Con miedo se puede aprobar, pero nunca formar.

Dicotomía. Fotografía by Á Fidalgo.

Si no estudias no aprobarás, si no llevas las tareas al día no aprobarás , si no vas a clase no aprobarás, si no te sabes de memoria este libro no aprobarás… Si el alumnado no aprueba fracasa en lo que la sociedad supone que es su trabajo y su meta.  Por tanto, es lógico que todo alumnado tenga miedo al fracaso, miedo a que la sociedad le condene y relegue a una posición social inferior a los que aprueban y miedo a hipotecar su futuro.

El temor al suspenso puede ser un aliciente para que el alumnado se esfuerce en aprobar.  Pero la misión del profesorado no es que el alumnado tenga temor al suspenso, sino amor al aprendizaje.  Surge una controversia sobre que es más eficaz: el temor o el amor a una asignatura. Ya Maquiavelo, en el siglo XVI, planteaba  a través de su obra “El príncipe” (capítulo XVII)  este dilema ¿qué es mejor ser temido o ser amado? . El propio Maquiavelo daba la respuesta:  “es mejor ser temido y amado, pero como resulta difícil combinar ambas  cosas, es mucho  más seguro ser  temido”.

Cinco siglos después, en el contexto educativo, seguimos aplicando el consejo de Maquiavelo. Es mucho más sencillo infundir temor al suspenso que infundir amor por nuestra asignatura. A fuerza de repetírselo, todo nuestro alumnado sabe que para aprobar una asignatura debe:  asistir siempre a clase, estar atento (durante la misma), llevar al día la asignatura, hacer los deberes, leer la lección antes de ir  clase, practicar en casa con problemas, hacer lo que el profesorado diga y, sobre todo, del tiempo que pasa fuera de la escuela dedicarlo a estudiar. Si el alumnado no hace todas estas cosas tendrá un castigo: “el suspenso”.

Es cierto que parte del  alumnado sigue todos estos consejos por el temor a suspender, sin embargo hay una gran parte de ese alumnado que no puede seguir esos consejos y por tanto sabe ya de antemano que va a fracasar. Si tropieza varias veces, o de forma continua curso tras curso, sabe que va a fracasar y si esto es así  el alumnado afectado piensa: ¿por qué perder tiempo asistiendo a clase? ¿por qué perder tiempo estudiando? ¿por qué perder tiempo en aprender? Es mejor abandonar que sufrir el escarnio en plaza pública.

Si el profesorado se centra en el amor, en conseguir que su alumnado se enamore de su asignatura estará fomentando el amor por aprender, por  descubrir, en definitiva, por el conocimiento. Y si tropieza no pasa nada, ya que es parte natural del proceso de aprendizaje. El alumnado debe pensar que el tropiezo no es el camino al fracaso, es el camino al éxito.

Es cierto que es mucho más difícil ser amado que temido, pero como también decía Maquiavelo: “Ser temido depende de la voluntad del príncipe, ser amado depende de la voluntad de los hombres”.  Centrémonos en la voluntad de nuestro alumnado, si lo conseguimos tendremos su voluntad puesta a disposición de nuestra asignatura y del conocimiento.  No temerán al suspenso, amarán al aprendizaje.


MOOC BUENAS PRÁCTICAS EN EL USO ACADÉMICO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

En el contexto académico es habitual utilizar distintos soportes para transmitir el conocimiento. Lejos queda la hegemonía del medio impreso; actualmente la mayoría del conocimiento se transmite a través de soportes online.

Los distintos soportes y el acceso a la información en internet abren tal cantidad de opciones de uso, difusión y publicación que es necesario añadir nuevas normas a las ya tradicionales como la limitación en la reproducción de obras en papel.   Es fundamental no solo conocer lo que se puede y lo que no se puede hacer, de acuerdo con las leyes, para usar obras ajenas, sino también qué derechos tenemos como autores de una obra y cómo podemos protegerlas o compartirlas.

