Madrid Laboratorio Urbano: taller de prototipado en Medialab Prado

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Medialab Prado ha lanzado la convocatoria del Taller de prototipado colaborativo y simposio internacional Madrid Laboratorio Urbano dedicado a las Infraestructuras, prácticas y herramientas para repensar la vida en común:

Madrid Laboratorio Urbano propone explorar la relación entre ciudad, cultura digital y procomún a través de un programa que incluye un taller de producción colaborativa y una serie de conferencias y debates en los que participan invitados internacionales y proyectos locales, que plantean una reflexión acerca del significado de lo procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad.

La convocatoria para envío de propuestas está abierta hasta el 4 de mayo, y los talleres se desarrollarán dos fases en Mayo y Octubre. Se seleccionarán 15 proyectos que aborden temas relacionados con el espacio público e infraestructuras abiertas, la ciudad inclusiva y la ciencia ciudadana, y se desarrollarán en equipo siguiendo la metodología de Medialab Prado. Participo junto con Antonio LafuenteJosé Luis de Vicente como asesor y en mi caso como facilitador de los proyectos espacios público e infraestructuras.

Este es el texto que hemos preparado como introducción y contexto para el taller:

Introducción

Madrid Laboratorio Urbano propone explorar la relación entre ciudad, cultura digital y procomún a través de un programa que incluye:

  • Un taller de producción colaborativa en el que tomando como base proyectos locales ya en marcha se diseñen y prototipen nuevas herramientas, plataformas y acciones. Este taller se desarrollará siguiendo la metodología habitual de Medialab-Prado: convocatoria abierta para la selección de propuestas, inscripción de colaboradores interesados, formación de grupos interdisciplinares de trabajo y desarrollo de prototipos en un proceso apoyado por facilitadores y asesores de diferentes ámbitos.
  • Una serie de conferencias y debates en los que participan invitados internacionales y proyectos locales, que plantean una reflexión acerca del significado de lo procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad.

Contexto

  • Vivimos una época convulsa en la que se mezclan crisis y transformación, la obsolescencia de diversas prácticas y valores sociales, políticos o económicos, y la emergencia de otros, de forma caótica pero empezando a dibujar nuevos modelos. La ciudad, como ningún otro, es el principal escenario de este proceso. Y Madrid se está configurando como un laboratorio no planificado de proyectos ciudadanos de todo tipo que exploran las posibilidades y los límites de la nueva cultura social, y en particular de la cultura abierta / libre, como configuradora del espacio público y de las relaciones sociales, económicas o políticas que genera.

Así en Madrid nos encontramos con movimientos sociales que toman la bandera de las más diversas reivindicaciones, colectivos de amateurs y profesionales que investigan desde la acción sobre el espacio público y la participación ciudadana, o diversos laboratorios ciudadanos donde se congregan comunidades que desde el hacer reflexionan sobre la ciudad o la economía. Y todo esto sucede mientras lo público y lo privado, la administración y las empresas, tratan de descubrir sus razones de ser e incluso en algunos casos intentan reconvertirse, ya sea por necesidad o por oportunidad, en plataformas que generen comunidades o que se inserten en las ya existentes.

Si algo caracteriza este proceso es su aparente, y puede que real, caos. La dificultad para aprehender su significado profundo o para entender sus causas últimas. Por supuesto menos previsibles son aún sus consecuencias en el medio y largo plazo. De este modo, este escenario provoca emociones encontradas, que van desde el pánico y la ausencia de esperanza hasta la ilusión por un posible cambio real. Y en este choque emocional nos encontramos todos: los agentes del viejo sistema y los activistas del que podría ser nuevo; los marginados y los que toman las decisiones …

Si algo podría aglutinar y dar cierto sentido a lo que sucede es el propio concepto de procomún. Redescubrimos ahora el poder de lo que se encuentra, por utilizar una definición negativa, entre lo público y lo privado. Ese enorme espacio donde se desarrollan nuestras vidas y que durante décadas se censuró y creímos ya inexistente. Solo si ahora nombramos ese espacio y entendemos sus propiedades podemos empezar a entender estos fenómenos emergentes. Y solo entendiendo que es y como funciona el procomún podemos comprender su dinámica caótica fruto directo de un sistema con una gobernanza compleja, diversa y sofisticada que tiene poco que ver con los sistemas políticos y corporativos clásicos.

El otro concepto que puede ayudarnos a entender el presente es el de cultura digital. La tecnología nos ha empoderado al convertirse en una infraestructura relacional y de conocimiento básica. Pero su papel no es solo instrumental, por muy relevante que éste sea. Alrededor de la tecnología llevan décadas trabajando comunidades especialmente activas que han consolidado nuevas prácticas y valores que hasta hace poco se consideraban marginales, quizás incluso peligrosas. Pero hoy en día lo abierto, la transparencia o la colaboración son ya referentes a los que intentan abrazarse instituciones y empresas que tratan de incorporarse y hasta apropiarse, para bien y para mal, a esta nueva realidad.

Madrid como laboratorio: Madrid es uno de los escenarios más relevantes en el encuentro de la ciudad, la cultura digital y el procomún. Un laboratorio emergente de innovación ciudadana y gobernanza. Medialab Prado ha contribuido a esta exploración convirtiéndose en uno de los generadores de comunidades de la ciudad, además de reflejar en si mismo las contradicciones y oportunidades del nuevo escenario al ser una iniciativa pública desde la que funciona un laboratorio del procomún y donde se organizan comunidades de amateurs y profesionales.

El taller internacional Madrid Laboratorio Urbano propone explorar la relación entre ciudad y procomún utilizando los enfoques y metodologías de los proyectos Interactivos? y Visualizar que vienen desarrollándose en los últimos años. ¿Qué aportar desde Medialab a una temática que ya cuenta con un gran desarrollo en la ciudad de Madrid? El objetivo final es generar un espacio de colaboración donde puedan encontrarse los proyectos locales e iniciativas internacionales para diseñar y prototipar nuevas herramientas y experiencias y, de ese modo, propiciar un debate y reflexión sobre el significado de lo procomún y la cultura digital en la evolución de la ciudad. En este sentido la propuesta se centra en buscar las sinergias entre las diversas iniciativas ya existentes y en reflexionar sobre las consecuencias de estos procesos.

Narrativas móviles en tiempo real: un caso de gentrificación en Amsterdam

Hace unas semanas visité Amsterdam y tuve la oportunidad de observar de primera mano algunos procesos urbanos que además me sirvieron de material para realizar un pequeño experimento. Me inspiré en el trabajo etnográfico de la antropóloga Tricia Wang utilizando Instagram (aquí explica que herramientas utiliza en su trabajo de campo). Mi objetivo era contar una pequeña historia mediante una combinación de fotografías realizadas con el teléfono móvil a las que añadí textos breves (pero más largos de lo habitual cuando se trata de imágenes) y que publiqué en tiempo real utilizando el servicio y red social instagram.

En este caso se trataba de un nuevo espacio urbano que en mi opinión representa un modelo de gentrificación diferenciado del que podemos observar habitualmente en España. Este post solo ordena las imágenes y textos que previamente publiqué en mi perfil de instagram y que capté, escribí y publiqué de modo rápido durante mi visita a ese lugar. Nada ha sido modificado ni editado posteriormente y por tanto no representa una reflexión sino las ideas y emociones que se generan mientras uno observa. Las imágenes pueden localizarse mediante el hastag #marqtamsterdam utilizando el servicio webstagram (la web de instagram permite solo desde hace poco visualizar las fotos y aún no genera enlaces a los hashtags).

#marqtamsterdam

En el centro de Amsterdam, en la Utrechtse Strasse, un viejo edificio reconvertido en supermercado gourmet, marqt, y restaurante, George Deli. Un claro ejemplo de gentrificación pero con una estética, marca y público muy diferentes a los que estamos acostumbrados en España cuando se realizan transformaciones de mercados en los centros de las ciudades.

#marqtamsterdam entrada

La entrada tiene como única decoración un expositor de naranjas y da paso a las escaleras de subida al restaurante y de bajada al supermercado. #marqtamsterdam

#marqtamsterdam George Deli

En la primera planta el George Deli tiene una estética austera y funcional. Una larga barra donde distribuyen todos sus productos (desayunos, zumos, ensaladas, sandwiches ...) enfrente a una fila de mesas. La iluminación y la amplitud del espacio lo hacen agradable.

#marqtamsterdam marqt

#marqtamsterdam expositores marqt

marqt tiene una oferta básica de productos de calidad, muchos de ellos con etiqueta orgánica. Se distribuyen en expositores simples con grandes pasillos. Los precios son relativamente altos pero muy probablemente razonables para loa vecinos de ese barrio que encuentran allí la mayor parte de lo que pueden necesitar en su día día.

#marqtamsterdam expositores gentrificación

marqt y George Deli son gentrificación sobria dirigida a un público que parece valorar la calidad de los productos y la tranquilidad del ambiente pero que huye de la estética del lujo. Contrasta con mercados de los centros de ciudades españolas convertidos en una mezcla de atracciones turísticas, lugares de ocio y un escenario de productos de aparente lujo. El conjunto da una cierta sensación de artificialidad y de un servicio que no esta pensado en ningún caso para los vecinos del barrio. Del mismo modo este contraste refleja como diferentes culturas y poderes económicos gentrificación los centros urbanos con resultados muy diferentes, al menos en parte.

