Madrid Laboratorio Urbano: taller de prototipado en Medialab Prado

Madrid_laboratorio_urbano

Medialab Prado ha lanzado la convocatoria del Taller de prototipado colaborativo y simposio internacional Madrid Laboratorio Urbano dedicado a las Infraestructuras, prácticas y herramientas para repensar la vida en común:

Madrid Laboratorio Urbano propone explorar la relación entre ciudad, cultura digital y procomún a través de un programa que incluye un taller de producción colaborativa y una serie de conferencias y debates en los que participan invitados internacionales y proyectos locales, que plantean una reflexión acerca del significado de lo procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad.

La convocatoria para envío de propuestas está abierta hasta el 4 de mayo, y los talleres se desarrollarán dos fases en Mayo y Octubre. Se seleccionarán 15 proyectos que aborden temas relacionados con el espacio público e infraestructuras abiertas, la ciudad inclusiva y la ciencia ciudadana, y se desarrollarán en equipo siguiendo la metodología de Medialab Prado. Participo junto con Antonio LafuenteJosé Luis de Vicente como asesor y en mi caso como facilitador de los proyectos espacios público e infraestructuras.

Este es el texto que hemos preparado como introducción y contexto para el taller:

Introducción

Madrid Laboratorio Urbano propone explorar la relación entre ciudad, cultura digital y procomún a través de un programa que incluye:

  • Un taller de producción colaborativa en el que tomando como base proyectos locales ya en marcha se diseñen y prototipen nuevas herramientas, plataformas y acciones. Este taller se desarrollará siguiendo la metodología habitual de Medialab-Prado: convocatoria abierta para la selección de propuestas, inscripción de colaboradores interesados, formación de grupos interdisciplinares de trabajo y desarrollo de prototipos en un proceso apoyado por facilitadores y asesores de diferentes ámbitos.
  • Una serie de conferencias y debates en los que participan invitados internacionales y proyectos locales, que plantean una reflexión acerca del significado de lo procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad.

Contexto

  • Vivimos una época convulsa en la que se mezclan crisis y transformación, la obsolescencia de diversas prácticas y valores sociales, políticos o económicos, y la emergencia de otros, de forma caótica pero empezando a dibujar nuevos modelos. La ciudad, como ningún otro, es el principal escenario de este proceso. Y Madrid se está configurando como un laboratorio no planificado de proyectos ciudadanos de todo tipo que exploran las posibilidades y los límites de la nueva cultura social, y en particular de la cultura abierta / libre, como configuradora del espacio público y de las relaciones sociales, económicas o políticas que genera.

Así en Madrid nos encontramos con movimientos sociales que toman la bandera de las más diversas reivindicaciones, colectivos de amateurs y profesionales que investigan desde la acción sobre el espacio público y la participación ciudadana, o diversos laboratorios ciudadanos donde se congregan comunidades que desde el hacer reflexionan sobre la ciudad o la economía. Y todo esto sucede mientras lo público y lo privado, la administración y las empresas, tratan de descubrir sus razones de ser e incluso en algunos casos intentan reconvertirse, ya sea por necesidad o por oportunidad, en plataformas que generen comunidades o que se inserten en las ya existentes.

Si algo caracteriza este proceso es su aparente, y puede que real, caos. La dificultad para aprehender su significado profundo o para entender sus causas últimas. Por supuesto menos previsibles son aún sus consecuencias en el medio y largo plazo. De este modo, este escenario provoca emociones encontradas, que van desde el pánico y la ausencia de esperanza hasta la ilusión por un posible cambio real. Y en este choque emocional nos encontramos todos: los agentes del viejo sistema y los activistas del que podría ser nuevo; los marginados y los que toman las decisiones …

Si algo podría aglutinar y dar cierto sentido a lo que sucede es el propio concepto de procomún. Redescubrimos ahora el poder de lo que se encuentra, por utilizar una definición negativa, entre lo público y lo privado. Ese enorme espacio donde se desarrollan nuestras vidas y que durante décadas se censuró y creímos ya inexistente. Solo si ahora nombramos ese espacio y entendemos sus propiedades podemos empezar a entender estos fenómenos emergentes. Y solo entendiendo que es y como funciona el procomún podemos comprender su dinámica caótica fruto directo de un sistema con una gobernanza compleja, diversa y sofisticada que tiene poco que ver con los sistemas políticos y corporativos clásicos.

El otro concepto que puede ayudarnos a entender el presente es el de cultura digital. La tecnología nos ha empoderado al convertirse en una infraestructura relacional y de conocimiento básica. Pero su papel no es solo instrumental, por muy relevante que éste sea. Alrededor de la tecnología llevan décadas trabajando comunidades especialmente activas que han consolidado nuevas prácticas y valores que hasta hace poco se consideraban marginales, quizás incluso peligrosas. Pero hoy en día lo abierto, la transparencia o la colaboración son ya referentes a los que intentan abrazarse instituciones y empresas que tratan de incorporarse y hasta apropiarse, para bien y para mal, a esta nueva realidad.

Madrid como laboratorio: Madrid es uno de los escenarios más relevantes en el encuentro de la ciudad, la cultura digital y el procomún. Un laboratorio emergente de innovación ciudadana y gobernanza. Medialab Prado ha contribuido a esta exploración convirtiéndose en uno de los generadores de comunidades de la ciudad, además de reflejar en si mismo las contradicciones y oportunidades del nuevo escenario al ser una iniciativa pública desde la que funciona un laboratorio del procomún y donde se organizan comunidades de amateurs y profesionales.

