Contar y compartir la información

En la cultura de la caza, los niños jugaban con arcos y flechas. En una sociedad de la información, deberán jugar con la información. Usando las nuevas herramientas narrativas, la escuela puede seguir imaginando historias. Porque en la mente infantil los cuentos funcionan como pequeñas fábricas de comprensión. Y en este tiempo, esa comprensión se ve reforzada con la interacción que ofrecen las utilidades de la narrativa digital. Son eficaces herramientas para las artes del lenguaje y el juego con la información.

Playing with information, de Will Lion

Como afirmó el escritor y profesor Gabriel Janer Manila, la cultura surge, sin duda, del juego, y el niño que juega es un niño que se transforma. Por tanto, si consideramos a la escritura como un juego especial y reflexivo, la construcción de historias en la mente, la elaboración de cuentos, será una actividad que incidirá en todos los aspectos del aprendizaje escolar.

Actualmente ese objetivo parece más fácil de alcanzar, pues tenemos los recursos creativos de Internet para contar nuestras historias, a través de la colaboración y la interactividad. Contar y compartir la información, esa es la fuerza de las narrativas digitales.

El cerebro humano y la educación industrial

Es cierto que ahora hay más información circulando por el mundo como en ninguna otra época de la historia humana. Y en este momento es en Internet y en sus redesInformation hydrant (Will Lion) sociales donde se origina un verdadero océano de noticias y de datos. Por ese motivo, se ha insinuado que tratar de conseguir alguna información creíble en los nuevos medios es como intentar beber de una copa de cristal en una boca de incendios…

De hecho, esta dificultad se acrecienta en la escuela, el lugar donde se pretende favorecer la comprensión y la expresión lingüística. Y allí el niño necesita de alguna ayuda para organizar, recordar y conectar los hechos que salen del océano de Internet. Sin embargo, los estudiantes y sus profesores no son los trabajadores de un cadena de montaje, ni tampoco una nueva clase de materias primas, sino una colección de vidas muy diversas, unos seres humanos con desarrollos evolutivos complejos, y también con antecedentes culturales e historias personales propias. Por eso, es evidente que el cerebro humano nunca fue diseñado para una educación industrial.

Estamos hechos para las historias

Un día, en una entrevista, unas palabras de Jostein Gaarder llamaron a mi atención. Decía: "Lo importante es que se sigan contando historias. El cerebro humano está hecho para historias más que para enciclopedias o información digital". En ese sentido, hoy se sabe, por ejemplo, que ya a los dos años el 70 por ciento de los niños emplea algún recurso de convención literaria cuando explican una historia: fórmulas de inicio y conclusión, el imperfecto como forma verbal, las relaciones causa-efecto durante las secuencias narrativas.

Además, esos estudios también establecen que la adquisición del esquema narrativo se produce en los cuatro o cinco primeros años de vida. Así, Stein y Trabasso especifican que cuando los cuentos están bien organizados y estructurados, los niños, a esas edades, son capaces de:

  • Recordar el orden exacto de los acontecimientos.
  • Inferir las intenciones y los estados internos de los personajes.
  • Diferenciar las causas de las consecuencias.
  • Detectar las inconsistencias en la información.

Por último, de las investigaciones de Nicole Speer también se deduce que nuestros cerebros están diseñados par procesar el mundo que nos rodea como si fuera una historia. Ellas, las historias, pueden servir como poderosas herramientas de organización para la integración de nuestras redes neuronales. Si están bien contadas, con los conflictos y las resoluciones, con los pensamientos y las emociones, las historias ayudan en el desarrollo del cerebro y facilitan la relación entre las personas.

Creatividade, lingua e imaxinación

Un día recibín un aviso de Antonio Omatos. Dicía que estaba a preparar uns materiais sobre a creatividade e que, como citaba algúns dos meus traballos, quería coñecer a miña opinión. Foi fácil responderlle, por suposto, e animeino, aínda que creo que non o precisaba. Os seus materiais eran moi bos, como despois puido comprobar nas redes sociais.

É unha sorte poder compartir algúns dos teus soños con xente como Antonio ou Ginés Ciudad-Real, e por iso teñen o meu agradecemento. Así que aproveitando as súas palabras e certas modificacións na estrutura do blog, que se poden ver ao inicio da sidebar, hoxe clasifico e fago máis visibles algúns dos posts que se dedicaron á creatividade e á lingua. Pero sempre desde a imaxinación, porque creo nas aulas como pequenas fábricas de historias

Secuencias narrativas básicas

Os heroes e as heroínas son personaxes que viven en mundos ordinarios, ás veces moi normais. Pero un día reciben unha invitación inesperada e todo cambia nese mundo. Ao principio, resisten e néganse a aceptar esa invitación recibida, incluso poden rexeitar os seus propios desexos. Mais un amigo ou un aliado anímaos e con eles atravesan unha primeira porta, pola que entrarán directamente nunha aventura soñada. Ou non…

En calquera caso, despois de cruzar esa porta inicial, aparecerán as probas, os inimigos e talvez máis aliados. Nun momento da historia, nun lugar escuro e afastado e perigoso, resolven certo enigma ou proba suprema. Así é como acadarán a súa recompensa. Aínda que, con toda probabilidade, serán perseguidos no seu camiño de volta, no seu regreso á casa e ao seu mundo ordinario.

Atravesarán entón a porta final da aventura, e resultarán transformados por esa mesma experiencia. Con todo, chegarán ao final desa historia, e chegarán coa alegría e a bendición dos seus, seguramente cun tesouro que favorecerá a súa nova vida. De feito, nada será como antes…

As secuencias dunha historia

Un caldero para todas las historias

Alguien dijo que un hombre es siempre un contador de cuentos, que vive rodeado por sus cuentos y los cuentos de otros. Y ve todo lo que le pasa a través de ellos, e intenta vivir su propia vida como si estuviera contando un cuento.

En el siglo que se suponía de las odiseas en el espacio todavía hay tiempo para las historias. Ahora todo eso se nombra como storytelling, también como digital storytelling, y se lleva a la vida personal y laboral, e incluso se aprovecha la ocasión para recomendarnos que vivamos nuestra historia teniendo en cuenta nuestras imperfecciones. Por eso, siempre me pareció una buena idea valorar el viejo arte de contar cuentos…

Un caldero para todos los cuentos