Los nuevos modelos necesitan nuevas estructuras. El caso de la arquitectura española

COAM
Vivimos una época de transformaciones profundas en que los modelos obsoletos tratan de evitar el cambio o al menos intentan que sea solo cosmético y no afecte a las estructuras de poder que se han mantenido y de las que han vivido (casi siempre por encima de sus posibilidades) hasta hace poco. La arquitectura, los arquitectos y sus instituciones y organizaciones son un caso paradigmático de este proceso conflictivo de transformación. En Babelia Antaxu Zabalbeascoa, Tras el tsunami de la crisis, explicaba hace poco la transformación que se está operando en la práctica de la arquitectura que la autora asocia a la crisis. En mi opinión no deberíamos colocar la crisis como el origen, dado que este profundo cambio cultural y social se inició antes y se ha fortalecido por necesidad o convicción en las circunstancias actuales. Entre este cambio en las prácticas y los intereses de los arquitectos Zabalbeascoa sitúa el activismo urbano y la recuperación del espacio público, destacando el trabajo de Zuloark o Paisaje Transversal, y la reparación de lo ya construido. Son estas dos tipos de acciones poco espectaculares, para los criterios habituales de la crítica arquitectónica y de la política, pero de impacto profundo en la experiencia que los ciudadanos tenemos de la ciudad y los espacios domésticos. De este modo el artículo constituye una reivindicación de la arquitectura, que además dibuja un mapa claro, aunque en cierta medida exculpatorio, de los responsables de lo sucedido en el pasado inmediato:

Tras la inicial autoinculpación, cada vez son más los proyectistas que no aceptan la responsabilidad que se les atribuye como colectivo. No haciéndolo creen ser más honestos con la sociedad. España y el mundo están llenos de arquitectura que no ha nacido para acoger la vida de las personas, sino para blanquear dinero o proporcionar beneficios inmorales. No hay código deontológico ni juramento hipocrático en esa profesión. La ética es un asunto personal. En ese escenario, muchos han reivindicado que la burbuja inmobiliaria no fue tanto un asunto de arquitectos sin escrúpulos como de constructoras —todas las que levantaron edificios malos o permitieron blanquear ingentes sumas de dinero—, políticos —que recalificaron terrenos para lucrarse— y bancos —que pusieron los medios que ahora debemos reponer entre todos.

Sin embargo este cambio en las prácticas, que sucede a una escala individual, no puede entenderse de modo aislado y debe relacionarse con la dimensión colectiva (las estructuras) que posibilitan o dan un sentido social y político a los nuevos modelos. En mi opinión es imprescindible una transformación organizacional e institucional si queremos que esas nuevas prácticas modifiquen realmente el papel de la arquitectura en la sociedad. Si bien es cierto que este análisis se centra en la arquitectura, en mi opinión puede ser aplicable a muchos otros ámbitos profesionales.

Lo que podemos observar en los últimos tiempos, y aquí presentaré varios ejemplos, señala claramente como las viejas instituciones de la arquitectura se han revelado disfuncionales, pero intentan apropiarse de lo nuevo sin realmente sufrir la transformación que necesitan (incluso si fuese precisa, su desaparición para dar lugar a nuevas instituciones). La crisis profunda que sufre la arquitectura pone en discusión las prácticas y modelos tradicionales  ante las que las viejas instituciones intentan posicionarse para seguir disfrutando de sus privilegios sin aceptar realmente su responsabilidades pasadas. Veamos tres casos que afectan a los tres tipos de organizaciones quizás más relevantes para la arquitectura y su posición y función social, política y económica.

1. Instituciones colectivas. Los colegios profesionales de arquitectos han sido testigos y agentes necesarios del proceso de especulación inmobiliaria y territorial que ha asolado a España en las últimas décadas. Su financiación dependía en gran medida del crecimiento de esta burbuja y en correspondencia hemos visto como crecía la grandilocuencia de su presencia pública, a través de grandes edificios "emblemáticos" casi siempre dotados de una arquitectura propia del mundo del espectáculo. En todo este tiempo, o han sido mudos o han lanzado críticas tímidas compatibles con matener su cómoda posición y no afectar a su fuente de financiación. Ahora, tras la debacle, están afectados por una profunda crisis que es financiera al no ser capaces de mantener la estructura que habían generado y de credibilidad ante la sociedad y sus representados. En este panorama intentan lavar su cara denunciando la especulación pasada y reivindicando una cierta forma de arquitectura que antes ningunearon. Así, para poder sentir la potencia de lo sucedido en España en las últimas décadas podemos viajar por las urbanizaciones abandonadas a lo largo del territorio o por las sedes de los colegios de arquitectos existentes en muchas ciudades españolas.

2. Modelos de producción. Los estudios de arquitectos estrella y aquellos que diseñaron compulsivamente durante las décadas de especulación tienen algo en común: grandes equipos (muchas veces de centenares de personas, la mayor parte de ellos profesionales altamente cualificados) y una marca asociada a un único nombre de persona (o a lo sumo a una pareja). Esto ha llevado a la ficción ridícula de asociar con el genio creativo de una única persona un trabajo que necesariamente era colectivo. Pero esto es solo la parte visible de un problema más grave. Estas "empresas" (porque esto es lo que al fin y al cabo lo que eran) se gestionaron tratando a sus trabajadores como mano de obra barata, masificada y prescindible. Entre este colectivo precarizado se instaló la figura del "becario", un profesional al que normalmnete no se le pagaba por su trabajo (que habitualmente era al menos de jornada completa). No interesaba reconocer el trabajo de las personas ni su desarrollo profesional. De este modo resultaba más barato y en época de abundancia, de exuberancia irracional, era la mejor estrategia financiera y de alimentación de los egos de los propietarios de la marca. Pero al tiempo, no se formaban equipos ni se favorecía la colaboración y la creación colectiva. No se formaba empresa en el sentido más profundo de la palabra, solo un instrumento de explotación oportunista. El resultado ha sido rotundo: los estudios se han hundido aún más rápido que el propio sector y las "estrellas" se encuentran solas incapaces de responder con la potencia de la acción y la creatividad de un colectivo a un escenario nuevo.

3. Medios de comunicación. La revista Arquitectura Viva (AV) ha dedicado un número reciente a "Colectivos españoles. Nuevas formas de trabajo: redes y plataformas". Esta revista ha sido el principal canal en España para la comunicación, crítica y promoción de la arquitectura y por tanto un testigo y agente activo de su papel en la sociedad. Una revisión de su catálogo supone un viaje alrededor de las obras de los arquitectos estrella que han dominado las últimas décadas. Es sorprendente que de pronto esta revista dedique un dossier a las nuevas prácticas (que generan un discurso de crítica profunda a los modelos tradicionales dominantes) y es bastante lógico que surjan dudas por las motivaciones de ese aparente cambio que posiblemente durará lo mismo que ese número para regresar en el siguiente a los contenidos habituales. Es especialmente interesante en este sentido el texto publicado por el colectivo gallego ErgosferaArquitectura Viva / Arquitectura Muerta, uno de los que aparecen en el monográfico:

Eso es lo que queda tras ver el nuevo número de la revista Arquitectura Viva dedicado a los “colectivos españoles”. Extraña, aunque muy cercana al sentimiento de derrota inesperada o, más bien, a la simple sospecha de que si estamos ahí es porque nuestro trabajo tiende a significar nada.

… tampoco es muy relajante pensar en quién dirige el asunto… la presentación de la exposición comisariada por Luis Galiano para la Bienal de Venecia de este año. Un esperpento para publicitar “los méritos y logros de la arquitectura española reciente”, protagonizado por los de siempre (en este caso, Paredes-Pedrosa, Nieto-Sobejano, RCR, Mangado y Mansilla-Tuñón), pero aderezado esta vez con la compañía de decenas de estudiantes, ridiculizados a lo Guantánamo Bay, con la misión de explicarle a los visitantes las maravillosas maquetas de la arquitectura-de-la-buena made in spain, mientras, a modo persona-orquesta, hacen patente performativamente “el estado deplorable en el que se encuentra la profesión”.

Para ese mismo número de AV tuve la ocasión de participar en un debate por correo electrónico en el que se involucraron una buena parte de las personas que participaron en las reuniones #edumeet (una reunión periódica e informal de personas interesadas por la educación que en su origen fue ideada y movilizada por arquitectos) celebrados en El Campo de la Cebada y otros lugares de Madrid. En esta discusión se manifestaron diversas posturas, unas veían este número como un cambio de la política editorial de AV o al menos con una oportunidad para impulsarlo, mientras que otras (entre los que me encuentro) lo entendían como un intento de lavado de cara. El debate fue privado pero reproduzco aquí las opiniones que di:

... ¿Hasta que punto es coherente que una revista como AV hable de #edumeet? no discuto su libertad para hacerlo, pero si la coherencia con su línea editorial. Y ¿hasta que punto una vez que AV decide escribir sobre #edumeet los participantes (que defienden otros modos de construcción de ciudad, de comunicación y de participación) deben involucrarse en su redacción?

Sinceramente, a pesar del lavado de conciencia que hace AV con este tipo de números y artículos, no olvidemos que su director fue uno de los principales ideólogos de proyectos como el de Cidade da Cultura y de un modo de entender la ciudad y la arquitectura que creo está en las antípodas de lo que #edumeet representa ... Utilizo mi referencia al director de AV no para entrar en un debate de personas sino porque creo que ejemplifica muy claramente el tipo de ciudad y de relación entre arquitectura y ciudadanía que se ha promovido desde esa revista.