El taller internacional Madrid Laboratorio Urbano propone explorar la relación entre ciudad y procomún utilizando los enfoques y metodologías de los proyectos Interactivos? y Visualizar que vienen desarrollándose en los últimos años. ¿Qué aportar desde Medialab a una temática que ya cuenta con un gran desarrollo en la ciudad de Madrid? El objetivo final es generar un espacio de colaboración donde puedan encontrarse los proyectos locales e iniciativas internacionales para diseñar y prototipar nuevas herramientas y experiencias y, de ese modo, propiciar un debate y reflexión sobre el significado de lo procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad. En este sentido la propuesta se centra en buscar las sinergias entre las diversas iniciativas ya existentes y en reflexionar sobre las consecuencias de estos procesos.

Narrativas móviles en tiempo real: un caso de gentrificación en Amsterdam

Hace unas semanas visité Amsterdam y tuve la oportunidad de observar de primera mano algunos procesos urbanos que además me sirvieron de material para realizar un pequeño experimento. Me inspiré en el trabajo etnográfico de la antropóloga Tricia Wang utilizando Instagram (aquí explica que herramientas utiliza en su trabajo de campo). Mi objetivo era contar una pequeña historia mediante una combinación de fotografías realizadas con el teléfono móvil a las que añadí textos breves (pero más largos de lo habitual cuando se trata de imágenes) y que publiqué en tiempo real utilizando el servicio y red social instagram.

En este caso se trataba de un nuevo espacio urbano que en mi opinión representa un modelo de gentrificación diferenciado del que podemos observar habitualmente en España. Este post solo ordena las imágenes y textos que previamente publiqué en mi perfil de instagram y que capté, escribí y publiqué de modo rápido durante mi visita a ese lugar. Nada ha sido modificado ni editado posteriormente y por tanto no representa una reflexión sino las ideas y emociones que se generan mientras uno observa. Las imágenes pueden localizarse mediante el hastag #marqtamsterdam utilizando el servicio webstagram (la web de instagram permite solo desde hace poco visualizar las fotos y aún no genera enlaces a los hashtags).

#marqtamsterdam

En el centro de Amsterdam, en la Utrechtse Strasse, un viejo edificio reconvertido en supermercado gourmet, marqt, y restaurante, George Deli. Un claro ejemplo de gentrificación pero con una estética, marca y público muy diferentes a los que estamos acostumbrados en España cuando se realizan transformaciones de mercados en los centros de las ciudades.

#marqtamsterdam entrada

La entrada tiene como única decoración un expositor de naranjas y da paso a las escaleras de subida al restaurante y de bajada al supermercado. #marqtamsterdam

#marqtamsterdam George Deli

En la primera planta el George Deli tiene una estética austera y funcional. Una larga barra donde distribuyen todos sus productos (desayunos, zumos, ensaladas, sandwiches ...) enfrente a una fila de mesas. La iluminación y la amplitud del espacio lo hacen agradable.

#marqtamsterdam marqt

#marqtamsterdam expositores marqt

marqt tiene una oferta básica de productos de calidad, muchos de ellos con etiqueta orgánica. Se distribuyen en expositores simples con grandes pasillos. Los precios son relativamente altos pero muy probablemente razonables para loa vecinos de ese barrio que encuentran allí la mayor parte de lo que pueden necesitar en su día día.

#marqtamsterdam expositores gentrificación

marqt y George Deli son gentrificación sobria dirigida a un público que parece valorar la calidad de los productos y la tranquilidad del ambiente pero que huye de la estética del lujo. Contrasta con mercados de los centros de ciudades españolas convertidos en una mezcla de atracciones turísticas, lugares de ocio y un escenario de productos de aparente lujo. El conjunto da una cierta sensación de artificialidad y de un servicio que no esta pensado en ningún caso para los vecinos del barrio. Del mismo modo este contraste refleja como diferentes culturas y poderes económicos gentrificación los centros urbanos con resultados muy diferentes, al menos en parte.

Ecosistemas de aprendizaje, emprendizaje e innovación

Hub_madrid

Los espacios, "laboratorios", de innovación abierta están emergiendo como una infraestructura clave en los nuevos modelos donde el ciudadano participa activamente, proponiendo y produciendo, en la construcción de la sociedad. Entre estos laboratorios podemos identificar los que se focalizan en los ciudadanos y la cultura (entendida en un sentido muy amplio), como Medialab Prado, y otros que se centran en procesos de creación y aceleración de empresas. Casos especial de estos últimos, y con una importancia creciente, son los espacios de innovación social, como The Hub, o de co-working, como Utopicus. Sus diferencias se basan más en sus objetivos finales y en su gobernanza que en sus procesos y modelos organizativos. Pero, ¿cuál es su papel en la educación y el desarrollo económico?, los dos grandes elementos de los que depende nuestro futuro y que a su vez son parte esencial de la crisis en que vivimos. Para responder debemos ampliar el foco y entender el contexto en que suceden los procesos de innovación social y como generan oportunidades para la educación y el desarrollo. Del mismo modo, a su vez, los procesos educativos y las acciones empresariales pueden convertirse en oportunidades para la innovación social.