Es de vital importancia que tanto el alumnado (por ejemplo para realizar trabajos) como el profesorado (por ejemplo para incorporar recursos a un curso on-line) conozcan cómo tienen que hacerlo.

Hasta mediados de mayo de 2017 se puede realizar el curso on-line y gratuito “MOOC Buenas prácticas en el uso académico de la propiedad intelectual”. Desde este blog recomiendo la realización del curso, aunque solo sea para conocer nuestras obligaciones y derechos al publicar contenidos y utilizar contenidos en el contexto académico.


¿Cómo era el aprendizaje adaptativo, personalizado, multitarea y lowcost en la era pre-tecnológica?

Fotografía A. Fidalgo. Lámina año 1952

Nos situamos en la España rural, años 40. Los maestros y maestras de los pueblos utilizaban las más avanzadas técnicas de innovación educativa: personalizaban el aprendizaje, adaptaban los recursos al ritmo de aprendizaje del alumnado, trabajaban con varios equipos en el aula y todo ello lo hacían a bajo costo.

En los años 40(y principios de los 50), en los pueblos, había una escuela y un maestro o maestra (sí, uno solo). Tenía que impartir docencia a todos los niños y niñas del lugar en edades comprendidas entre 6 y 14 años ¿Cómo lo hacían? Pues empleando técnicas que hoy consideraríamos innovadoras.

Primeramente describamos un día cualquiera en esas escuelas:

  • Un grupo de alumnos y alumnas, alrededor de la mesa de la maestra, leían por turnos un libro de lecturas mientras la maestra corregía algunas pronunciaciones y puntuaciones.
  • Al mismo tiempo, otro grupo, el de los más pequeños practicaban con la letra “h” (era una de las más difíciles).
  • Había otro grupo, con edades un poco mayores que el anterior, que hacía cuentas en sus dispositivos móviles personales (unas pequeñas pizarras), multiplicaban y dividían.
  • Otros grupo estaba dibujando una mapa de España y ubicando distintas capitales de provincia en el mismo, sin olvidarse de dibujar los principales ríos.

Por si esto fuera poco, durante el periodo escolar, los niños se incorporaban a la escuela el mismo día que cumplían 6 años y la dejaban el día que cumplían los 14 (el “regalo” de cumpleaños era pues que abandonaban la escuela).

Así, estos maestros y maestras hacían aprendizaje personalizado (personalizaban las actividades, contenidos y tareas a cada curso – grupo de alumnos), adaptativo (tenían que re-comenzar los “temas” cada vez que se incorporaba un nuevo alumno o alumna), multitarea (en una misma aula y al mismo tiempo se realizaban actividades de distinto nivel académico), conocían perfectamente las técnicas de trabajo en equipo (ya que los alumnos estaban organizados en grupos) y técnicas de mentoría (el alumnado con más conocimiento académico ayudaba al que tenía menos nivel).

Además todo era Lowcost considerando la escasez de recursos (un mapa, una pizarra, reglas, una enciclopedia y algunos libros de lectura) y escasez de sueldo con las que lidiaban. En aquella época los maestros y maestras de pueblo no tenían un sueldo digno (ganaban muy poco) pero, sin embargo, tenían algo muy importante que era el reconocimiento y respeto del pueblo, conscientes que estaban haciendo una labor importante con sus adolescentes. Es más, los vecinos solían llevar enseres de temporada: frutas, verduras, legumbres, embutidos, algunas veces carne y en la fiesta del pueblo bollería casera.

En España, esta época es historia y, no obstante, en muchas pequeñas poblaciones de Latinoamérica situaciones similares a la descrita aún perduran. Espero y deseo que pronto pase de igual modo a ser una práctica del pasado, pero mientras dure, al menos, que tengan el apoyo social del entorno donde desempeñan su labor.


¿Cómo enseñar a aprender?