A mi me parece perfecto que AV o cualquier otra publicación hable de #edumeet. Sinceramente no entiendo su interés por, como se ha definido, una reunión de un grupo de gente variable sin mas animo que conversar sobre educación ...

No parece que las viejas estructuras estén realmente preocupadas por su cambio, más bien por la domesticazión de las nuevas prácticas y sus agentes para que sigan operando dentro de un marco controlado. Ante esta situación quizás el principal reto con el que se encuentran las personas que están trabajando activmente para cambiar modelos es desarrollar nuevas formas de soporte y sostenibilidad, al menos en tres aspectos. Se necesitan modelos organizativos para la producción que sean sostenibles económicamente y que al tiempo sean compatibles con los nuevos valores; hasta ahora muchos "colectivos" han evitado entrar en ese debate con el riesgo que conlleva de fragilidad y dependencia de lo antiguo. Por otra parte, es preciso generar canales de comunicación del conocimiento desarrollado coherentes. En este sentido las nuevas prácticas casi siempre se han acompañado de estrategias digitales potentes que quizás sean ya suficientes o quizás necesiten amplificarse para llegar de modo más efectivo a los públicos que aún se mantienen alejados. Y por útlimo, ¿se necesitan instituciones de lo colectivo que generen verdaderas estructuras de soporte y contribuyan a provocar un mayor impacto social y político?, si es así habría que preguntarse si las actuales, como los colegios profesionales, pueden ser transformadas o si por el contrario es preciso construirlas desde cero.

Para cerrar, es relevante centrarse en lo que podría considerarse el último intento de domesticación de las nuevas prácticas arquitectónicas por parte de las viejas instituciones. Antaxu Zabalbeascoa en su artículo identifica como especialmente relevante el peligro de la artistización de la arquitectura siguiendo un patrón que ya hemos podido observar en el mundo del arte. La artistización hace que la posición crítica y de vanguardia sociopolítica en realidad tenga un alcance muy limitado dado que las prácticas artísticas operan en un contexto institucional de control que explota el lado más superficial y publicitario de la crítica a la vez que las mantiene dentro de los modelos tradicionales que evitan que se expandan más allá:

Así, la “artistización” de la arquitectura podría estar convirtiéndose en la nueva arquitectura espectáculo. Tratar temas sociales con la distancia de un pedestal ya es lenguaje habitual en el arte de las últimas décadas, capaz de exponer sin pestañear la ingeniosa chabola de un sin techo en un museo al tiempo que blinda el edificio para que ningún sin techo pueda dormir cobijado bajo su escalera. Esa hipocresía separa hoy la calle de nuestros centros culturales. Exponer el problema de la falta de vivienda como una obra de arte es una derrota para la arquitectura. Cuando una reivindicación entra en un museo se institucionaliza. Queda desactivada.

Este proceso no es más que la consecuencia de mantener viejas estructuras de control y explotación comercial de las supuestas nuevas prácticas. Por tanto los nuevos modelos, si quieren serlo realmente, deben enfrentarse, además de a desarrollar nuevas prácticas, a la reinvención de los medios e instituciones que permiten producir y comunicar conocimiento, organizarse económicamente y dotarse de una dimisión colectiva.

¿Reconstruir Europa desde las periferias?

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Hace unos meses se publicó el libro Montaña Isla Glaciar resultado del proyecto Correspondencia desde Eyjafjallajökull en que se aborda desde diferentes puntos de vista la idea de Europa. Ahora que se cumple un año del movimiento #15M en España y que el futuro de Europa parece tambalearse cada día quizás sea más oportuno que nunca recordar este proyecto y los textos que aparecen en el libro:

... tuvo su punto de partida en la erupción del ahora conocido volcán de Islandia. La irrupción de la nube de cenizas que paralizó el tráfico aéreo expulsada desde este punto instalado recientemente en el imaginario común geográfico nos sirvió para comenzar un proceso abierto en el cual hemos trabajado desde diferentes ópticas una reflexión sobre el malestar inscrito en la idea de Europa.

La publicación Montaña Isla Glaciar no pretende ser un estudio generalista de la actual situación europea. Se trata de un libro en el cual se congregan junto a los miembros del proyecto una serie de colaboradores creando un discurso polifónico. A pesar de que cada una de las propuestas se articulan en registros diferentes y desde perspectivas múltiples, todos comparten la intención de cuestionar el actual paradigma de la europeidad tal como nos la presentan.

El equipo coordinador del proyecto (Regina de Miguel, Antonio R. Montesinos, Carlos Ferández-Pello, Javier Fresneda, Lorenzo Sandoval y Eduardo Hurtado) trabajó con diferentes autores como John Holten, Markus Miessen, Urzula Wozniak, Alan Pauls, N. Malevé, L. Rasell, Emanuele Guidi, María Ptqk, Santiago Eraso y yo mismo. En mi caso mi texto pretende reflexionar sobre las posibilidades de reconstrucción de la idea, y la realidad, de Europa, a partir de fenómenos emergentes como son la cultura digital y las tecnologías sociales, el urbanismo basado en la participación ciudadana, la recuperación de los espacios públicos y, especialmente los nuevos movimientos ciudadanos.

El libro Montaña Isla Glaciar, editado por Broken Dimanche Press.  está disponible en Scribd tanto en su versión en español como en inglés. Este es el texto completo de mi capítulo (que en partes reutiliza textos publicados ya previamente aquí):

¿Reconstruir Europa desde las periferias? Una nueva ciudadanía agita las viejas estructuras políticas

La actual crisis global que comenzó en 2008 se inició como un agudo problema financiero y económico pero lleva camino de convertirse en un proceso de transformación radical socioeconómica y geopolítica. Sin embargo los cambios que se están observando en esta crisis no son más que el momento de emergencia de procesos que llevaban tiempo gestándose fuera del foco de atención de medios y políticos.

En el caso particular de Europa y en especial la Unión Europea, la crisis supone el acto final de un proceso de pérdida de relevancia geopolítica debido al poder creciente de potencias emergentes, como la cuenca del Indo-Pacífico o los BRICs, y su caída en un ensimismamiento que le impide conectarse con la nueva realidad. En las últimas décadas Europa ha estado más preocupada por sus propios problemas institucionales y por conservar sus hechos diferenciales, tanto internos como hacia el resto del mundo. A la vez ha continuado con una actitud ciertamente paternalista hacia otros territorios que se consideraban subdesarrollados bien por el estado de sus economías bien por la ausencia de regímenes democráticos.

Además, la construcción europea se ha realizado a modo de sucesivas capas de instituciones y administraciones que han incrementado la complejidad de la gobernanza al tiempo que ha alejado a la ciudadanía de los ámbitos de toma de decisiones. En estos momentos, los ciudadanos tienen escasa influencia directa sobre las decisiones que se toman en la Unión Europea y sigue sin existir una identidad europea clara y mucho menos una estrategia geopolítica, social o cultural con cierto nivel de coordinación y de visión común entre los diferentes países. Este déficit contrasta con la concentración de esfuerzos, en gran medida infructuosos, que se produce en 2010 y 2011 por dotarse de un gobierno financiero común.

Y mientras Europa se desconecta del resto del mundo y la Unión Europea hace lo propio con su ciudadanía, ciertas transformaciones ponen en cuestión aún más el modelo político actual a la vez que generan nuevas oportunidades para la participación ciudadana y una nueva gobernanza. Entre esos procesos destacaremos aquí el papel de la cultura digital y los movimientos ciudadanos que han surgido de forma global en los últimos tiempos (norte de Africa, Islandia, España, Chile, Israel ...). Estos factores de cambio no deberían entenderse solo como amenazas para el estatus quo del sistema; es mucho más relevante lo que significan de oportunidades para la actualización de unas estructuras políticas en crisis. Mi hipótesis es que ambos procesos están íntimamente relacionados y representan nuevas formas de organización y participación ciudadana que a su vez inspiran una recuperación del espacio público y reclaman nuevos modelos de gobernanza.

¿Qué significa la cultura digital para el urbanismo y la participación ciudadana?

La tecnología digital en general e Internet en especial se han hibridado de forma íntima con nuestros comportamientos configurando un tipo de ensamblajes que denominaremos aquí tecnologías sociales. Estas podríamos definirlas como todo tipo de tecnologías (infraestructuras, hardware, software, servicios web) susceptibles de ser utilizadas para el empoderamiento y coordinación ciudadano, y especialmente para el desarrollo autónomo de proyectos colaborativos. Estas tecnologías son diseñadas de un modo abierto para maximizar las probabilidades de apropiación ciudadana que permita su reconfiguración y remezcla con usos diferentes a los ideados inicialmente por sus creadores. Por tanto una tecnología se convierte en social cuando existen comunidades de usuarios que las incorporan a sus prácticas cotidianas y les dan usos innovadores. Las tecnologías sociales son los vehículos que están haciendo posible una nueva forma de urbanismo que podríamos denominar emergente o P2P, por analogía con las redes de intercambio de archivos entre pares. Esta aproximación representa una forma alternativa de construir la ciudad, de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana (Freire, 2009). Se diferencia del urbanismo convencional o “top down” basado en el conocimiento experto y en procesos jerárquicos controlados por políticos, gestores y técnicos en los que la ciudadanía juega un papel pasivo.