La clave está en cierto sentido en pensar en términos de ecosistema de innovación visualizándolo como una estructura multiescalar, donde colaboran activamente y de modo abierto diversos agentes. Los laboratorios de innovación se insertan en un contexto al que afectan pero que también les condiciona. Así, las prácticas de un laboratorio serían susceptibles (y ya lo son en muchos casos) de estar conectadas con procesos de emprendizaje, aceleración de startups o incluso con los procesos de innovación de empresas ya consolidadas. Los laboratorios concentran talento e ideas y en sus procesos los usuarios desarrollan sus competencias y las ideas se convierten en prototipos. Un entorno empresarial conectado con estos laboratorios permitiría desarrollar estas oportunidades. A este modelo de ecosistema deberíamos añadir la educación, dado que tanto los laboratorios de innovación como aquellos dedicados a proyectos empresariales son en realidad dispositivos para el aprendizaje continuo basado en el hacer. Además están emergiendo nuevos modelos educativos formales que también aplican ese enfoque y que necesitan situarse en un entorno de innovación social y empresarial. 

Contamos con algunos referentes interesantes sobre ecosistemas de aprendizaje, emprendizaje e innovación que nos llevan a un modelo de tres capas que identifican los tres tipos de organizaciones, objetivos y procesos que deben ensamblarse de modo que colaboren activamente. En concreto, se necesita una "capa educativa", unidades de aprendizaje donde los estudiantes aprendan desarrollando proyectos que tienen su principal área de acción en su entorno inmediato donde encuentran los recursos, lasoportunidades y los aliados. En segundo lugar situamos una "capa de innovación abierta" que se puede materializar en los laboratorios de innovación que describíamos antes. Y en relación con estos dos elementos básicos, donde se organizan los ciudadanos bien como actitud cívica bien como agentes culturales o económicos, necesitamos una "capa empresarial" donde empresas de todo tipo pero con una vocación por la innovación continua y abierta desarrollen proyectos en colaboración con las otras dos capas.

En el último año he tenido la oportunidad de conocer varias versiones de este modelo de ecosistema de 3 capas, especialmente por mi trabajao en Barrabés Next y mi relación con Team Academy Finlandia y la Universidad de Mondragón, y especialmente la unidad de emprendizaje de la Facultad de Empresariales (Mondragón Team Academy) que desarrollan diferentes programas educativos (y en particular el grado en Liderazgo Emprededor e Innovación, LEINN) que generan procesos de aprendizaje a partir de este modelo. En Finlandia, es frecuente encontrar este modelo de tres capas, en ocasiones (como en Tampere) insertado dentro de un edificio (la abundancia de instalaciones industriales en el centro de la ciudad y el clima explican que el ecosistema se concentre en una única infraestructura). En el caso de de Mondragón, la unidad MTA y el conjunto de la universidad se conecta con diferentes espacios de innovación abierta que se están iniciando ahora (living labs o el propio Hub Donostia) y especialmente con un entorno empresarial extraordinariamente potente, la Corporación Mondragón.

Una de las motivaciones principales de poner en marcha el intinerario Madrid del grado LEINN y de la creación de Teamlabs como plataforma para hacer viable este proyecto ha sido ayudar a desarrollar este modelo de ecosistema en el centro de Madrid, lo que denominamos campus urbano. Por razones diversas este espacio urbano se ha convertido en un área de intensa actividad empresarial, en particular en el ámbito de la tecnología y las industrias creativas, donde trabajan numerosas startups y emprendedores. Además muchas grandes empresas mantienen actividad en el centro de la ciudad o incluso han recuperado ese espacio urbano para sus acciones más relacionadas con la comunicación y la innovación, señal de que empiezan a comprender de que no es posible mantener procesos verdaderamente innovadores en entornos endogámicos y aislados como los de sus "campus" o "ciudades" corporativos suburbanos. Por otra parte, en este mismo ámbito, y no por causalidad, se concentran laboratorios de innovación muy diversos y complementarios entre ellos, como los ya citados Medialab Prado, Hub y Utopcius entre otros. A diferencia del caso finlandés este modelo se encuentra disperso sobre el territorio urbano. Con respecto a Mondragón no existe una estructura empresarial formalizada de soporte. Por tanto estamos ante un modelo distribuido e informal que por esa misma razón posiblemente tenga mayor capacidad de innovación aunque mayores dificultades de impulso y coordinación. Sorprendentemente (aunque existe una razón inmobiliaria y financiera que siempre se ha tratado de ocular), las universidades han abandonado (o nunca llegaron) al centro de Madrid y por lo tanto han abandonado la posibilidad de contacto cotidiano con esa realidad económica y social y con su enorme diversidad  que podrían ser la base de procesos de aprendizaje y dotarlas de una mayor relevancia social. Por esta razón, el itinerario Madrid se basa en Hub Madrid, pretende colaborar activamente con otros espacios de innovación y con el resto de agentes sociales y económicos, y lo entendemos como la capa educativa que necesita el ecosistema del centro de Madrid para alcanzar toda su potencia creativa y capacidad de transformación de nuestra realidad. El reto en Madrid es construir un ecosistema totalmente abierto e informal que en cierta medida se auto-organiza a partir de las oportunidades que generan las sinergías entre los agentes. 

