando sabe Dios qué cosas.

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Los más peligrosos, sin duda, eran los del Partido Comunista. Cuando arrancábamos algunos de la pared teníamos que llevarlos a casa bien disimulados, porque todavía no se había olvidado el Sábado Santo del año anterior. Si los padres veían uno en casa, es seguro que empezarían a hablar de Paracuellos y de cómo ardió la Iglesia de Santa Marina o de San Marcos. Yo no comprendía muy bien estos comentarios, porque pensaba que si un señor tan bien vestido como Suárez había permitido que se les votase en las elecciones es que no eran tan malos. En cualquier caso, sí es verdad que eran carteles extraños, sin la foto del candidato, como todos los demás.

PCE_1977_b PCE_1977_aEn ellos, el protagonismo recaía en gentes desconocidas y la palabra democracia aparecía en todos. Uno estaba a medio colorear, como la España de entonces, un país que, al parecer, debíamos construir entre todos. Ya han pasado treinta y siete años desde aquel junio de 1977. Ha muerto Adolfo Suárez el pasado domingo, cerrando así un capítulo importantísimo de la historia de España, se han celebrado múltiples elecciones, se ha aprobado una constitución y se está discutiendo su idoneidad actual, ha habido un golpe de estado, se ha vencido por el momento la amenaza terrorista y han surgido nuevas amenazas, una crisis económica brutal nos tiene contra las cuerdas mientras los nacionalismos tensan esas mismas cuerdas, ha cambiado el signo político del gobierno en varias ocasiones, se han aprobado leyes, re-leyes y re-contra-leyes y yo me he hecho mayor. A estas alturas de la película, sin embargo, no hago sino recordar que todavía no acabé de dar color a ese cartel que parecía estar sin terminar.


Manuel y Antonio Machado: vidas (no tan) paralelas

Trabajar en un instituto que lleva por nombre “Hermanos Machado” tiene sus ventajas, por ejemplo, que te inviten a preparar una charla-homenaje sobre los dos poetas sevillanos. Aunque al principio da pereza el pensar en su preparación, una vez terminada no se puede evitar sentir la satisfacción de haber dedicado unas horas a releer con más detenimiento del acostumbrado los poemas de ambos hermanos.

Con la inestimable participación de mi compañero Antonio Cano en el papel estelar de Manuel y de mi humilde persona en el de Antonio, hace unos días tuvo lugar un acto en el que pretendimos recorrer líricamente la vida de estos autores: leímos poemas de diferentes épocas, hablamos de literatura, de historia, de cómo una y otra se explican mutuamente, de lo divino y lo humano. El hilo conductor de esa charla, homenaje o, si me apuran, casi performance (porque algo de teatral tuvo) es la presentación Prezi que dejo a continuación. Espero que os resulte atractiva.

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Profe… ¿nos vas a dar apuntes?

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Voy al grano. Te propongo una pequeña investigación, para realizar antes y después de vacaciones de Semana Santa. Consiste en que impartas en tu aula dos sesiones con metodologías diferentes una clásica y otra haciendo partícipes a tu alumnado del aprendizaje y realices una prueba en la que contemples las dos materias, dejamos pasar las vacaciones y el primer día de vuelta al insti ¡Zasca! Examen sorpresa (el mismo).

Te explico cómo lo hice yo. Estamos en septiembre de 2013, mis alumnas han disfrutado de quince refrescantes días de vacaciones. A la vuelta, en la primera hora les someto a un examen, sin previo aviso. Imagina sus caras. Sí, les pongo el  mismo examen que las había hecho hace justo un mes, el 2 de agosto.

Aquel examen pretendía medir lo que habían aprendido y la persistencia del aprendizaje, mediante una u otra metodología.

Por una parte veintiséis preguntas tipo test sobre una materia impartida de manera clásica o “magistral” y otra pregunta de desarrollar (abierto) en la que se les pedía que explicasen una teoría de la motivación que ellas habían trabajado e investigado por su cuenta.

Maticemos.

Para las preguntas de tipo test había preparado unos apuntes de diez hojas en las que se desarrollaba parte del temario impartido desde el 28 de junio (día de inicio del curso). Debían estudiarlo.

Para la prueba abierta a cada una de ellas se les había asignado un autor con su teoría sobre la motivación correspondiente. Ellas investigaron e incluso prepararon una presentación de máximo diez minutos que expusieron al resto de compañeras.

El objetivo del examen, sorpresa, fue el de constatar que el aprendizaje es más persistente en conocimientos adquiridos mediante una metodología de investigación que del modo tradicional (ellas demandaban esta forma).

Según parece, si descartamos la presencia de sesgo positivo en el investigador, se cumple: olvidaron menos en la ejecución de la segunda parte que en la primera, con lo que podríamos demostrar que se aprende más haciendo que recibiendo. Lo importante en este caso no es demostrárnoslo a nosotros, docentes, sino transmitir esta aseveración a nuestro alumnado con esta investigación, carente en parte de validez, pero en la que son parte activa. 

Para poder contrastar contabilice los errores y tuve en cuenta la diferencia entre los cometidos en agosto y en septiembre. Respecto a la prueba abierta, previamente marqué los conceptos claves que la alumna expuso en su primera prueba y lo contrasté con la repetición de los mismos en la de septiembre. Por ejemplo, una alumna pudo exponer cinco conceptos claves en su teoría de la motivación en el primer examen (sin sorpresa), si mantiene esos cinco tendrá cero errores y si ha plasmando solo tres en el examen sorpresa, la diferencia en “errores” (u olvidos) será dos.

En esta tabla se detallan los errores de las nueve alumnas:

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Cabe destacar que la alumna número 4, cuya diferencia ha sido mayor en la prueba abierta, NO EXPUSO su teoría en público, ya que le pudo la presión. A lo largo del curso venimos trabajando el miedo escénico y ya ha expuesto en otras actividades.

Podemos apreciar que aprendizajes activos son más efectivos que los pasivos. Y lo importante es que las alumnas de forma clara y comprobándolo por sí mismas han percibido la diferencia.

Seguiré optando por el aprender haciendo ¿y tú?

Gorka Fernández


El equipo directivo: elemento clave para el cambio

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 ” Respirando otros aires”

¿Nos atrevemos a hacer  algunos cambios en el Centro?

El pasado 10 de marzo estuve en el CPR Cuencas Mineras en una sesión con directores y directoras. Mi intención no era otra que la de animar a este colectivo a tener ganas de respirar  otros aires en el Centro. Creo que el equipo directivo es un elemento clave a la hora de proponer, animar, provocar y apoyar cambios en el Centro. Estuvimos tres horas haciendo una reflexión sobre en qué situación se encuentran los equipos directivos a la hora de promover “cambios” en el aula. Además, se dieron razones para el cambio y se analizaron posibles decisiones que podrían tomar. Igualmente, se les marcó un posible camino por donde empezar y dimos un paseo por otras formas de enseñar y aprender. Para terminar, vimos cómo se mueve en el aula un profesor o profesora “Couch”.

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Si te interesa saber más aquí tienes la presentación