Sin embargo, la tecnología digital ha posibilitado también la irrupción de un modelo urbano conocido como “smart cities” o ciudades inteligentes que en gran medida se contrapone al representado por las tecnologías sociales. Las ciudades inteligentes serían aquellas en que el despliegue de sensores de todo tipo, controlados por las administraciones públicas y grandes proveedores de servicios, permitiría monitorizar en tiempo real la vida urbana (clima, tráfico, flujos de personas, contaminación ...), lo que posibilitaría una gestión mejor adaptada a las necesidades de la ciudadanía. Pero este concepto de ciudades inteligentes lleva implícito el modelo convencional (top-down, burocrático) de gestión urbana basada en la planificación en manos de expertos y políticos. Además esconde una nueva oportunidad de negocio para grandes corporaciones dedicadas a las infraestructuras y las telecomunicaciones, que son las que están alentando muchos de estos proyectos que suelen ser poco convincentes sobre los servicios de valor añadido que aportará a los ciudadanos la incorporación de la tecnología "smart" a las ciudades. Por último, en una “smart city” se acabaría por ampliar la capacidad de control de la ciudadanía y disminuir el potencial de participación ciudadana al incrementar la aparente complejidad y el automatismo en la toma de decisiones.

En estos momentos el problema del urbanismo no es la tecnología sino el modelo de ciudad, de gestión urbana y de gobernanza que se plantea. En este sentido, el modelo "smart cities" incorpora sutilmente un argumento conservador y perverso: la complejidad de las ciudades y de su gestión hace imprescindible la existencia de una planificación centralizada que controle todos los procesos. En realidad este argumento busca mantener e incluso fortalecer el status quo de políticos, gestores y proveedores de servicios e infraestructuras. Sin embargo, esta línea argumental olvida que la planificación centralizada también presenta limitaciones evidentes y ha fracasado en muchos ámbitos generando disfunciones en la vida urbana (desde burbujas inmobiliarias a la congestión por predominio del automóvil particular en el transporte pasando por la eliminación de la diversidad por la zonificación de usos).

Por otra parte, el enfoque emergente o P2P al urbanismo ha demostrado en los últimos años su capacidad de acción, desarrollo de proyectos autónomos y negociación con el poder por parte de la ciudadanía. Entre los referentes que demuestran la viabilidad y capacidad transformadora de este enfoque nos encontramos con proyectos y acciones en el ámbito de la tecnología e información: el movimiento de datos abiertos (“open data”) y el desarrollo de aplicaciones cívicas; el despliegue de redes de sensores distribuidos y la creación de plataformas de gestión de sensores y bases de datos (como Pachube); desarrollos tecnológicos de sensores para abaratar su coste y ampliar su espectro de variables registradas (con todas las posibilidades que abre el hardware abierto como Arduino); el desarrollo de infraestructuras ciudadanas (como la red wifi de guifi.net); y de info-estructuras ciudadanas (desde wikipedia hasta FixMyStreet u OpenStreetMap). En el ámbito de la participación ciudadana nos encontramos con un número creciente de colectivos practicando urbanismo local (comunidades donde se reúnen profesionales, amateurs y usuarios) con el objetivo de recuperar o crear espacios públicos y dotarlos de actividad, como los  que han sido catalogados recientemente para el caso español en la monografía Deseo de Ciudad (García-Rosales, 2010).

Movimientos ciudadanos: La crisis en Europa y las “primaveras árabes”

Mientras el corazón de Europa languidece, sus periferias geográficas y sociales se convulsionan y generan movimientos de reacción que acaban construyendo un programa de cambios para lograr nuevas formas de gobernanza. Podemos identificar algunos eventos que simbolizan este proceso. Quizás el primer evento debamos situarlo en Islandia donde ya al inicio de la crisis, que en ese pequeño país ha sido especialmente virulenta, la población toma partido activamente para rechazar el pago de las pérdidas que la quiebra de los bancos nacionales generó a bancos y ahorradores principalmente británicos y holandeses. De esa negativa se desencadenaron cambios políticos que acabaron en gran parte con las estructuras políticas tradicionales y una serie de iniciativas legislativas innovadoras destinadas por ejemplo a proteger la neutralidad de la red o la libertad de expresión en internet. Quizás el último símbolo de este cambio profundo en este país ultra-periférico es el proyecto colaborativo para la nueva constitución, lo que ha venido denominándose una “wikiconstitución”.

Sin embargo quizás el movimiento más sorprendente ha surgido en la periferia externa situada en la frontera sur de Europa. Se trata de las conocidas como “primaveras árabes” que son revoluciones ciudadanas, que han desembocado casi siempre en conflictos violentos y guerras y que han provocado la caída de varios gobiernos dictatoriales en el norte de Africa (como Túnez, Egipto o Libia) y mantienen activos conflictos en otros países, y especialmente en Siria. En todos estos casos, las tecnologías sociales (soportadas muchas veces sobre redes sociales comerciales) han sido instrumentales e imprescindibles para permitir la organización de las acciones de los activistas. Estos conflictos han aportado luz de algún modo el debate que personificaron Evgeny Morozov y Clay Shirky (Morozov, 2011; Shirky, 2011). En las sociedades no democráticas se produce una tensión entre el uso de la red para el activismo y para el control gubernamental. Morozov defiende que en los regímenes dictatoriales la tecnología digital otorga más ventajas al poder que a los activistas, mientras que Clay Shirky ha defendido una postura opuesta. Tras una fase en que las denominadas revoluciones animadas desde Internet (Ucrania, Moldavia, Birmania ...) acabaron sofocadas por los gobiernos dictatoriales y en que la sofisticación e intensidad de los sistemas de censura digital han crecido enormemente en países como China, lo sucedido en el Norte de Africa nos indica la posibilidad real de que la tecnología  empodere más a la ciudadanía que a los regímenes opresores.

En España el movimiento #15M o #spanishrevolution (descrito por Corsin Jiménez & Estalella, 2011) es de algún modo heredero de lo sucedido antes en Islandia y el norte de Africa y se inspira en estos conflictos en cuanto a su organización y estrategias de comunicación. Este movimiento es el resultado inevitable de la desconexión entre la realidad ciudadana y la política convencional. Esto es algo que, por otra parte, siempre ha sucedido en mayor o menor medida. Las élites siempre han intentando monopolizar las agendas, mantener las distancias y controlar los canales de comunicación, o sea su relación con los ciudadanos y la capacidad organizativa de estos. El resultado es un sistema unidireccional (unos pocos hablan, la masa escucha), una población con muy escasa autonomía (que solo usa para reaccionar, nunca se sale de la agenda definida desde el poder) y unas élites autoritarias y paternalistas. Quizás este estado de las cosas está empezando a desmoronarse.

En estos movimientos, la tecnología ha jugado un papel esencial como faciltador. Ahora la ciudadanía cuenta con herramientas para organizarse sin los intermediarios convencionales (desde los políticos a los medios de comunicación) y empieza a entender que puede salirse del estatus quo. La cuestión, que siginifica un reto para los políticos, es que el uso de la tecnología está pasando de ser instrumental a ser el síntoma exterior de un profundo cambio cultural. Las "redes sociales" han sido instrumentales y al tiempo han sido el símbolo de las redes de personas capaces de generar narrativas propias (al margen de los medios) y de movilizarlas (hacer márketing) para provocar un movimiento ciudadano. Estas narrativas son transmediáticas, nacen en Internet y ocupan el espacio y el debate público de forma viral. Mientras las narraciones de los políticos siguen siendo sospechosamente parecidas a las que podrían salir de un plató de una televisión o de una agencia de publicidad.

Estos movimientos no son más que un síntoma (y no es el primero) de un malestar y de una nueva forma de acción ciudadana. En el caso del movimiento #15M ha durado unos pocos meses pero resurge en muchos otros que abordan una enorme diversidad de problemas con una actitud más propositiva y no solo reactiva como en la fase inicial. Los políticos se enfrentan a ciudadanos (muy bien) organizados en redes informales (difíciles de "ver" con los ojos convencionales) con creatividad y capacidad para desarrollar proyectos autónomos.

Estos movimientos ciudadanos que surgen por las periferias europeas representan un nuevo paradigma de organización y acción caracterizado por: los ciudadanos auto-organizados se enfrentan a los poderes políticos y sus lobbies económicos (y mediáticos) asociados; son movimientos reactivos pero con propuestas básicas; se reclama un cambio en el poder político, pero sobre todo nuevos espacios para el debate democrático; se organizan como redes: descentralizadas, sin liderazgos claros, organizadas en Internet jugando un papel muy relevante las redes sociales; utilizan las nuevas narrativas transmediáticas; y significan la re-apropiación ciudadana del espacio público en un movimiento de los espacios digitales a las plazas.

Retos presentes y futuros

La confluencia y sinergias de las transformaciones propias de la cultura digital y de los movimientos de activismo ciudadano chocan con las formas tradicionales de entender el urbanismo y la política. Este conflicto podría ser la semilla de innovaciones sociales y políticas si se resuelven una serie de retos entre los que nos detendremos aquí en la cuestión de la recuperación del espacio público y la construcción de una nueva gobernanza que combine las aproximaciones “top down” y bottom-up”. 