Hasta el momento hemos tenido una visión un tanto distorsionada del papel de las políticas públicas en la construcción de los espacios públicos urbanos y de este tipo de ecosistemas. Se ha pensado que nacen impulsados desde lo público y casi siempre lo público ha pensado que puede gestionarlo y dirigirlo. El caso de Madrid demuestra claramente que estos ecosistemas surgen de la interacción de ciudadanos, organizaciones cívicas y empresas, incluso en ocasiones en contra de las reglas de juego definidas desde la administración pública. Entonces, ¿cuál es el papel que pueden jugar las políticas públicas en este modelo? Para generar laboratorios y ecosistemas como los descritos aquí la administración debe centrarse en la creación y acceso a infraestructuras (Medialab Prado podría entenderse en si mismo como una infraestructura para la innovación ciudadana) y en generar una gobernanza del sistema que potencie la autonomía, libertad creativa y responsabilidad de los agentes que participan.

¿Reconstruir Europa desde las periferias?

Montanaislaglaciar

Hace unos meses se publicó el libro Montaña Isla Glaciar resultado del proyecto Correspondencia desde Eyjafjallajökull en que se aborda desde diferentes puntos de vista la idea de Europa. Ahora que se cumple un año del movimiento #15M en España y que el futuro de Europa parece tambalearse cada día quizás sea más oportuno que nunca recordar este proyecto y los textos que aparecen en el libro:

... tuvo su punto de partida en la erupción del ahora conocido volcán de Islandia. La irrupción de la nube de cenizas que paralizó el tráfico aéreo expulsada desde este punto instalado recientemente en el imaginario común geográfico nos sirvió para comenzar un proceso abierto en el cual hemos trabajado desde diferentes ópticas una reflexión sobre el malestar inscrito en la idea de Europa.

La publicación Montaña Isla Glaciar no pretende ser un estudio generalista de la actual situación europea. Se trata de un libro en el cual se congregan junto a los miembros del proyecto una serie de colaboradores creando un discurso polifónico. A pesar de que cada una de las propuestas se articulan en registros diferentes y desde perspectivas múltiples, todos comparten la intención de cuestionar el actual paradigma de la europeidad tal como nos la presentan.

El equipo coordinador del proyecto (Regina de Miguel, Antonio R. Montesinos, Carlos Ferández-Pello, Javier Fresneda, Lorenzo Sandoval y Eduardo Hurtado) trabajó con diferentes autores como John Holten, Markus Miessen, Urzula Wozniak, Alan Pauls, N. Malevé, L. Rasell, Emanuele Guidi, María Ptqk, Santiago Eraso y yo mismo. En mi caso mi texto pretende reflexionar sobre las posibilidades de reconstrucción de la idea, y la realidad, de Europa, a partir de fenómenos emergentes como son la cultura digital y las tecnologías sociales, el urbanismo basado en la participación ciudadana, la recuperación de los espacios públicos y, especialmente los nuevos movimientos ciudadanos.

El libro Montaña Isla Glaciar, editado por Broken Dimanche Press.  está disponible en Scribd tanto en su versión en español como en inglés. Este es el texto completo de mi capítulo (que en partes reutiliza textos publicados ya previamente aquí):

¿Reconstruir Europa desde las periferias? Una nueva ciudadanía agita las viejas estructuras políticas

La actual crisis global que comenzó en 2008 se inició como un agudo problema financiero y económico pero lleva camino de convertirse en un proceso de transformación radical socioeconómica y geopolítica. Sin embargo los cambios que se están observando en esta crisis no son más que el momento de emergencia de procesos que llevaban tiempo gestándose fuera del foco de atención de medios y políticos.

En el caso particular de Europa y en especial la Unión Europea, la crisis supone el acto final de un proceso de pérdida de relevancia geopolítica debido al poder creciente de potencias emergentes, como la cuenca del Indo-Pacífico o los BRICs, y su caída en un ensimismamiento que le impide conectarse con la nueva realidad. En las últimas décadas Europa ha estado más preocupada por sus propios problemas institucionales y por conservar sus hechos diferenciales, tanto internos como hacia el resto del mundo. A la vez ha continuado con una actitud ciertamente paternalista hacia otros territorios que se consideraban subdesarrollados bien por el estado de sus economías bien por la ausencia de regímenes democráticos.

Además, la construcción europea se ha realizado a modo de sucesivas capas de instituciones y administraciones que han incrementado la complejidad de la gobernanza al tiempo que ha alejado a la ciudadanía de los ámbitos de toma de decisiones. En estos momentos, los ciudadanos tienen escasa influencia directa sobre las decisiones que se toman en la Unión Europea y sigue sin existir una identidad europea clara y mucho menos una estrategia geopolítica, social o cultural con cierto nivel de coordinación y de visión común entre los diferentes países. Este déficit contrasta con la concentración de esfuerzos, en gran medida infructuosos, que se produce en 2010 y 2011 por dotarse de un gobierno financiero común.

Y mientras Europa se desconecta del resto del mundo y la Unión Europea hace lo propio con su ciudadanía, ciertas transformaciones ponen en cuestión aún más el modelo político actual a la vez que generan nuevas oportunidades para la participación ciudadana y una nueva gobernanza. Entre esos procesos destacaremos aquí el papel de la cultura digital y los movimientos ciudadanos que han surgido de forma global en los últimos tiempos (norte de Africa, Islandia, España, Chile, Israel ...). Estos factores de cambio no deberían entenderse solo como amenazas para el estatus quo del sistema; es mucho más relevante lo que significan de oportunidades para la actualización de unas estructuras políticas en crisis. Mi hipótesis es que ambos procesos están íntimamente relacionados y representan nuevas formas de organización y participación ciudadana que a su vez inspiran una recuperación del espacio público y reclaman nuevos modelos de gobernanza.

¿Qué significa la cultura digital para el urbanismo y la participación ciudadana?

