Blog Hop Project: así escribo

Hubo un tiempo en el que los blogs eran zarandeados frecuentemente por los memes. Había memes numéricos, indiscretosagoreros, entrañables, literarios, poéticos...  De aquello hace tanto, que ya apenas queda memoria, salvo en las crónicas de los más añejos blogueros. En la era de los desafíos en Facebook, de los trending topics en Twitter y de los virales en Whatsapp, recoger y difundir un meme bloguero es casi un acto de rebeldía, una acción inusitada contracorriente, mucho más atrevida aún si supera con creces los 140 caracteres a los que se ha acostumbrado el ciber-ojo humano.

Este meme del Blog Hop Project, nacido en esta entrada de esplinGo Coaching, busca "responder a cuatro preguntas acerca de nuestra experiencia escribiendo en nuestro blog e invitar a otros tres blogueros para recoger el testigo y continuar la cadena". A mí, el turno me ha llegado de mi colega Iñaki Murua, a quien conocí en Getxolinguae hace ya cinco añazos, y a él le llegó de otro buen amigo de la red, Guillermo Gómez
Incapaz de decir no a tan buena gente, y afectado por una profunda grafomanía, he aquí las preguntas y las respuestas:


1) ¿Sobre qué estoy escribiendo actualmente?
En los ocho años que lleva vivo este blog, los temas se han mantenido con leves variaciones: experiencias didácticas, reflexiones de aula, actualidad educativa, literatura, formación y TIC. En un principio, recogía todo tipo de curiosidades relacionadas con el oficio, algo que he relegado a mi actividad en redes sociales. Actualmente, en el blog escribo notas sobre proyectos que llevo a cabo en clase o sobre formación del profesorado; también suelo dedicar alguna nota a aspectos críticos del sistema educativo. Intento mantener el vínculo con la literatura a través de las sesquidécadas.

2) ¿En qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?
Como no podía ser de otro modo en un profe de lengua, intento cuidar mucho el estilo de mis notas en el blog. Sé que tiendo bastante a la retórica y que algunos de mis textos tienen regusto barroco, pero es mi seña de identidad, igual que el humor. Desde el primer momento decidí que este blog iba a ser un lugar amable en el que los lectores y amigos lo pasasen bien, por ello es habitual que aparezca algún guiño humorístico o algún escrito de docencia-ficción que relaje las tensiones del oficio.

3) ¿Por qué escribo lo que escribo?
Escribo por necesidad. Necesidad de contar lo que vivo en el aula, las tareas de mi alumnado, las (muchas) dudas que me atenazan y las (pocas) certezas con las que me enfrento a la docencia. Necesidad de crear vínculos con otros compañeros a quienes conocí a través de los blogs y que ya son grandes amigos. Escribo para romper los muros del aula, para que otros se asomen y vean lo mucho que se aprende y se enseña en la Escuela. Escribo porque hay que contar las cosas a los cuatro vientos.

4) ¿Cómo es mi proceso de escritura?
Si exceptuamos la serie de sesquidécadas, que tiene prefijada la aparición mensual, y algunos textos que se publican al hilo de proyectos colaborativos, el resto de notas del blog aparecen cuando me lo dicta la conciencia, pues no rindo cuentas a nadie, ni nadie me subvenciona (ni siquiera admite publicidad). Reconozco que la impulsividad de los primeros años ha quedado atrás y que ahora trato de ofrecer una escritura más serena; también contribuye el hecho de poder compartir actividades en redes sociales, lo que deja el blog para notas más tranquilas. Cuando tengo decidido el asunto del que voy a escribir, suelo elegir una imagen Creative Commons para ilustrar el texto. Entonces escribo casi de un tirón, pues ya he pasado tres o cuatro días dándole vueltas en la cabeza para dar con el tono y estilo. Muy pocas veces dejo las entradas en borrador para seguir con ellas: si no están maduras, no me pongo hasta que lo tengo claro. Una vez publicadas, las muevo en las redes durante una semana como mucho. Y a empezar de nuevo. 

Y ahora viene lo mejor (o lo peor, para algunos). Nombro como candidatos para seguir este meme bloguero a tres buenos amigos del blog (que espero que no dejen de serlo). Por supuesto, dadas las fechas en las que estamos, no seré riguroso con esta exigencia de continuidad, aunque sí que me gustaría conocer sus respuestas. Ahí van: 


Panta Hernández, artista de un blog que sigo desde hace tiempo: Oteando desde proa, científico y gran amigo de la lectura y de la ciencia-ficción. También visible en Twitter (@wraitlito) y en algún que otro MOOC educativo. 