Algunas ideas para la recuperación del espacio público

La necesidad de espacios realmente públicos como lugares de encuentro y debate ciudadano y las posibilidades de ampliación de esos espacios mediante tecnologías digitales nos llevan a identificar una serie de acciones que permitirían acelerar este proceso, entre los que destacaría:

  1. Recuperar la densidad y diversidad en las ciudades; recuperar el modelo de ciudades compactas con mezcla de usos en todas las escalas espaciales. Los espacios públicos necesitan una masa crítica de uso y diversidad para resultar atractivos para la ciudadanía y que sean capaces de generar procesos creativos. 
  2. Facilitar la movilidad ciudadana dado que aumenta la densidad y diversidad efectivas al incrementar las probabilidades de encuentro, además de mejorar la calidad de vida de las personas. 
  3. Rediseñar los espacios públicos para el encuentro y la convivencia y no para el flujo. Por tanto las mejoras en movilidad no deben hacerse en detrimento de los usos verdaderamente comunes de los espacios públicos. 
  4. Desarrollar tecnologías sociales (tanto infraestructuras como plataformas para la producción de conocimiento y organizaciones ciudadanas autónomas capaces de acción colectiva), que permitan a los ciudadanos apropiarse de modo efectivo de los espacios públicos (entendidos un sentido amplio, como espacios híbridos resultado de la interacción del espacio físico y digital)
  5. Desplegar redes de laboratorios ciudadanos, donde se facilite el desarrollo de proyectos colaborativos que aborden los problemas y oportunidades locales y que funcionen como plataformas que facilitan la innovación social. Estos laboratorios serían, y ya lo son en muchos casos, pequeños espacios distribuidos por el territorio; centros hiperlocales en el sentido de permitir el trabajo a pequeña escala pero dentro de redes globales gracias a la tecnología digital. Estos laboratorios desarrollan un programa abierto adaptado a los intereses y necesidades locales para los que aportan recursos materiales, intelectuales y organizativos. Por tanto podríamos definirlos como espacios de colaboración entre ciudadanía, agentes culturales, científicos y tecnólogos, y entre profesionales y amateurs. Y al tiempo serían mediatecas vivas donde se documenta en continuo toda su actividad y creaciones y que trabajan en red para crear bases de conocimiento abierto. 
  6. Impulsar iniciativas de datos abiertos, al menos utilizando todos aquellos generados con financiación pública, sobre todo tipo de cuestiones que afectan a las ciudades. Promover la reutilización de estos datos por todo tipo de agentes (colectivos sociales, investigadores, empresas …) para generar aplicaciones útiles en el control democrático de las instituciones, políticos y gestores, para la mejora de la gestión pública y para desarrollar innovación social, producción cultural y actividad económica.

Gobernanza “top down” vs. “bottom-up”. Sobe los límites de la tecnología social

La recuperación del espacio público y la resolución de la desconexión entre la ciudadanía y las élites gobernantes hacen preciso reinventar la gobernanza urbana, en el sentido de promover procesos "de abajo a arriba" hasta descubrir sus límites; para posteriormente establecer procesos de negociación de la ciudadanía con el poder político y los técnicos y gestores para definir los modelos de gobierno a las escalas de mayor complejidad.

Los diferentes proyectos de tecnología social [1] demuestran la capacidad de coordinación ciudadana que permite la tecnología y que facilita el desarrollo de proyectos que pasan de la crítica a la acción constructiva. Las tecnologías sociales permiten crear y gestionar recursos e infraestructuras, producir y difundir conocimiento de todo tipo, y coordinar agentes diversos para generar nuevas economías más inclusivas y sostenibles. En Las “revoluciones árabes” o el movimiento #15M en España los colectivos organizados en y desde Internet realizan de modo muy efectivo activismo en contra de los poderes políticos y mediáticos con resultados inimaginables hasta hace poco tiempo.

La agenda pasa ahora por dos cuestiones básicas. Primero, identificar las razones y factores que permiten maximizar la eficacia y capacidad de coordinación de la tecnología social. Y en segundo lugar, una vez aprendamos de un modo colectivo y experimental como diseñar proyectos basados en tecnologías sociales, cabe preguntarse por los límites: ¿qué grado de complejidad pueden alcanzar los proyectos ciudadanos soportados y empoderados por tecnología social?, ¿hasta dónde pueden llegar estos proyectos?, ¿qué cambios sociales, políticos y económicos son capaces de provocar?

Los poderes políticos acostumbran a señalar las limitaciones de los proyectos basados en tecnologías sociales para justificar modelos basados en el control centralizado y en el conocimiento experto. En lo referente al urbanismo se hace preciso la integración de los modelos emergente (basado en tecnologías sociales) y planificado (que genera “smart cities”). Para lograr este objetivo es precio son primer lugar generar una infraestructura y organización ciudadana que sea capaz de "construir ciudad" y llegar tan lejos como sea posible (en escalas espaciales y de complejidad), para a continuación incorporar a los proveedores de infraestructuras y servicios en este marco (al contrario de lo que sucede en el modelo "smart cities" en que son los proveedores los que crean el marco de referencia). Solo una vez alcanzados estos posibles límites sería necesario explorar en que escalas espaciales y de complejidad es necesario discutir, negociar y, en último término, diseñar sistemas de gobernanza que incorporen a la ciudadanía y sus organizaciones por una parte y a los políticos, gestores e instituciones públicas por otra.

Posiblemente estamos entrando en una fase en que se revitalice la política pero está se haga desde modelos muy diferentes a los convencionales. Seguirán existiendo partidos que seguirán manejando una parte del poder, pero tendrán que enfrentarse y/o negociar y colaborar con movimientos cívicos que harán política activa y propositiva desde los espacios públicos (urbanos y digitales). Para entender esta nueva gobernanza quizás deberíamos empezar a mirar más hacia Islandia o el norte de Africa y menos a Bruselas o Washington.

Bibliografía

Corsin Jiménez, Alberto & Adolfo Estalella (2011). #spanishrevolution. Anthropology Today 27:19-23.

Freire, Juan (2009). Urbanismo emergente: ciudad, tecnología e innovación social - Emerging urban planning: city, technology and social innovation. En: Paisajes Domésticos / Domestic Landascapes, Vol. 4 Redes de Borde / Edge Networks, pp. 18-27. Ed. SEPES Entidad Estatal de Suelo, España.

García-Rosales, Cristina (ed.) (2010). Deseo de ciudad: Arquitecturas revolucionarias. Mandala Ediciones.

Morozov, Evgeny (2011). The net delusion: The dark side of Internet freedom. PublicAffairs

Shirky, Clay (2011). The politicla power of social media. Technology, the public sphera and social change. Foreign Policy, January / February 2011.

[1] documentados en http://tecnologiasocial.tumblr.com/

El territorio de Málaga desde la perspectiva de la ciudad expandida y las ecologías en red

Malaga_2En verano de 2010 tuve la oportunidad de recorrer la provincia de Málaga acompañado por Susana García Bujalance, profesora de la Escuela de Arquitectura de Málaga, y Karla Brunet. La razón de este viaje es un proyecto coordinado por Suana García que pretendía reflexionar sobre la naturaleza territorial de la provincia, que incorpora la Costa del Sol como una realidad urbana metropolitana que desborda escalas y límites políticos y una zona interior eminentemente rural y desconectada de la costa. Como resultado de ese proyecto se publicó una monografía (Málaga como Laboratorio Urbanístico. Esbozos para el entendimiento de una habitabilidad difusa, editada por la Fundación Málaga Desarrollo y Calidad) en la que escribí un capítulo (Una nueva visión del territorio: Ciudad expandida y ecologías en red, versión completa en  pdf) en el que pretendía aportar una visión del territorio malagueño desde la óptica de los conceptos de ciudad expandida y ecología en red. Ese texto se basa e incorpora algunas reflexiones previas sobre los nuevos modelos urbanos (principalmente los posts Territorio = geología x infraestructuras x política, La evolución de las ciudades: arquitectura y control, Ciudad expandida: Modelos urbanos en el paradigma de las ecologías en red, Cultura postdigital y ciudad expandida y Un futuro para la arquitectura y el urbanismo; así como una síntesis del artículo sobre urbanismo emergente). Porotra el texto es fruto de las observaciones y conversaciones que mantuvimos durante ese viaje.

A continuación reproduzco las partes del capítulo que se refieren específicamente al caso de la provincia de Málaga como ejemplo de la complejidad territorial de un territorio que se ha desarrollado siguiendo las lógicas de ciudad expandida y ecologías en red y una reflexión sobre los retos para su gobernanza teniendo en cuenta que la realidad política está desacoplada de la realidad geográfica y socioeconómica.

Ciudad expandida: zona Metropolitana de la Costa del Sol

 Malaga_1En el final del siglo20 y comienzo del 21 irrumpe de un nuevo modelo urbano y de ocupación y uso del territorio que está empezando a suceder a la ciudadpost-moderna. La interacción de nuevas prácticas ciudadanas traducidas en nuevos usos del espacio y de unas infraestructuras ambientales y construidas que funcionan bajo el paradigma de las “ecologías en red” genera un nuevo modelo urbano y territorial que podríamos definir como “ciudad expandida”. Un modelo que se ha desarrollado a pesar de la planificación pero que a la vez es el resultado, parcial, de las fuerzas de la geología y de la política aunque con resultados inesperados. Esta modelo urbano es expandido en un doble sentido:

2) el espacio público se reinventa en un doble sentido: se configuran nuevos lugares de relación física y se expande con la tecnología. Las redes de comunicación generan espacios digitales que interaccionan con los espacios físicos y producen nuevas formas de relación de las personas con consecuencias espaciales.