La tecnología digital en general e Internet en especial se han hibridado de forma íntima con nuestros comportamientos configurando un tipo de ensamblajes que denominaremos aquí tecnologías sociales. Estas podríamos definirlas como todo tipo de tecnologías (infraestructuras, hardware, software, servicios web) susceptibles de ser utilizadas para el empoderamiento y coordinación ciudadano, y especialmente para el desarrollo autónomo de proyectos colaborativos. Estas tecnologías son diseñadas de un modo abierto para maximizar las probabilidades de apropiación ciudadana que permita su reconfiguración y remezcla con usos diferentes a los ideados inicialmente por sus creadores. Por tanto una tecnología se convierte en social cuando existen comunidades de usuarios que las incorporan a sus prácticas cotidianas y les dan usos innovadores. Las tecnologías sociales son los vehículos que están haciendo posible una nueva forma de urbanismo que podríamos denominar emergente o P2P, por analogía con las redes de intercambio de archivos entre pares. Esta aproximación representa una forma alternativa de construir la ciudad, de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana (Freire, 2009). Se diferencia del urbanismo convencional o “top down” basado en el conocimiento experto y en procesos jerárquicos controlados por políticos, gestores y técnicos en los que la ciudadanía juega un papel pasivo.

Sin embargo, la tecnología digital ha posibilitado también la irrupción de un modelo urbano conocido como “smart cities” o ciudades inteligentes que en gran medida se contrapone al representado por las tecnologías sociales. Las ciudades inteligentes serían aquellas en que el despliegue de sensores de todo tipo, controlados por las administraciones públicas y grandes proveedores de servicios, permitiría monitorizar en tiempo real la vida urbana (clima, tráfico, flujos de personas, contaminación ...), lo que posibilitaría una gestión mejor adaptada a las necesidades de la ciudadanía. Pero este concepto de ciudades inteligentes lleva implícito el modelo convencional (top-down, burocrático) de gestión urbana basada en la planificación en manos de expertos y políticos. Además esconde una nueva oportunidad de negocio para grandes corporaciones dedicadas a las infraestructuras y las telecomunicaciones, que son las que están alentando muchos de estos proyectos que suelen ser poco convincentes sobre los servicios de valor añadido que aportará a los ciudadanos la incorporación de la tecnología "smart" a las ciudades. Por último, en una “smart city” se acabaría por ampliar la capacidad de control de la ciudadanía y disminuir el potencial de participación ciudadana al incrementar la aparente complejidad y el automatismo en la toma de decisiones.

En estos momentos el problema del urbanismo no es la tecnología sino el modelo de ciudad, de gestión urbana y de gobernanza que se plantea. En este sentido, el modelo "smart cities" incorpora sutilmente un argumento conservador y perverso: la complejidad de las ciudades y de su gestión hace imprescindible la existencia de una planificación centralizada que controle todos los procesos. En realidad este argumento busca mantener e incluso fortalecer el status quo de políticos, gestores y proveedores de servicios e infraestructuras. Sin embargo, esta línea argumental olvida que la planificación centralizada también presenta limitaciones evidentes y ha fracasado en muchos ámbitos generando disfunciones en la vida urbana (desde burbujas inmobiliarias a la congestión por predominio del automóvil particular en el transporte pasando por la eliminación de la diversidad por la zonificación de usos).

Por otra parte, el enfoque emergente o P2P al urbanismo ha demostrado en los últimos años su capacidad de acción, desarrollo de proyectos autónomos y negociación con el poder por parte de la ciudadanía. Entre los referentes que demuestran la viabilidad y capacidad transformadora de este enfoque nos encontramos con proyectos y acciones en el ámbito de la tecnología e información: el movimiento de datos abiertos (“open data”) y el desarrollo de aplicaciones cívicas; el despliegue de redes de sensores distribuidos y la creación de plataformas de gestión de sensores y bases de datos (como Pachube); desarrollos tecnológicos de sensores para abaratar su coste y ampliar su espectro de variables registradas (con todas las posibilidades que abre el hardware abierto como Arduino); el desarrollo de infraestructuras ciudadanas (como la red wifi de guifi.net); y de info-estructuras ciudadanas (desde wikipedia hasta FixMyStreet u OpenStreetMap). En el ámbito de la participación ciudadana nos encontramos con un número creciente de colectivos practicando urbanismo local (comunidades donde se reúnen profesionales, amateurs y usuarios) con el objetivo de recuperar o crear espacios públicos y dotarlos de actividad, como los  que han sido catalogados recientemente para el caso español en la monografía Deseo de Ciudad (García-Rosales, 2010).

Movimientos ciudadanos: La crisis en Europa y las “primaveras árabes”

Mientras el corazón de Europa languidece, sus periferias geográficas y sociales se convulsionan y generan movimientos de reacción que acaban construyendo un programa de cambios para lograr nuevas formas de gobernanza. Podemos identificar algunos eventos que simbolizan este proceso. Quizás el primer evento debamos situarlo en Islandia donde ya al inicio de la crisis, que en ese pequeño país ha sido especialmente virulenta, la población toma partido activamente para rechazar el pago de las pérdidas que la quiebra de los bancos nacionales generó a bancos y ahorradores principalmente británicos y holandeses. De esa negativa se desencadenaron cambios políticos que acabaron en gran parte con las estructuras políticas tradicionales y una serie de iniciativas legislativas innovadoras destinadas por ejemplo a proteger la neutralidad de la red o la libertad de expresión en internet. Quizás el último símbolo de este cambio profundo en este país ultra-periférico es el proyecto colaborativo para la nueva constitución, lo que ha venido denominándose una “wikiconstitución”.

