La verdad es que…

Introducción.

Bueno, hoy voy a escribir sobre las muletillas, ¿vale? ¿Que por qué escribo hoy de muletillas? Pues la verdad es que lo hago porque hay una que está pasando del lenguaje oral -su hábitat natural- al escrito. Me la encuentro en muchos comentarios de los bachilleres, ¿sabes?, junto con su expresión sinónima “lo cierto es que…“. No sé si me explico, ¿me entiendes? El caso es que hoy voy a hablar de muletillas, ¿vale?

Para saber de qué muletilla estoy hablando, puedes escuchar este audio de una entrevista a un futbolista (podría haber escogido cualquiera al azar) en el que solo he suprimido las preguntas.

Definición. Las muletillas y sus semejantes (cantinelas, latiguillos, coletillas, bordones, etc.) son expresiones estereotipadas, vacías de contenido (innecesarias, por tanto, en este aspecto), que se repiten por hábito, inconscientemente.

Finalidad. Se usan para rellenar pausas o huecos, ganar tiempo o espacio, alargando respuestas breves, y, sobre todo, matar el silencio o emborronar el folio en blanco.

Corrección. Para evitarlas en los textos escritos basta con una relectura y un poco de práctica para identificarlas y suprimirlas (se puede empezar por mejorar el primer párrafo de esta entrada). Basta con seguir una sencilla regla: Todo aquello que no aporta nada al contenido ni embellece la expresión, sobra. Pero en el lenguaje oral es más difícil, es más bien tarea de psicólogos y oradores que de profesores de lengua. Se aceptan sugerencias…

Para rematar, un proverbio –Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio– y un poco de humor, que nunca viene mal:

Carlos Díez


Proyectos de Geografía e Historia para trabajar en 3º y 4º de la ESO