Un symbaloo de apps para un maletín móvil docente

Pantallazo de algunas apps que suelo utilizar.
Los dispositivos móviles se han colado en nuestra vida cotidiana desde hace tiempo. Móviles, tabletas y relojes inteligentes cosen nuestra vida real y física a la vida digital que hacemos crecer a través de redes sociales, mensajería instantánea y perfiles de infinitas aplicaciones en las que se desparrama nuestra identidad digital. También son los agentes catalizadores que convierten cada vivencia en puro contenido multimedia, en imágenes, vídeos o podcasts editados con más o menos fortuna, pericia o gusto. Por esta razón, la escuela no puede ni debe resistirse más a la entrada del móvil en las aulas -pues ya reina fuera de ellas- ni desaprovechar, por más tiempo, el enorme potencial y la oportunidad de recoger los beneficios educativos de su buen uso.
A pesar de algunas corrientes pedagógicas que pelean hoy en día para normalizar su uso en los centros de enseñanza, como el célebre m-learning, lo cierto es que su utilización efectiva, real, es minoritaria. Esto se achaca a las deficientes instalaciones técnicas -sobre todo en lo tocante a la conexión wifi-, las reticencias de gran parte del cuerpo docente y al asentamiento del mal uso de estos dispositivos entre los estudiantes.
Sin embargo, también es cierto que cada vez más compañeros se dejan seducir por las bondades que pueden acarrear su implementación bien integrada en el currículo y sustentada por bases metodológicas sólidas que huyan del esquema de clase tradicional para buscar soluciones estimulantes, creativas y actuales para profesores y alumnos. En mi caso, he encontrado una vía alternativa a ese agotamiento palpable del modelo clásico de enseñanza en la web 2.0 y en el acercamiento a las aulas que facilitan los dispositivos móviles, en especial, la tableta, que sustituye desde hace un par de años al cuaderno del profesor en papel. Un factor esencial es la instalación de proyectores en las aulas de mi centro, que gracias a un adaptador y cable VGA (que suele utilizarse para conectar los monitores de un ordenador), permiten compartir todo tipo de contenidos, aun sin conexión inalámbrica. El segundo factor es el notable desarrollo que han alcanzado las aplicaciones para dispositivos móviles, pues son más manejables que unas versiones web y se encomiendan a un tipo específico de acción, lo cual favorece su usabilidad. Por último, gran parte de estas "app" suelen tener una vertiente social que posibilita compartir los contenidos generados con otros usuarios de la comunidad educativa, ya sean estudiantes, compañeros o padres. El medio habitual es el correo electrónico, aunque en el caso de mis alumnos, y más si son de Bachillerato, prefiero los círculos de Google Plus.
La selección que presento ahora con Symbaloo promociona el acceso, a través de cada icono, a aplicaciones específicas que tienen un especial interés docente, no solo para la gestión del aula, sino para la elaboración de mapas conceptuales, catalogación de obras culturales, creación de libros digitales o edición de contenidos multimedia para el aprendizaje basado en proyectos.




Se puede ampliar la nómina de aplicaciones y su utilización para el aula a partir de los enlaces recogidos en el tablero temático -en Pinterest- de Apps para estudiantes y profesores:


Hoja de ruta y declaración de intenciones al elaborar el PLC

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A la hora de elaborar el Proyecto Lingüístico, tenemos que aprovechar el momento para reflexionar sobre lo que hacemos en el Centro, detectar debilidades, y proponer  propuestas de mejora.

Tiene que ser un documento breve,  compartido, auténtico, realista, y revisable cada cierto tiempo.

Al ir elaborando el PLC, sería interesante hacer una hoja de ruta, en un folio o dos como máximo, con una declaración de intenciones y compromiso del profesorado siguiendo estos pasos:

  1. Fuente de la imagen

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    Escribir unos objetivos generales donde expresemos como institución qué tipo de alumnado queremos conseguir, en las diferentes habilidades lingüísticas, cuando salga del Centro escolar.

  2. Coordinación del departamento de cada lengua para conseguir una misma mirada en aspectos como objetivos y criterios de evaluación comunes, reflexión sobre los materiales que utilizamos en el aula y ver si son los más adecuados para trabajar la competencia lingüística junto a las demás competencias, distribución de la tipología y géneros textuales en un curso concreto y a lo largo de las etapas, metodología que utilizamos, cómo evaluamos y con qué herramientas…

  3. Coordinación entre los departamentos de Lengua: Ir hacia un Tratamiento Integrado de Las Lenguas o un Curriculum integrado de las Lenguas (TIL/CIL)

    En esta fase se busca tener una misma mirada del profesorado de los     departamentos de Lengua. Para ello, habría que facilitar en el Centro momentos para la coordinación a  través de la constitución de un Departamento de Lenguas.