Sin embargo quizás el movimiento más sorprendente ha surgido en la periferia externa situada en la frontera sur de Europa. Se trata de las conocidas como “primaveras árabes” que son revoluciones ciudadanas, que han desembocado casi siempre en conflictos violentos y guerras y que han provocado la caída de varios gobiernos dictatoriales en el norte de Africa (como Túnez, Egipto o Libia) y mantienen activos conflictos en otros países, y especialmente en Siria. En todos estos casos, las tecnologías sociales (soportadas muchas veces sobre redes sociales comerciales) han sido instrumentales e imprescindibles para permitir la organización de las acciones de los activistas. Estos conflictos han aportado luz de algún modo el debate que personificaron Evgeny Morozov y Clay Shirky (Morozov, 2011; Shirky, 2011). En las sociedades no democráticas se produce una tensión entre el uso de la red para el activismo y para el control gubernamental. Morozov defiende que en los regímenes dictatoriales la tecnología digital otorga más ventajas al poder que a los activistas, mientras que Clay Shirky ha defendido una postura opuesta. Tras una fase en que las denominadas revoluciones animadas desde Internet (Ucrania, Moldavia, Birmania ...) acabaron sofocadas por los gobiernos dictatoriales y en que la sofisticación e intensidad de los sistemas de censura digital han crecido enormemente en países como China, lo sucedido en el Norte de Africa nos indica la posibilidad real de que la tecnología  empodere más a la ciudadanía que a los regímenes opresores.

En España el movimiento #15M o #spanishrevolution (descrito por Corsin Jiménez & Estalella, 2011) es de algún modo heredero de lo sucedido antes en Islandia y el norte de Africa y se inspira en estos conflictos en cuanto a su organización y estrategias de comunicación. Este movimiento es el resultado inevitable de la desconexión entre la realidad ciudadana y la política convencional. Esto es algo que, por otra parte, siempre ha sucedido en mayor o menor medida. Las élites siempre han intentando monopolizar las agendas, mantener las distancias y controlar los canales de comunicación, o sea su relación con los ciudadanos y la capacidad organizativa de estos. El resultado es un sistema unidireccional (unos pocos hablan, la masa escucha), una población con muy escasa autonomía (que solo usa para reaccionar, nunca se sale de la agenda definida desde el poder) y unas élites autoritarias y paternalistas. Quizás este estado de las cosas está empezando a desmoronarse.

En estos movimientos, la tecnología ha jugado un papel esencial como faciltador. Ahora la ciudadanía cuenta con herramientas para organizarse sin los intermediarios convencionales (desde los políticos a los medios de comunicación) y empieza a entender que puede salirse del estatus quo. La cuestión, que siginifica un reto para los políticos, es que el uso de la tecnología está pasando de ser instrumental a ser el síntoma exterior de un profundo cambio cultural. Las "redes sociales" han sido instrumentales y al tiempo han sido el símbolo de las redes de personas capaces de generar narrativas propias (al margen de los medios) y de movilizarlas (hacer márketing) para provocar un movimiento ciudadano. Estas narrativas son transmediáticas, nacen en Internet y ocupan el espacio y el debate público de forma viral. Mientras las narraciones de los políticos siguen siendo sospechosamente parecidas a las que podrían salir de un plató de una televisión o de una agencia de publicidad.

Estos movimientos no son más que un síntoma (y no es el primero) de un malestar y de una nueva forma de acción ciudadana. En el caso del movimiento #15M ha durado unos pocos meses pero resurge en muchos otros que abordan una enorme diversidad de problemas con una actitud más propositiva y no solo reactiva como en la fase inicial. Los políticos se enfrentan a ciudadanos (muy bien) organizados en redes informales (difíciles de "ver" con los ojos convencionales) con creatividad y capacidad para desarrollar proyectos autónomos.

Estos movimientos ciudadanos que surgen por las periferias europeas representan un nuevo paradigma de organización y acción caracterizado por: los ciudadanos auto-organizados se enfrentan a los poderes políticos y sus lobbies económicos (y mediáticos) asociados; son movimientos reactivos pero con propuestas básicas; se reclama un cambio en el poder político, pero sobre todo nuevos espacios para el debate democrático; se organizan como redes: descentralizadas, sin liderazgos claros, organizadas en Internet jugando un papel muy relevante las redes sociales; utilizan las nuevas narrativas transmediáticas; y significan la re-apropiación ciudadana del espacio público en un movimiento de los espacios digitales a las plazas.

Retos presentes y futuros

La confluencia y sinergias de las transformaciones propias de la cultura digital y de los movimientos de activismo ciudadano chocan con las formas tradicionales de entender el urbanismo y la política. Este conflicto podría ser la semilla de innovaciones sociales y políticas si se resuelven una serie de retos entre los que nos detendremos aquí en la cuestión de la recuperación del espacio público y la construcción de una nueva gobernanza que combine las aproximaciones “top down” y bottom-up”. 