Joaquín Mesa es un profe de lengua a quien pude conocer en un encuentro de Buenas Prácticas en Madrid y a quien admiro por su rigor profesional y por sus propuestas y reflexiones más que sensatas. Además de su perfil en Twitter (@jmesa65), tiene un blog con un largo recorrido que recomiendo vivamente: EduCAP-TIC


Por último, me gustaría enredar en este meme a Jesús Hernández, activo tuitero (@jhergony) y artífice de Crea y aprende con Laura, un prolífico blog lleno de buenas ideas y propuestas. Seguro que aprendería muchas cosas de él.

Tres meses después


Tres meses han pasado ya del I Encuentro de Docentes de Lenguas en Educación Secundaria celebrado en Sevilla. Un tiempo de reposo, un tiempo de asimilación en el que participantes y seguidores han podido revisar los materiales publicados en el blog y sacar algunas conclusiones al respecto. Hasta ahora no os habíamos mostrado las conclusiones de la evaluación del Encuentro.

Muchos de nosotros pensamos que un encuentro de estas características era necesario; vuestra participación, vuestras opiniones y la retroalimentación a lo largo de estos meses ha demostrado que no estábamos equivocados. Aquí queda todo el trabajo desarrollado durante aquella mañana de sábado y alguna que otra más: conferencia inaugural, líneas de reflexión, talleres, experiencias didácticas...

En este siglo de la hipercomunicación, los docentes de lengua hemos de encontrar claves que nos ayuden a ser más profesionales y más eficaces a la hora de formar a los adultos del mañana. Es posible que en algunas de aquellas líneas de reflexión se hayan planteado cuestiones que nos faciliten esa labor. Es posible que de aquella jornada hayan surgido también las dudas fundamentales que habremos de resolver en el próximo encuentro… porque esperamos que haya un II Encuentro. ¿Alguien se anima a tomar el relevo?


Sesquidécada: junio 1999

Esta sesquidécada viene con sabor clásico por partida doble. El protagonista inicial es Luciano de Samósata, pero para llegar hasta este poco conocido autor sirio en lengua griega, tuve que partir de nuestro célebre Lázaro de Tormes. Aquí va la historia.
La obra del Lazarillo de Tormes es una de las más leídas del panorama literario hispánico, incluso en las aulas. Sin embargo, pocos saben que tuvo al menos dos segundas partes, una también anónima y otra de Juan de Luna. En la versión anónima, Lázaro cae de un barco y se convierte en atún para vivir una serie de peripecias en el reino de los atunes. Como podéis imaginar, se trata de una transformación con carácter satírico-burlesco que tenía como finalidad poner en evidencia muchos de los males políticos y sociales de la época, y para ello había de servirse del anonimato y la alegoría como instrumento para salvar la censura inquisitorial. Ese género de las transformaciones ya estaba inventado y su referente más conocido era el Asno de oro, de Apuleyo, pero, rascando un poquito más en las fuentes, se podía llegar a los relatos de Luciano, concretamente a "El gallo" y a "Lucio o el asno", ambos muy relacionados con el estilo y la intención de aquel Lázaro atún.
Así fue como, saltando de uno a otro, llegué a los Relatos fantásticos de Luciano y, posteriormente, a sus hilarantes Diálogos, de los que quizá hable en otra ocasión. Aunque podéis encontrar algunas reseñas y fragmentos en la red, recomiendo la edición de los clásicos de Alianza en la que están recogidos los "relatos verídicos" (auténticas joyas del surrealismo), "Icaromenipo o Menipo en los cielos", "El descreído", "El gallo" y "Lucio o el asno". Los relatos de Luciano son ágiles y muy divertidos. Contienen numerosas referencias a la mitología, pero el autor se apoya en ellas utilizando a menudo a ironía y el humor como elementos de crítica hacia costumbres y normas de la época. En ocasiones recuerda a los sueños de Quevedo, otras a los bestiarios medievales, otras a la picaresca, otras a Bocaccio, otras al viaje a la Luna del Barón de Munchausen... La lectura de aquellos relatos fue en aquel junio de 1999 un gran hallazgo que me abrió camino hacia géneros que desconocía.
Esta es, pues, la historia de un paseo por los clásicos y sus fuentes. Para todo filólogo es un deleite revisar esas obras que están en los márgenes de la literatura, esos textos que ya solo tienen sentido para los pocos que se atreven a recomponer el género y la historia que les dio origen. Para el ávido lector también son fuente de disfrute por su originalidad y porque avivan el deseo de coleccionar una rareza lectora más.

