Profundizando con las TIC en educación: cultura digital y entornos virtuales

Siempre vamos aprendiendo, la vida es una ruta de aprendizaje. Aprender es cambiar después de evaluar lo que nos va sucediendo, lo que vamos pensando mientras vamos pasando. Disfruto aprendiendo (aquí hay una opción a quienes dicen que la vida se compone de problemas y soluciones). Entonces, en algunos momentos, me detengo y miro por lo que he vivido (lo que he aprendido) e intento resumir todo. Esta presentación es uno de esos intentos. En los siguientes días la iré modificando, mientras la leo y releo y la experimento y escucho. Así que aquí está. Espero que sea útil (y, de ser posible, agradable y didáctica, en todo caso, eres bienvenido a comentar).


Peligros del cono del aprendizaje de DALE

 

Snotty doubt edgar dale Seth's Dubious Face

 

 

Este cono, el de la figura, es conocido, pero superficialmente. Es peligroso tomarlo así para el docente, como una técnica aplicada a diestra y siniestra. Y no es realista. Muchos lo toman como una ley del aprendizaje, sin pensarlo desde la vida diaria a ver si tiene realidad. ¿Qué es lo plantea el cono o pirámide mencionada, perdón, dibujada? Parece indicar que aquello que se lee tiene menos posibilidades de recordar que aquello que se dice, y lo que se hace es lo más recordable. Aparte del hecho de que "hacer" puede indicar tanto perseguir a alguien como imaginar la comida de mañana (ambas responden a la pregunta: ¿qué estás haciendo?), hay más problemas en la misma gradación, como veremos.

Hace tiempo me topé con un artículo en inglés donde desandaban el proceso que llevó a que se adopte ese cono como una especie de "verdad científica" (aquí) pero perdí la referencia, hasta que encontré esta otra referencia (acá) donde dan la primera y profundizan en el tema. Digamos que el cono en ningún momento estuvo demostrado o verificado experimentalmente, fue más un recurso de aprendizaje que tuvo más éxito de lo esperado. Sin embargo, ha dado pie a mucha reflexión, así como a aplicaciones que no se plantearon su validez. Seguir pensando, analizando, experimentando.

Y se ha utilizado mucho, por ejemplo, en un excelente artículo de Dolors Reig (a quien admiro), llamado "Enseñar, empoderar, concienciar, a través del storytelling participativo", cita al cono (3D) / triángulo (2D) de Edgar Dale, con las reservas del caso (pues reconoce que falta comprobación empírica), como ejemplo de que "no hay mejor forma de enseñar y aprender que la que implica participación". Ahí, en el asunto de las formas de enseñar y aprender, hay que ser cuidadosos. Su versión del cono es ésta: para verla haz clic aquí. De ahí, mis observaciones y preocupaciones… que vienen.

SI bien estoy de acuerdo con el eje del artículo, la pirámide final, que plantea una relación entre recuerdo y tipo de actividad de percepción de la información, no me parece factible. Además de que ha sido criticada porque no se deriva de ninguna investigación científica, no concuerda con lo que nos sucede a diario. No recordamos mejor lo que hacemos que lo que leemos o vemos u oímos.

The Swedish Bakery & Cafe, Nelson, NZ

Veamos: ¿quién recuerda lo que hizo una hora antes del mismo día que nos dieron una pésima noticia por teléfono? Lo que importa del recuerdo es la forma en que se integra a los núcleos de interés o de necesidad. Supongamos que solo nos restringimos a ese tipo de recuerdos asociados al interés o la necesidad. Parece creíble decir que mientras más se acerque al hacer personal, mejor se va fijar. REcordemos todas las buenas noticias del último año de cada uno, las que dimos y las que nos dieron. Hagan una lista. ¿Se recuerdan más las que … mmm? En algunos casos pueden concordar con la pirámide pero en otros no, y esos "otros no" son los que la invalidan o al menos la restringen. Lo importante para conseguir un efecto de memoria es la profundidad del recuerdo, su significancia. Incluso los recuerdos que llamamos "insignificantes", como una imagen o un sonido que aparecen recurrentemente en nuestra vida. SI bien no hay que recurrir al concepto de "catexis" (psiconanalítico) para explicar esto, creo que es suficiente decir que los recuerdos se "adhieren" a otros y forman "constelaciones",  "racimos", "estructuras", que son sistemas de sentido y que luego aparecen interfieriendo unos con otros para crear "recuerdos" que no lo son: algo que se dijo que no se dijo, gesto que hizo que no hizo, etc. Así, tampoco la fidelidad observa esa gradación tan estructurada de la pirámide.

mouth full of dubious blue candy

Entonces, ¿es útil la cono o triángulo aludido? Parece que cuando hacemos algo, integramos la mayor parte de nuestros sentidos en ello. Cuando leemos, en cambio, nos concentramos en uno solo. De allí se deduce que la percepción "multimedial" fija más los recuerdos, pero es una falacia, como sospechamos por lo dicho anteriormente. SI lo que leemos nos impacta y nos cambia al punto de tomar decisiones, entonces, recordaremos más esa lectura que lo que hacemos en conscuencia. Si se parte de receptores de los que no sabemos nada y que son tomados como "organismos para estimular", entonces parece lógico que la medida observable de un posible impacto es el grado de implicancia, que podemos plantear cuando logramos que el receptor haga alga con respecto a lo que queremos que recuerde. Lo cual no implica que lo recuerde mejor, sino que nuestra presentación para un público anónimo tiene algunas posibilidades.

Es decir, "si no conoces a tu público, busca implicarlo, para eso propón que hagan algo o que no tengas distracciones (así que inúndalos con estímulos)". La pirámide es una artimaña publicitaria ingenua, creo.

Es un procedimiento para aplicar sin que se requiera averiguar más sobre tu público. Pero eso no puede hacerse con estudiantes, los que deben descubrir con tu ayuda qué capacidades tienen, qué necesitan, qué son, adónde quieren ir y ser. Debes conocerlos, así que no simplifiques las cosas y usa tu percepción y sentidos con ellos, para tener una idea clara, más clara que la que ellos tienen de sí aún. Aunque no lo saben, lo quieren (esto no es publicidad, pero parece).

ASÍ QUE LLEGO AQUÍ:

No diré nada nuevo, pero sí algo que siempre se olvida en un mundo con tanto estímulo contextual. No es el medio, ni la estrategia las que determinan el recuerdo, sino la disposición del que aprende. Para conseguir esa disposición, la estrategia depende de la persona, del público, que primero hay que conocer, de algún modo. Enseñar no es un asunto de atraer sino de descubrir, no es un asunto de fuegos artificiales sino de música: encontrar la melodía que hace inclinar la cabeza y seguir escuchando.