Algunas ideas para la recuperación del espacio público

La necesidad de espacios realmente públicos como lugares de encuentro y debate ciudadano y las posibilidades de ampliación de esos espacios mediante tecnologías digitales nos llevan a identificar una serie de acciones que permitirían acelerar este proceso, entre los que destacaría:

  1. Recuperar la densidad y diversidad en las ciudades; recuperar el modelo de ciudades compactas con mezcla de usos en todas las escalas espaciales. Los espacios públicos necesitan una masa crítica de uso y diversidad para resultar atractivos para la ciudadanía y que sean capaces de generar procesos creativos. 
  2. Facilitar la movilidad ciudadana dado que aumenta la densidad y diversidad efectivas al incrementar las probabilidades de encuentro, además de mejorar la calidad de vida de las personas. 
  3. Rediseñar los espacios públicos para el encuentro y la convivencia y no para el flujo. Por tanto las mejoras en movilidad no deben hacerse en detrimento de los usos verdaderamente comunes de los espacios públicos. 
  4. Desarrollar tecnologías sociales (tanto infraestructuras como plataformas para la producción de conocimiento y organizaciones ciudadanas autónomas capaces de acción colectiva), que permitan a los ciudadanos apropiarse de modo efectivo de los espacios públicos (entendidos un sentido amplio, como espacios híbridos resultado de la interacción del espacio físico y digital)
  5. Desplegar redes de laboratorios ciudadanos, donde se facilite el desarrollo de proyectos colaborativos que aborden los problemas y oportunidades locales y que funcionen como plataformas que facilitan la innovación social. Estos laboratorios serían, y ya lo son en muchos casos, pequeños espacios distribuidos por el territorio; centros hiperlocales en el sentido de permitir el trabajo a pequeña escala pero dentro de redes globales gracias a la tecnología digital. Estos laboratorios desarrollan un programa abierto adaptado a los intereses y necesidades locales para los que aportan recursos materiales, intelectuales y organizativos. Por tanto podríamos definirlos como espacios de colaboración entre ciudadanía, agentes culturales, científicos y tecnólogos, y entre profesionales y amateurs. Y al tiempo serían mediatecas vivas donde se documenta en continuo toda su actividad y creaciones y que trabajan en red para crear bases de conocimiento abierto. 
  6. Impulsar iniciativas de datos abiertos, al menos utilizando todos aquellos generados con financiación pública, sobre todo tipo de cuestiones que afectan a las ciudades. Promover la reutilización de estos datos por todo tipo de agentes (colectivos sociales, investigadores, empresas …) para generar aplicaciones útiles en el control democrático de las instituciones, políticos y gestores, para la mejora de la gestión pública y para desarrollar innovación social, producción cultural y actividad económica.

Gobernanza “top down” vs. “bottom-up”. Sobe los límites de la tecnología social

La recuperación del espacio público y la resolución de la desconexión entre la ciudadanía y las élites gobernantes hacen preciso reinventar la gobernanza urbana, en el sentido de promover procesos "de abajo a arriba" hasta descubrir sus límites; para posteriormente establecer procesos de negociación de la ciudadanía con el poder político y los técnicos y gestores para definir los modelos de gobierno a las escalas de mayor complejidad.

Los diferentes proyectos de tecnología social [1] demuestran la capacidad de coordinación ciudadana que permite la tecnología y que facilita el desarrollo de proyectos que pasan de la crítica a la acción constructiva. Las tecnologías sociales permiten crear y gestionar recursos e infraestructuras, producir y difundir conocimiento de todo tipo, y coordinar agentes diversos para generar nuevas economías más inclusivas y sostenibles. En Las “revoluciones árabes” o el movimiento #15M en España los colectivos organizados en y desde Internet realizan de modo muy efectivo activismo en contra de los poderes políticos y mediáticos con resultados inimaginables hasta hace poco tiempo.

La agenda pasa ahora por dos cuestiones básicas. Primero, identificar las razones y factores que permiten maximizar la eficacia y capacidad de coordinación de la tecnología social. Y en segundo lugar, una vez aprendamos de un modo colectivo y experimental como diseñar proyectos basados en tecnologías sociales, cabe preguntarse por los límites: ¿qué grado de complejidad pueden alcanzar los proyectos ciudadanos soportados y empoderados por tecnología social?, ¿hasta dónde pueden llegar estos proyectos?, ¿qué cambios sociales, políticos y económicos son capaces de provocar?

Los poderes políticos acostumbran a señalar las limitaciones de los proyectos basados en tecnologías sociales para justificar modelos basados en el control centralizado y en el conocimiento experto. En lo referente al urbanismo se hace preciso la integración de los modelos emergente (basado en tecnologías sociales) y planificado (que genera “smart cities”). Para lograr este objetivo es precio son primer lugar generar una infraestructura y organización ciudadana que sea capaz de "construir ciudad" y llegar tan lejos como sea posible (en escalas espaciales y de complejidad), para a continuación incorporar a los proveedores de infraestructuras y servicios en este marco (al contrario de lo que sucede en el modelo "smart cities" en que son los proveedores los que crean el marco de referencia). Solo una vez alcanzados estos posibles límites sería necesario explorar en que escalas espaciales y de complejidad es necesario discutir, negociar y, en último término, diseñar sistemas de gobernanza que incorporen a la ciudadanía y sus organizaciones por una parte y a los políticos, gestores e instituciones públicas por otra.

Posiblemente estamos entrando en una fase en que se revitalice la política pero está se haga desde modelos muy diferentes a los convencionales. Seguirán existiendo partidos que seguirán manejando una parte del poder, pero tendrán que enfrentarse y/o negociar y colaborar con movimientos cívicos que harán política activa y propositiva desde los espacios públicos (urbanos y digitales). Para entender esta nueva gobernanza quizás deberíamos empezar a mirar más hacia Islandia o el norte de Africa y menos a Bruselas o Washington.