    Habría que buscar objetivos, criterios  de evaluación e instrumentos de evaluación comunes, materiales y recursos que faciliten al alumnado ser protagonista de su aprendizaje  y  que aprenda “haciendo”, es decir, que sea capaz de producir textos orales y escritos diversos. Habría que acompasar en el tiempo la tipología y los géneros textuales que, probablemente, se repiten en las diferentes lenguas y, casi seguro, se trabajan en diferentes momentos. Ahora sería el momento de colocar en una gran sábana  qué tipología y géneros textuales se trabajan en los diferentes cursos de cada etapa en cada una de las lenguas, y buscar momentos para trabajar conjuntamente.

    Por poner un ejemplo, seguro que en 1º de la ESO se trabajan los textos narrativos y unos géneros textuales específicos que  se repiten en dos lenguas como mínimo en momentos del curso diferentes. ¿Y si lo hacemos de otra manera? En la lengua materna de nuestro alumnado, éste identifica entre una variedad de textos cuáles podrían ser los textos narrativos y por qué, ya que ellos mismos son capaces de extraer las características textuales con ayuda del profesor. Una vez que conocen las características de los textos narrativos, podríamos proponerles tareas diferentes que tengan que ver con estos textos narrativos. Así, en castellano podrían trabajar el relato, en inglés el cómic y en euskera un diario personal. Trabajando de esta manera, ¿conseguiríamos un alumnado más competente? Yo creo que sí, además de agilizar un curriculum muy extenso y posibilitar la transferibilidad de los aprendizajes de una lengua a otra.

  1. Cómo trabajar la lengua en las áreas y las materias no lingüísticas (AICLE/CLIL)

    El desarrollo de la lengua en nuestro alumnado es trabajo de todos los profesores y profesoras del Centro, ya que si no desarrollan el lenguaje de una manera adecuada no serán capaces de aprender de una manera significativa.

    El profesorado, por lo tanto, tendrá que proponer a sus aprendices actividades y tareas que les lleven a leer de una manera comprensiva, a escribir, a exponer oralmente a hablar, argumentar, opinar, a escuchar… en disciplinas como Geografía e Historia, Ciencias Naturales, Matemáticas, Plástica, Tecnología, etc. El alumnado, por lo tanto, tiene que aprender del área o materia y de lengua sea ésta su lengua materna o no. En este nivel el profesorado puede necesitar de la supervisión y ayuda de los diferentes departamentos de Lengua y llegar a acuerdos para conseguir un alumnado competente a la hora de leer, escribir, hablar y escuchar. Habría que buscar orientaciones, metodología y algunas herramientas de evaluación comunes.

    Para terminar, en cada uno de los pasos, deberían de concretarse necesidades sobre todo qué tipo de formación necesitaría el profesorado para llegar en cada uno de los niveles a buen puerto.

    Todo en uno o dos folios, con eso basta.

    Y muy importante, en cada paso, poner una fecha o curso escolar para su ejecución y aplicación en el aula.

 


2.1. Mi biblioteca literaria: poesía


La poesía es un género complejo y heterogéneo que gusta de romper límites, etiquetas y cánones consagrados. Esta es la razón de que no toda sea lírica, ni en verso, y que no flirtee con lenguaje, temas y motivos siempre poéticos. 
Tampoco se rinde ante la definición que la reserva para la expresión de sentimientos e ideas: hay poemas que son narraciones en versos y otros que desmenuzan el lenguaje hasta reducirlo a una ininteligible cadena de sonidos, al igual que consiguió Huidobro en Altazor.
En la imagen que acompaña esta entrada, cito a algunos poetas que habitan en mi biblioteca y que la alimentan con sus rimas, símbolos, metáforas, desvelos, plenitud y polifonía sin par.
No todos son los mejores ni los más reconocidos, pero sí son los que han preservado mi fe en el verso y los que me han descubierto otros autores desconocidos, olvidados u ocultos a los ojos de los lectores de mi generación. Espero que, de alguna manera, supongan una revelación para otros.