El territoriode la provincia de Málaga es un excelente ejemplo de este nuevo modelo territorial. En realidad la provincia de Málaga se estructura en dos territorios bien diferenciados por sus estrategias de ocupación del espacio y las dinámicas de sus ocupantes. La mayor parte de la zona costera conforma una zona metropolitana, la Costa del Sol, que hace ya tiempo que ha dejado de ser, al menos únicamente, un área turística en el sentido más convencional. El interior es un mosaico de diferentes estrategias socioeconómicas que en gran parte se conectan más con otras provincias que con la zona costera de Málaga; un ejemplo caro de desconexión entre la política oficial y las realidades territoriales.

La zona metropolitana podría ser conceptualizada como una “ciudad expandida” tal como la definíamos antes si atendemos a estos elementos:

- El espacio urbano se extiende más allá de los límites políticos, por ejemplo entre municipios, y las zonas periféricas originales dejan de ser en muchos casos espacios suburbanos. Pero lo relevante no es esta expansión sino los cambios en el comportamiento de los ciudadanos que usan cotidianamente el territorio de formas no contempladas en la planificación oficial. Así, es habitual que las rutinas diarias de los habitantes incluyan su presencia de diferentes centros de actividad (muchas veces localizados en varios municipios). Además estos patrones de uso ya no son únicos sino que responden a múltiples tipologías que representan la diversidad de modos de vida. Por tanto, no es posible ya definir un centro y una periferia; nos encontramos ante una ciudad multicéntrica, con múltiples nodos de actividad.

- La población presenta una elevada diversidad en sus orígenes y motivaciones para habitar este territorio. En concreto en las últimas décadas ha crecido un grupo de “inmigrantes” de alto poder adquisitivo que pueden aparentemente pasar por turistas con una segunda residencia. En realidad son personas, en especial de otros países europeos, que deciden vivir permanentemente en la Costa del Sol pero mantienen su actividad profesional original desplegando una doble estrategia: utilizar las tecnologías de comunicación de modo intensivo y realizar viajes frecuentes (muchas veces semanales) para visitar sus “lugares de trabajo” en otras ciudades y países. En paralelo han crecido otras comunidades de inmigrantes, procedentes de Africa y Latinoamérica, que han ocupado los trabajos menos atractivos. Ambos colectivos, por decisión o necesidad, ocupan nuevos espacios urbanos o suburbanos generando nuevos centros de actividad. Ninguno de estos colectivos es bien conocido en sus prácticas espaciales y necesidades. Como tampoco son objetivos electorales (dado que no suelen contar con derecho de voto), son olvidados en la planificación urbanística. Como resultado la planificación suele obviar tanto una parte del territorio y de la población efectiva.

 - En esta ciudad surgen nuevos espacios públicos distribuidos a lo largo del territorio. Más allá de los centros de las ciudades, adquieren especial relevancia las zonas y centros comerciales como lugares de relación. Pero también los inmigrantes de bajo poder adquisitivo aprovechan zonas marginales (en el sentido de ser espacios para los que no se ha definido una función o han sido abandonados por los gestores) en la periferia para sus actividades de ocio y comunitarias.

- Los nuevos y tradicionales habitantes, en parte gracias a su uso de las tecnologías digitales, se organizan en múltiples redes. Cada persona suele participar en diferentes redes formales y, sobre todo, informales y muchas de ellas se estructuran también sobre el territorio de la Costa del Sol. El resultado final es una complejidad social muy elevada.

- En esta transformación los criterios estéticos tradicionales son modificados o simplemente abandonados. La nueva ciudad expandida presenta nuevas formas y estéticas que habitualmente provocan el rechazo de los técnicos y especialistas. Estas nuevas estéticas nacen de decisiones individuales (de agentes privados, ya sean personas u organizaciones), muchas veces discordantes entre ellas, y de su yuxtaposición aparentemente caótica en un mismo territorio. A este proceso ayuda el hecho de que normalmente el desarrollo residencial y comercial se adelanta al de los espacios comunes.

- Una visión superficial de este nuevo territorio puede generar una apariencia de sprawl y de ciudad difusa. Es cierto que en esta zona metropolitana se incorporan áreas de sprawl y zonas difusas pero el conjunto no puede catalogarse así. La zonificación propia del sprawl se ha perdido en gran medida y existen numerosos núcleos con elevadas densidades de ocupación. 

En realidad la Costa del Sol es un ejemplo de un modelo urbano que crece y surge en lugares insospechados, aunque sigue pasando desapercibido. Mientras la reflexión y acción política sobre las ciudades sigue pensando en tipologías convencionales, las zonas urbanas más dinámicas se están convirtiendo en modelos expandidos. Por ejemplo, la zona costera de Galicia y el norte de Portugal configura otro área metropolitana, que discurre desde Ferrol hasta Porto, con características similares a las de la Costa del Sol, aunque en contextos socioculturales y económicos radicalmente diferentes. Incluso, si nos centramos en las grandes ciudades españolas, Barcelona y Madrid representan los dos tipos de evolución urbana. Barcelona sigue hasta su máxima expresión el modelo de ciudad post-moderna convertida en un centro “acondicionado” para uso turístico y para la atracción de la clase creativa. Madrid, por el contrario, partiendo de un modelo centro-periferia, se está transformando hacia otra estructura multicéntrica con nodos de actividad distribuidos por un territorio mucho mayor que el que ocupa la ciudad oficial.

Por supuesto, clasificar los diferentes territorios en una u otra tipología es un ejercicio de simplificación que elimina buena parte de la diversidad y complejidad. Por ejemplo, en Barcelona existen numerosas fuerzas que se oponen a la acción planificadora oficial. En el caso de Madrid, su transformación a un modelo expandido se realiza a pesar de los intentos políticos de crear una ciudad post-moderna.

Territorios “desconectados”: el interior de la provincia de Málaga y las otras costas

Malaga_3Mientras la mayor parte de la zona costera de la provincia de Málaga conforma una estructura urbana muy interconectada, el interior de la provincia y la costa oriental funcionan de forma muy diferente. En ambos casos la geología y la historia han marcado un desarrollo de cada comarca poco relacionado con sus vecinos geográficos situados dentro de la provincia y, por el contrario, ha generado conexiones fuertes con otros territorios próximos (en especial Antequera-Granada). En el caso de la costa oriental, que forma parte de la Axarquía, existe una escasa vinculación con la Costa del Sol. El interior de la provincia se articula alrededor del vector de Antequera, que aunque se asienta sobre un sistema montañoso abrupto, permite la conectividad física dado que cuenta con accesos fáciles. Este sistema organiza una serie de comarcas con escasa vinculación con la costa malagueña como son las sierras de Ronda y las Nieves y la Axarquía, además de la zona norte de altiplanicie donde se localiza Campillos.

Estas comarcas están organizadas en general a partir de núcleos de actividad centrados en unos pocos pueblos (salvo en el caso de la Axarquía en que surge una estructura de asentamientos dispersos muy característica). Suelen presentar, incluso en estos momentos, características rurales clásicas con una elevada dependencia del sector primario. La geología, a través del sistema de sierras que dibuja un territorio abrupto y poco accesible, y las infraestructuras viarias han delimitado las conexiones de cada una de estas comarcas con sus vecinos. Por estas razones en todos los casos las relaciones históricas más fuertes se han establecido con Antequera-Granada más que con la zona costera malagueña de las que la separan barreras físicas importantes y unas infraestructuras deficientes hasta tiempos recientes. En los últimos tiempos, aunque en pequeña escala, estos lugares han empezado a convertirse en segundas residencias de habitantes urbanos o en primeras residencias de nuevos ocupantes de tipologías muy similares a las descritas para la Costa del Sol.

 Es especialmente relevante el caso de la Axarquía, situada en la parte oriental de la provincia y que incluye tanto la zona costera como el interior. La costa tiene escala vinculación con la Costa del Sol y se despuebla en invierno; por tanto sigue una dinámica turística convencional. El interior presenta una parcelación muy fragmentada que dificulta el desarrollo de grandes proyectos y conforma una estructura es de asentamientos dispersos  que en estos momentos combinan viviendas de "locales" y de extranjeros que empezaron a llegar hacia 2002.

Si analizamos la vinculación entre la "ciudad expandida" de la Costa del Sol y las comarcas del interior (así como la Costa del Sol Oriental) comprobamos que desde un punto de vista ambiental forman parte de un sistema común. En este sentido podríamos decir que comparten unas infraestructuras ambientales (por ejemplo cuencas hidrográficas) y por tanto la gestión de su territorio debería en buena medida ser común. Por el contrario, las infraestructuras viarias de conexión han sido muy escasas y han generado una desconexión entre los diferentes territorios de la provincia. Esta desconexión no se resuelve, solo ni de modo inmediato, con nuevas infraestructuras, dado que la historia ha dado lugar a culturas relacionales diferenciadas. En todo caso, la reconexión física es una de las bases para generar una nueva cultura territorial que permitiera de algún modo "unificar" el territorio provincial y favoreciera la eficacia de las políticas comunes. Sin embargo, en estos momentos parece esencial reforzar y ampliar las infraestructuras de conectividad con redes de telecomunicaciones. En este sentido un buen ejemplo sería el caso de la sierra de las Nieves y de Ronda. La red Guadalinfo ha permitido la conexión de los pueblos de esta sierra y ha facilitado la creación de estructuras económicas comunes, fundamentalmente basadas en el turismo rural de interior. A pesar de que estos pueblos cuentan con una deficiente conexión física con la costa, la capital e incluso entre ellos, la infraestructura digital les ha permitido establecer estrategias territoriales comunes.

¿Nuevas políticas para la provincia de Málaga?