Ortografía, cómic y dieta saludable.


Se nos acaba el curso y con él los proyectos que iniciamos con tanta ilusión como incertidumbre. Estos días estoy recopilando en 2º de ESO los cómics que forman parte del proyecto "Ortografía y dieta saludable" (una adaptación para nuestro Plan Lector dentro del proyecto Ortografía y cómic), en la que hemos trabajado por parejas las reglas de ortografía y algunos principios de la dieta mediterránea. Durante la primera evaluación, nos aproximamos al concepto de "la clase al revés" con explicaciones en vídeo de los alumnos. En el siguiente trimestre, trabajamos el texto expositivo-argumentativo mediante murales y exposiciones orales. Finalmente, en este último tramo, hemos utilizado el cómic como herramienta de síntesis para que los personajes hablasen de dieta saludable y también de ortografía; sobre todo, los alumnos han utilizado Pixton, una herramienta a la que dedicamos una sesión en clase para conocer su funcionamiento (*). Algunos guiones han captado bien el sentido de la actividad y creo que ha valido la pena ligarlo al Plan Lector de centro, pues se ha visto reforzado por  tareas de otras asignaturas. Hemos recogido todos los materiales en el storify que abre esta nota; también podéis ver los cómics en un tablero de Pinterest: Ortografía, cómic y dieta saludable. Por último, quiero agradecer a Pilar Román que me brindase la oportunidad de participar en este proyecto con el que nos lo hemos pasado bastante bien.

(*) Si os animáis con Pixton, tened en cuenta que: a) si son menores tienen que poner una cuenta de correo de adulto para confirmar -también se puede mentir con la edad-; b) el correo de confirmación de cuenta suele ir derivado a la bandeja de spam, así que hay que buscarlo bien pues no deja publicar cómics si no se ha confirmado la cuenta; c) si la conexión es lenta, cuesta cargar los editores de viñetas; d) en aulas virtuales, puede que no carguen todas las cuentas. En nuestro caso, lo han ido haciendo en casa y dedicábamos algunos ratos sueltos a solucionar problemas.

Nos visita Carlota Bloom, nuestra Ana Infante

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Carlota Bloom -@CarlotaBloom en Twitter- es una profesora de Lengua y Literatura que descubrimos en la red hace mucho tiempo y a todos los componentes de Tres Tizas nos encantó seguir su trayectoria. Visitamos entusiasmados su blog En ocasiones… leo libros, hemos aprendido, hemos compartido y hemos  celebrado su premio Edublogs Espiral en 2012 y sus premios de Buenas Prácticas en el ITE y en Leer.es, pero sobre todo, nos ha encantado descubrir a Ana: “a ratos me convierto en profe de Lengua y Literatura y, bajo el pseudónimo de Ana Infante, me gano el pan en un IES madrileño“. Hemos tenido la suerte de compartir con ella algunos eventos educativos a lo largo y ancho de la piel de toro, de compartir palabra también y, hemos podido descubrir -muy satisfechos- que la admiración que nos tenemos es mutua. “Me hacía mucha ilusión “salir” en Tres Tizas; para mí, junto con el blog de Toni (Solano) y el de Lu (Domenech) los primeros que visité y los que más me inspiraron para hacer el mío“, me confesaba en su último email, en donde echaba de menos también “las horas pausadas que dedicaba a la lectura de los blogs, a los que lamentablemente visito con menos frecuencia de lo que me gustaría“. Aunque esta última afirmación es una triste realidad -los blogs ya no son lo que eran- todos compartimos la misma sensación y sabemos que las respuestas las vamos a encontrar en el claustro virtual y, por eso, seguimos visitando blogs. ¡Gracias, Ana; recuerdos a Carlota!

Marcos Cadenato

DE CRISIS Y LITERATURA

Estoy muy contenta y muy agradecida porque los chicos de Tres Tizas me hayan invitado a su casa a escribir unas líneas. Es un honor y un grandísimo placer. Llevo tiempo dándole vueltas al asunto sobre el que trataría mi entrada, y como la invitación fue que escribiera sobre lo que me diera la realísima gana, pues me voy a tomar la libertad de aprovechar la tribuna para compartir con vosotros algo que en los últimos años me quita un poco el sueño y el ánimo: estoy en crisis. Sí, amigos, se me abren las carnes cuando me toca clase de Literatura. Talmente, compañeros y lectores de Tres Tizas.
Dios mío, pero, ¿qué me digo? Si me leyera la estudiante de Hispánicas que fui -rama Literatura, para más inri- me llamaría loca, insensata, espiritrompa…

-A ver, ¿qué prefieres, el sintagma nominal? ¿Las perífrasis de participio? ¿O tú eres de las que le dan a las intransitivas?