Bibliografía

Corsin Jiménez, Alberto & Adolfo Estalella (2011). #spanishrevolution. Anthropology Today 27:19-23.

Freire, Juan (2009). Urbanismo emergente: ciudad, tecnología e innovación social - Emerging urban planning: city, technology and social innovation. En: Paisajes Domésticos / Domestic Landascapes, Vol. 4 Redes de Borde / Edge Networks, pp. 18-27. Ed. SEPES Entidad Estatal de Suelo, España.

García-Rosales, Cristina (ed.) (2010). Deseo de ciudad: Arquitecturas revolucionarias. Mandala Ediciones.

Morozov, Evgeny (2011). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs

Shirky, Clay (2011). The politicla power of social media. Technology, the public sphera and social change. Foreign Policy, January / February 2011.

[1] documentados en http://tecnologiasocial.tumblr.com/

Conversación sobre Medialab-Prado

Adolfo Estalella y Jara Rocha están desarrollando una serie de entrevistas con colaboradores de Medialab-Prado para documentar los proyectos en marcha y las opiniones sobre el papel de esta institución y su futuro, en especial por el cambio de escala que implica el traslado a la Serrería Belga. Hace unos días conversaron conmigo y este es el video de la entrevista

Conversación sobre Medialab-Prado

Adolfo Estalella y Jara Rocha están desarrollando una serie de entrevistas con colaboradores de Medialab-Prado para documentar los proyectos en marcha y las opiniones sobre el papel de esta institución y su futuro, en especial por el cambio de escala que implica el traslado a la Serrería Belga. Hace unos días conversaron conmigo y este es el video de la entrevista

 

Barcamp Ciudad y Procomún, en Medialab-Prado

Data_citizen_driven_city_sara_alvarellosEste sábado 18 de febrero se celebra en Medialab-Prado el  Barcamp Ciudad y Procomún, como una de las primeras acciones relacionadas con el Grupo Ciudad y Procomún del Laboratorio del Procomún. Tal como se planteó en la primera reunión, el grupo organiza su actividad en dos ámbitos complementarios que son las propias reuniones dedicadas al debate y la reflexión y una serie de acciones dedicadas a "hacer". De acuerdo con la cultura de prototipado sobre la que funcionan las comunidades que colaboran en Medialab-Prado, el hacer es el inicio de un proceso que nos llevará a debatir y discutir cuestiones relacionadas con la gobernanza urbana a partir de la experiencia. Un tercer elemento que está surgiendo de las conversaciones es la observación de experiencias ya en marcha sobre el procomún urbano mediante visitas y diálogos con las personas implicadas en esos proyectos.

Desde mi punto de vista, el barcamp (definición) podría ser (el propio grupo se inventa y prototipa con su desarrollo)  la pieza básica (o "el brazo armado") del grupo Ciudad y Procomún, el espacio donde se comparten ideas de proyectos, se conceptualizan y se forman equipos de personas interesados. Estos equipos podrán después continuar el desarrollo de los proyectos en otros formatos que ya son habituales en Medialab, posiblemente con talleres específicos. En este sentido, esta sesión no es más que elinicio de un proceso continuo de generación de proyectos y equipos. 

Esta es la información básica sobre el barcamp Ciudad y Procomún (más información en el sitio y la wiki del Barcamp):

Jornada dedicada a la exposición de iniciativas relacionadas con el procomún y la ciudad en formato Barcamp. Sesión abierta a cualquier persona interesada. Inscríbete para presentar tus proyectos, ideas y demostraciones prácticas. [streaming en directo]

Introducción

El barcamp es un formato de evento en el que los participantes se inscriben sobre un tablero al comenzar el día para presentar sus proyectos, discusiones y demostraciones prácticas. El objetivo del Barcamp es aglutinar y conectar a aquellos colectivos e individuos con propuestas afines a las del grupo de Ciudad y procomún del Laboratorio del procomún.

Las presentaciones deben tener una duración de entre 15-30 minutos y se realizarán en simultáneo tantas como sean posibles.

Temáticas de interés

  • Acciones urbanas: acciones que sirven para dinamizar el espacio público, generando nuevos puntos de encuentro entre los citudadanos o poniendo de manifiesto aspectos invisibilizados. Puede servir para presentar también acciones efímeras.
  • Mapping de la ciudad: como linea distinta de la propia creación de los datos, centrándose en la catalogación espacial fundamentalmente. Ejemplos, mapeo de barreras arquitectónicas para personas con movilidad reducida.
  • Distopías de la ciudad: Presentación de proyectos que ponen de manifiesto aspectos de las ciudades dañinos. Como ejemplo, Sentient City Survival Kit, o como protegerse frente a la ciudad superintrusiva.
  • Realidad aumentada: nuevas formas de interacción sobre el espacio público utilizando metadatos sobre la espacio físico.
  • Participatory Sensing: creación de conjuntos de datos por parte de los ciudadanos, de forma colaborativa. Pueden tomar la forma de aplicaciones para móviles, redes de sensores abiertas (al estilo de la línea Data Citizen Driven City de los Viernes Openlab), sensores montados sobre vehículos, etc.
  • Medición de la energía: cómo gestionar de forma más eficiente nuestro consumo, analizando las implicaciones sobre el medio ambiente y posibilitando la mejora de los procesos implicados.

[La imagen es de Sara Alvarellos]