La naturaleza artificial, por la existencia de dos territorios afectados por lógicas diferentes, y el modelo urbano expandido de la provincia de Málaga obligan a una revisión en profundidad de las políticas públicas territoriales. En primer lugar parece necesario un reconocimiento de que la dinámica del territorio solo obedece en parte, y a veces de forma imprevista, a las políticas de planificación. Por otra parte parece urgente comprender la realidad social y espacial de la provincia integrando en la observación a todos los grupos sociales (en especial a aquellos que hasta ahora han resultado invisibles) y situando el foco en las prácticas individuales y no en unidades agregadas o definidas con criterio burocrático.

La desconexión de la zona metropolitana costera con el interior de la provincia parece una preocupación principal de las instituciones provinciales. La historia y la “geología” (las infraestructuras ambientales y construidas) han marcado el desarrollo territorial y las conexiones espaciales entre los núcleos de población. En estos momentos, el interior parece la nueva área de expansión de la ciudad costera y esto puede significar una oportunidad para la integración de ambos territorios. Pero esta oportunidad puede convertirse en un problema si la ocupación pone en peligro las infraestructuras ambientales o colapsa las construidas. Una planificación que trate de reconvertir el interior en un espacio turístico convencional representa otro peligro. Por tanto las soluciones vendrían de un diseño de infraestructuras que permita la conexión de zonas y potencie un uso del territorio propio de la “ciudad expandida”.

El territorio de Málaga desde la perspectiva de la ciudad expandida y las ecologías en red

Malaga_2En verano de 2010 tuve la oportunidad de recorrer la provincia de Málaga acompañado por Susana García Bujalance, profesora de la Escuela de Arquitectura de Málaga, y Karla Brunet. La razón de este viaje es un proyecto coordinado por Suana García que pretendía reflexionar sobre la naturaleza territorial de la provincia, que incorpora la Costa del Sol como una realidad urbana metropolitana que desborda escalas y límites políticos y una zona interior eminentemente rural y desconectada de la costa. Como resultado de ese proyecto se publicó una monografía (Málaga como Laboratorio Urbanístico. Esbozos para el entendimiento de una habitabilidad difusa, editada por la Fundación Málaga Desarrollo y Calidad) en la que escribí un capítulo (Una nueva visión del territorio: Ciudad expandida y ecologías en red, versión completa en  pdf) en el que pretendía aportar una visión del territorio malagueño desde la óptica de los conceptos de ciudad expandida y ecología en red. Ese texto se basa e incorpora algunas reflexiones previas sobre los nuevos modelos urbanos (principalmente los posts Territorio = geología x infraestructuras x política, La evolución de las ciudades: arquitectura y control, Ciudad expandida: Modelos urbanos en el paradigma de las ecologías en red, Cultura postdigital y ciudad expandida y Un futuro para la arquitectura y el urbanismo; así como una síntesis del artículo sobre urbanismo emergente). Porotra el texto es fruto de las observaciones y conversaciones que mantuvimos durante ese viaje.

A continuación reproduzco las partes del capítulo que se refieren específicamente al caso de la provincia de Málaga como ejemplo de la complejidad territorial de un territorio que se ha desarrollado siguiendo las lógicas de ciudad expandida y ecologías en red y una reflexión sobre los retos para su gobernanza teniendo en cuenta que la realidad política está desacoplada de la realidad geográfica y socioeconómica.

Ciudad expandida: zona Metropolitana de la Costa del Sol

 Malaga_1En el final del siglo20 y comienzo del 21 irrumpe de un nuevo modelo urbano y de ocupación y uso del territorio que está empezando a suceder a la ciudadpost-moderna. La interacción de nuevas prácticas ciudadanas traducidas en nuevos usos del espacio y de unas infraestructuras ambientales y construidas que funcionan bajo el paradigma de las “ecologías en red” genera un nuevo modelo urbano y territorial que podríamos definir como “ciudad expandida”. Un modelo que se ha desarrollado a pesar de la planificación pero que a la vez es el resultado, parcial, de las fuerzas de la geología y de la política aunque con resultados inesperados. Esta modelo urbano es expandido en un doble sentido:

2) el espacio público se reinventa en un doble sentido: se configuran nuevos lugares de relación física y se expande con la tecnología. Las redes de comunicación generan espacios digitales que interaccionan con los espacios físicos y producen nuevas formas de relación de las personas con consecuencias espaciales.

El territoriode la provincia de Málaga es un excelente ejemplo de este nuevo modelo territorial. En realidad la provincia de Málaga se estructura en dos territorios bien diferenciados por sus estrategias de ocupación del espacio y las dinámicas de sus ocupantes. La mayor parte de la zona costera conforma una zona metropolitana, la Costa del Sol, que hace ya tiempo que ha dejado de ser, al menos únicamente, un área turística en el sentido más convencional. El interior es un mosaico de diferentes estrategias socioeconómicas que en gran parte se conectan más con otras provincias que con la zona costera de Málaga; un ejemplo caro de desconexión entre la política oficial y las realidades territoriales.

La zona metropolitana podría ser conceptualizada como una “ciudad expandida” tal como la definíamos antes si atendemos a estos elementos:

- El espacio urbano se extiende más allá de los límites políticos, por ejemplo entre municipios, y las zonas periféricas originales dejan de ser en muchos casos espacios suburbanos. Pero lo relevante no es esta expansión sino los cambios en el comportamiento de los ciudadanos que usan cotidianamente el territorio de formas no contempladas en la planificación oficial. Así, es habitual que las rutinas diarias de los habitantes incluyan su presencia de diferentes centros de actividad (muchas veces localizados en varios municipios). Además estos patrones de uso ya no son únicos sino que responden a múltiples tipologías que representan la diversidad de modos de vida. Por tanto, no es posible ya definir un centro y una periferia; nos encontramos ante una ciudad multicéntrica, con múltiples nodos de actividad.

- La población presenta una elevada diversidad en sus orígenes y motivaciones para habitar este territorio. En concreto en las últimas décadas ha crecido un grupo de “inmigrantes” de alto poder adquisitivo que pueden aparentemente pasar por turistas con una segunda residencia. En realidad son personas, en especial de otros países europeos, que deciden vivir permanentemente en la Costa del Sol pero mantienen su actividad profesional original desplegando una doble estrategia: utilizar las tecnologías de comunicación de modo intensivo y realizar viajes frecuentes (muchas veces semanales) para visitar sus “lugares de trabajo” en otras ciudades y países. En paralelo han crecido otras comunidades de inmigrantes, procedentes de Africa y Latinoamérica, que han ocupado los trabajos menos atractivos. Ambos colectivos, por decisión o necesidad, ocupan nuevos espacios urbanos o suburbanos generando nuevos centros de actividad. Ninguno de estos colectivos es bien conocido en sus prácticas espaciales y necesidades. Como tampoco son objetivos electorales (dado que no suelen contar con derecho de voto), son olvidados en la planificación urbanística. Como resultado la planificación suele obviar tanto una parte del territorio y de la población efectiva.

 - En esta ciudad surgen nuevos espacios públicos distribuidos a lo largo del territorio. Más allá de los centros de las ciudades, adquieren especial relevancia las zonas y centros comerciales como lugares de relación. Pero también los inmigrantes de bajo poder adquisitivo aprovechan zonas marginales (en el sentido de ser espacios para los que no se ha definido una función o han sido abandonados por los gestores) en la periferia para sus actividades de ocio y comunitarias.

- Los nuevos y tradicionales habitantes, en parte gracias a su uso de las tecnologías digitales, se organizan en múltiples redes. Cada persona suele participar en diferentes redes formales y, sobre todo, informales y muchas de ellas se estructuran también sobre el territorio de la Costa del Sol. El resultado final es una complejidad social muy elevada.

- En esta transformación los criterios estéticos tradicionales son modificados o simplemente abandonados. La nueva ciudad expandida presenta nuevas formas y estéticas que habitualmente provocan el rechazo de los técnicos y especialistas. Estas nuevas estéticas nacen de decisiones individuales (de agentes privados, ya sean personas u organizaciones), muchas veces discordantes entre ellas, y de su yuxtaposición aparentemente caótica en un mismo territorio. A este proceso ayuda el hecho de que normalmente el desarrollo residencial y comercial se adelanta al de los espacios comunes.

- Una visión superficial de este nuevo territorio puede generar una apariencia de sprawl y de ciudad difusa. Es cierto que en esta zona metropolitana se incorporan áreas de sprawl y zonas difusas pero el conjunto no puede catalogarse así. La zonificación propia del sprawl se ha perdido en gran medida y existen numerosos núcleos con elevadas densidades de ocupación. 

En realidad la Costa del Sol es un ejemplo de un modelo urbano que crece y surge en lugares insospechados, aunque sigue pasando desapercibido. Mientras la reflexión y acción política sobre las ciudades sigue pensando en tipologías convencionales, las zonas urbanas más dinámicas se están convirtiendo en modelos expandidos. Por ejemplo, la zona costera de Galicia y el norte de Portugal configura otro área metropolitana, que discurre desde Ferrol hasta Porto, con características similares a las de la Costa del Sol, aunque en contextos socioculturales y económicos radicalmente diferentes. Incluso, si nos centramos en las grandes ciudades españolas, Barcelona y Madrid representan los dos tipos de evolución urbana. Barcelona sigue hasta su máxima expresión el modelo de ciudad post-moderna convertida en un centro “acondicionado” para uso turístico y para la atracción de la clase creativa. Madrid, por el contrario, partiendo de un modelo centro-periferia, se está transformando hacia otra estructura multicéntrica con nodos de actividad distribuidos por un territorio mucho mayor que el que ocupa la ciudad oficial.