- Hombre -diría yo-, pues no exactamente, pero mis alumnos atienden con más interés, como si fuera más serio o algo de más enjundia, dónde va a parar,  cuando la clase trata de oraciones, de palabras, de funciones…y ponen el grito en el cielo cuando asoma la Literatura por la puerta. La estudiante, indignada, mirándome de hito en hito y sacudiendo la cabeza de izquierda a derecha, me espeta con desprecio: 

-¡Tú no estás bien!

Pues será eso, que no estoy bien. Desde hace tiempo, las clases de Literatura, en segundo ciclo de ESO y Bachillerato, me causan mucha inquietud. Creo que he perdido el norte, pues muchas veces no les veo sentido. Me desazonan esas clases que esperan -es que ellos no parecen, en principio, concebirlas de otra manera-  y temen. Solo me recompongo cuando se puede plantear una lectura y, alrededor de ella, tareas que permitan comprenderla, situarla en un contexto, abrir líneas de debate, trabajar varias competencias,  relacionarla con la actualidad y con nosotros, los lectores; reescribirla, e incluso reinventarla.
 
El caso es que veinte años después de dejar de ser esa estudiante de Hispánicas para convertirme en profesora de “lengualite” aquí estoy, con un montón de dudas y con una gran necesidad de reinventar mis clases. Porque lo cierto es que mis alumnos- ¿los tuyos no?- se aburren como ostras en las clases de Literatura. Y no solo eso. Una vez que acaba el curso, yo me pregunto: ¿Qué han aprendido? ¿Qué
pretendía yo verdaderamente? ¿Qué se supone que debían aprender?
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El primer ciclo de ESO, ¡ah! eso es harina de otro costal. Me siento libre: no tengo siglos ni constelaciones de autores que recorrer, sino simplemente la necesidad  de dotar a mis alumnos de herramientas para acercarse a los textos literarios y, sobre todo, leer, leer y leer (y escribir, y recitar, y compartir…). 

A partir de ahí, y aprovechando la gran cantidad de recursos que tenemos a nuestro alcance, surgen proyectos, grandes o pequeños,  como conocer y tratar un asunto de actualidad a partir de la lectura de un libro, o diversas propuestas de trabajo después de leer el Diario, de Ana Frank ,  un programa de radio a partir de una lectura,  el “Paseo con Antonio Machado” del curso pasado, los “Callejeros literarios” del anterior (como sabréis, buena culpa tuvieron mis anfitriones, entre otros, en el asunto)…

Entonces, ¿por qué no puedo hacer algo similar en segundo ciclo? (El Bachillerato prefiero dejarlo de lado que, si no, me voy a poner a llorar). ¿Es imposible conjugar un currículo como el actual – ya veremos cómo los concreta la LOMCE- con otra manera de plantear las clases? ¿Es que me tengo que resignar a sufrir de aquí a la jubilación? Pues nada de eso, -digo recomponiéndome  y mirando al vacío ante la mirada atónita de la aprendiza-  y para ello, me he elaborado a mí misma una lista de cosas de las que me puedo aprovechar para sobrellevar esto que me reconcome… Ahí va:
 
-Me aprovecho de  la generosidad de los compañeros que abren las puertas del aula y nos invitan a conocer sus experiencias. Mis clases no son las mismas desde que nació En ocasiones…leo libros. Poder conocer lo que hacen otros profesores para mí ha sido fundamental para hacerme muchas preguntas y derribar muchos muros. (Imposible poner a todos. Me tomo la licencia de tomar de @SilviaGongo y de @tonisolano sus listas de profesores de Lengua, por ejemplo,  aquí o  aquí).

-Me aprovecho de la riqueza de Internet: tenemos bibliotecas digitalesversos y cuentos a un golpe de ratón. El curso pasado, por ejemplo, pude leer  -una antigua ilusión-  El caballero de la carreta en clase de 3º de ESO, algo impensable unos años atrás. También me aprovecho de que el cine -y la facilidad que tenemos para llevarlo a las aulas- permite, por ejemplo, plantear tareas más enriquecedoras y sugerentes, pues podemos hacer, por ejemplo,  una doble lectura, la literaria y la cinematográfica. (Pásate por Cero en conducta…y verás).