Por supuesto, clasificar los diferentes territorios en una u otra tipología es un ejercicio de simplificación que elimina buena parte de la diversidad y complejidad. Por ejemplo, en Barcelona existen numerosas fuerzas que se oponen a la acción planificadora oficial. En el caso de Madrid, su transformación a un modelo expandido se realiza a pesar de los intentos políticos de crear una ciudad post-moderna.

Territorios “desconectados”: el interior de la provincia de Málaga y las otras costas

Malaga_3Mientras la mayor parte de la zona costera de la provincia de Málaga conforma una estructura urbana muy interconectada, el interior de la provincia y la costa oriental funcionan de forma muy diferente. En ambos casos la geología y la historia han marcado un desarrollo de cada comarca poco relacionado con sus vecinos geográficos situados dentro de la provincia y, por el contrario, ha generado conexiones fuertes con otros territorios próximos (en especial Antequera-Granada). En el caso de la costa oriental, que forma parte de la Axarquía, existe una escasa vinculación con la Costa del Sol. El interior de la provincia se articula alrededor del vector de Antequera, que aunque se asienta sobre un sistema montañoso abrupto, permite la conectividad física dado que cuenta con accesos fáciles. Este sistema organiza una serie de comarcas con escasa vinculación con la costa malagueña como son las sierras de Ronda y las Nieves y la Axarquía, además de la zona norte de altiplanicie donde se localiza Campillos.

Estas comarcas están organizadas en general a partir de núcleos de actividad centrados en unos pocos pueblos (salvo en el caso de la Axarquía en que surge una estructura de asentamientos dispersos muy característica). Suelen presentar, incluso en estos momentos, características rurales clásicas con una elevada dependencia del sector primario. La geología, a través del sistema de sierras que dibuja un territorio abrupto y poco accesible, y las infraestructuras viarias han delimitado las conexiones de cada una de estas comarcas con sus vecinos. Por estas razones en todos los casos las relaciones históricas más fuertes se han establecido con Antequera-Granada más que con la zona costera malagueña de las que la separan barreras físicas importantes y unas infraestructuras deficientes hasta tiempos recientes. En los últimos tiempos, aunque en pequeña escala, estos lugares han empezado a convertirse en segundas residencias de habitantes urbanos o en primeras residencias de nuevos ocupantes de tipologías muy similares a las descritas para la Costa del Sol.

 Es especialmente relevante el caso de la Axarquía, situada en la parte oriental de la provincia y que incluye tanto la zona costera como el interior. La costa tiene escala vinculación con la Costa del Sol y se despuebla en invierno; por tanto sigue una dinámica turística convencional. El interior presenta una parcelación muy fragmentada que dificulta el desarrollo de grandes proyectos y conforma una estructura es de asentamientos dispersos  que en estos momentos combinan viviendas de "locales" y de extranjeros que empezaron a llegar hacia 2002.

Si analizamos la vinculación entre la "ciudad expandida" de la Costa del Sol y las comarcas del interior (así como la Costa del Sol Oriental) comprobamos que desde un punto de vista ambiental forman parte de un sistema común. En este sentido podríamos decir que comparten unas infraestructuras ambientales (por ejemplo cuencas hidrográficas) y por tanto la gestión de su territorio debería en buena medida ser común. Por el contrario, las infraestructuras viarias de conexión han sido muy escasas y han generado una desconexión entre los diferentes territorios de la provincia. Esta desconexión no se resuelve, solo ni de modo inmediato, con nuevas infraestructuras, dado que la historia ha dado lugar a culturas relacionales diferenciadas. En todo caso, la reconexión física es una de las bases para generar una nueva cultura territorial que permitiera de algún modo "unificar" el territorio provincial y favoreciera la eficacia de las políticas comunes. Sin embargo, en estos momentos parece esencial reforzar y ampliar las infraestructuras de conectividad con redes de telecomunicaciones. En este sentido un buen ejemplo sería el caso de la sierra de las Nieves y de Ronda. La red Guadalinfo ha permitido la conexión de los pueblos de esta sierra y ha facilitado la creación de estructuras económicas comunes, fundamentalmente basadas en el turismo rural de interior. A pesar de que estos pueblos cuentan con una deficiente conexión física con la costa, la capital e incluso entre ellos, la infraestructura digital les ha permitido establecer estrategias territoriales comunes.

¿Nuevas políticas para la provincia de Málaga?

La naturaleza artificial, por la existencia de dos territorios afectados por lógicas diferentes, y el modelo urbano expandido de la provincia de Málaga obligan a una revisión en profundidad de las políticas públicas territoriales. En primer lugar parece necesario un reconocimiento de que la dinámica del territorio solo obedece en parte, y a veces de forma imprevista, a las políticas de planificación. Por otra parte parece urgente comprender la realidad social y espacial de la provincia integrando en la observación a todos los grupos sociales (en especial a aquellos que hasta ahora han resultado invisibles) y situando el foco en las prácticas individuales y no en unidades agregadas o definidas con criterio burocrático.

La desconexión de la zona metropolitana costera con el interior de la provincia parece una preocupación principal de las instituciones provinciales. La historia y la “geología” (las infraestructuras ambientales y construidas) han marcado el desarrollo territorial y las conexiones espaciales entre los núcleos de población. En estos momentos, el interior parece la nueva área de expansión de la ciudad costera y esto puede significar una oportunidad para la integración de ambos territorios. Pero esta oportunidad puede convertirse en un problema si la ocupación pone en peligro las infraestructuras ambientales o colapsa las construidas. Una planificación que trate de reconvertir el interior en un espacio turístico convencional representa otro peligro. Por tanto las soluciones vendrían de un diseño de infraestructuras que permita la conexión de zonas y potencie un uso del territorio propio de la “ciudad expandida”.

Barcamp Ciudad y Procomún, en Medialab-Prado

Data_citizen_driven_city_sara_alvarellosEste sábado 18 de febrero se celebra en Medialab-Prado el  Barcamp Ciudad y Procomún, como una de las primeras acciones relacionadas con el Grupo Ciudad y Procomún del Laboratorio del Procomún. Tal como se planteó en la primera reunión, el grupo organiza su actividad en dos ámbitos complementarios que son las propias reuniones dedicadas al debate y la reflexión y una serie de acciones dedicadas a "hacer". De acuerdo con la cultura de prototipado sobre la que funcionan las comunidades que colaboran en Medialab-Prado, el hacer es el inicio de un proceso que nos llevará a debatir y discutir cuestiones relacionadas con la gobernanza urbana a partir de la experiencia. Un tercer elemento que está surgiendo de las conversaciones es la observación de experiencias ya en marcha sobre el procomún urbano mediante visitas y diálogos con las personas implicadas en esos proyectos.

Desde mi punto de vista, el barcamp (definición) podría ser (el propio grupo se inventa y prototipa con su desarrollo)  la pieza básica (o "el brazo armado") del grupo Ciudad y Procomún, el espacio donde se comparten ideas de proyectos, se conceptualizan y se forman equipos de personas interesados. Estos equipos podrán después continuar el desarrollo de los proyectos en otros formatos que ya son habituales en Medialab, posiblemente con talleres específicos. En este sentido, esta sesión no es más que elinicio de un proceso continuo de generación de proyectos y equipos. 

Esta es la información básica sobre el barcamp Ciudad y Procomún (más información en el sitio y la wiki del Barcamp):

Jornada dedicada a la exposición de iniciativas relacionadas con el procomún y la ciudad en formato Barcamp. Sesión abierta a cualquier persona interesada. Inscríbete para presentar tus proyectos, ideas y demostraciones prácticas. [streaming en directo]

Introducción

El barcamp es un formato de evento en el que los participantes se inscriben sobre un tablero al comenzar el día para presentar sus proyectos, discusiones y demostraciones prácticas. El objetivo del Barcamp es aglutinar y conectar a aquellos colectivos e individuos con propuestas afines a las del grupo de Ciudad y procomún del Laboratorio del procomún.

Las presentaciones deben tener una duración de entre 15-30 minutos y se realizarán en simultáneo tantas como sean posibles.

Temáticas de interés

  • Acciones urbanas: acciones que sirven para dinamizar el espacio público, generando nuevos puntos de encuentro entre los citudadanos o poniendo de manifiesto aspectos invisibilizados. Puede servir para presentar también acciones efímeras.
  • Mapping de la ciudad: como linea distinta de la propia creación de los datos, centrándose en la catalogación espacial fundamentalmente. Ejemplos, mapeo de barreras arquitectónicas para personas con movilidad reducida.
  • Distopías de la ciudad: Presentación de proyectos que ponen de manifiesto aspectos de las ciudades dañinos. Como ejemplo, Sentient City Survival Kit, o como protegerse frente a la ciudad superintrusiva.
  • Realidad aumentada: nuevas formas de interacción sobre el espacio público utilizando metadatos sobre la espacio físico.
  • Participatory Sensing: creación de conjuntos de datos por parte de los ciudadanos, de forma colaborativa. Pueden tomar la forma de aplicaciones para móviles, redes de sensores abiertas (al estilo de la línea Data Citizen Driven City de los Viernes Openlab), sensores montados sobre vehículos, etc.
  • Medición de la energía: cómo gestionar de forma más eficiente nuestro consumo, analizando las implicaciones sobre el medio ambiente y posibilitando la mejora de los procesos implicados.

[La imagen es de Sara Alvarellos]