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-Me aprovecho de que, si quiero, no necesito un libro de texto que me obligue a un ritmo o a un planteamiento determinado.  A partir del currículo oficial (mucho más abierto que los índices de los libros de texto, por cierto) los departamentos podemos decidir qué contenidos seleccionar y cómo plantear su estudio. ¡Ay, ingenua! (Ya está otra vez la estudiante sabelotodo) ¿Y qué te crees,  que es dicho y hecho? ¿Que todo el mundo está por la labor? Pues no, ricura, que no me he caído de un guindo… Pero ahí vamos, poco a poco, ofreciendo a los compañeros la posibilidad de valorar otros recursos y planteando el hecho de que el libro de texto no tiene por qué ser la única referencia, ni para el profesor ni para los alumnos…
(Llevo dos cursos sin libro de texto en 3º y 4º de ESO. Me ha facilitado la tarea el hecho de ser la única profesora en el nivel. No sé qué pasará cuando lo comparta… Es un trabajo arduo, pero al que se le puede sacar provecho año tras año, y siempre con la posibilidad de mejorarlo. De momento, la experiencia es positiva. Quizá te interesen estas reflexiones de Felipe Zayas sobre el asunto).

-Me aprovecho de  la gran cantidad de herramientas que me permiten acercar los contenidos de Literatura de una manera más racional y más acorde con la sociedad del siglo XXI. También con la capacidad de sorpresa y de atracción que generan estas herramientas en clase.

-Me aprovecho de que a partir de la Literatura puedo trabajar un sinfín de competencias:  trabajar colaborativamente, seleccionar, organizar y reelaborar la información que hay en la red…

-Me aprovecho de que mis alumnos son seres que aman, lloran, sufren, sueñan… Sí, a veces he visto a alguno indignarse con el final de una obra (con La Casa de Bernarda Alba, sin ir más lejos, el otro día…), reírse abiertamente con el Lazarillo o quedarse callado ante un soneto de Lorca, o las Coplas de Manrique;  sentir asco con La Metamorfosis de Kafka o inquietud con los cuentos de Poe…¿Cómo podemos hacer para que hagan suyos los textos? ¿Cómo para que se identifiquen con ellos, para que los sientan vivos?

Estoy a la espera de poder ser una aprovechada total, y así, me gustaría mucho, en un futuro no muy lejano:

-Disponer de una biblioteca bien dotada y bien organizada (no siempre es así) que permitiera tener a mano varios ejemplares de una misma obra para leer en clase. De paso, y en relación con esto, que en los centros, y apoyados e impulsados desde las administraciones, que para eso se supone que velan por la calidad de la enseñanza, se diseñaran planes globales de lectura que afectaran a todas las áreas, con cierto rigor y con posibilidades de llevarse a cabo.

-Que los portátiles, las tabletas o el aula de ordenadores no fuera algo con lo que se sueña (en mi centro actual el acceso a las aulas de informática está muy limitado, somos muchos grupos y muchos alumnos por clase).

-Que las ratios volvieran a ser lo que una vez fueron: qué tiempos aquellos en que por clase había 22, 23, quizá 25… (Sí, en Madrid a principios de los 90 era así…Aún no sé cómo lo hago para que me quepan 31 alumnos ante 15 ordenadores…).

-Que dispusiéramos de horas que facilitaran el contacto y el trabajo con compañeros de otras asignaturas – anda que no se notan las dos o tres horitas de marras-, hecho que facilitaría mucho plantear proyectos o tareas que trabajasen competencias diversas, abordables desde  distintas áreas. Sí, ya sé que lo hacemos, aunque un poco a salto de mata y por amor al arte: cuando coincidimos en la guardia, en un recreo…(Lo que llamamos buena voluntad, vamos: los huecos los necesitamos para corregir,para preparar las clases, para las tareas burócráticas…).

En fin, ya a estas alturas de la visita parece que me voy encontrando algo mejor…Creo que voy a despedirme para que a estos chicos de Tres Tizas les quede gana de invitarme otra vez a su casa. Así que me despido, y voy a ver si la filóloga en ciernes tiene un ratito y se viene a tomar un café, a ver si nos ponemos de acuerdo en algo…

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Ana Infante @CarlotaBloom