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Aprendiendo. Fotografía by Á. Fidalgo.

Un buen profesor es el que es capaz de enseñar lo que no sabe y un mal profesor es el que no es capaz de enseñar lo que sabe.

Un experto es una persona que tiene un gran conocimiento sobre un tema determinado y es capaz de transmitir ese conocimiento a otras personas. El profesorado también suele tener un gran conocimiento sobre los temas que transmite, pero lo que le diferencia de un experto es que es capaz de enseñar ese conocimiento desarrollando la capacidad de aprender al mismo tiempo.

Algunas personas creen que desarrollar la capacidad de aprender es poner deberes (o trabajos),  preguntar la lección, exigir mucho más en los exámenes de lo que se ha enseñado en clase, e incluso  pensar que es tarea del alumno autoformarse. Este tipo de acciones tiende a producir que el alumnado vea al profesor como una persona que sabe mucho y que, además, tiene el poder absoluto para decidir si los demás saben lo suficiente.

Para enseñar a aprender lo primero que debemos hacer es ser capaces de transmitir a nuestro alumnado que nuestra misión  principal es ayudarle a aprender. Y no hay mejor forma de hacerlo que actuando en consecuencia con lo que se pretende transmitir. Algunas de esas actuaciones con el alumnado pueden ser:

  • Enseñarles cómo utilizar sus propios errores para aprender.
  • Utilizar las dudas como recurso didáctico.
  • Explicar el fundamento de un concepto, identificar dónde puede encontrar información adicional y dar pautas sobre cómo utilizar esa información adicional.
  • Trabajar en el aula con los resultados de los trabajos o deberes que han realizado.
  • Identificar fuentes de ayuda, cómo y cuándo utilizarlas. Desde el uso de internet a la acción tutorial del profesorado.
  • Promover y gestionar la cooperación entre ellos desde el primer día de clase.
  • Reconocer el progreso de su aprendizaje y repercutirlo en la calificación.

Sé que gran parte del profesorado no es especialista en el aprendizaje, que nadie le ha enseñado a enseñar a aprender. Pero a pesar de ello, todos nosotros tenemos la gran ventaja de que constantemente estamos aprendiendo (lo necesitamos para ejercer nuestra profesión). Lo único que tenemos que hacer es reflexionar sobre cómo nosotros mismos aprendemos y aplicarlo con nuestro alumnado.


APs2016


Bienvenidas y bienvenidos a las V JORNADAS DE APRENDIZAJE-SERVICIO. Parece que fue ayer.  Enhorabuena y agradecimiento por haber mantenido esta propuesta que va aumentando año a año. Empezamos en el viejo edificio y ahora tenemos sitio hasta para poner los posters.

Al tener que hacer los agradecimientos, y tener que hacerlo de las compañeras, nosotros también tenemos nuestro BCD (Belén, Cristina y Diana y Juan), pero especialmente, el Pilar, la profesora Arranz.

NO tendré que explicarles a Vds. lo que significa el aprendizaje – servicio aunque considero que las fronteras difusas de este concepto hagan necesaria la permanente reflexión.

"Aprendizaje - servicio" donde se indica que se trata de un aprendizaje para el estudiante y un servicio a la comunidad.
O dicho de otra manera: desarrollar contenidos curriculares, facilitando una práctica comprometida.
Una metodología con visos de una filosofía educativa.

A través de prácticas del ApS, desde distintas materias y titulaciones, se pretende aportar mayor significado y aplicación a los aprendizajes de los universitarios, permitiendo, de forma añadida, desarrollar contenidos curriculares, facilitando la práctica de la planificación, el esfuerzo, el compromiso, etc.

Según evidencian las experiencias e investigaciones sobre el tema, el ApS activa el ejercicio de todas las competencias del currículum, contemplando, como no, la de iniciativa personal y la competencia social y ciudadana.

Presenta similitudes con el Trabajo de campo, pero incorporando el objetivo de dar un servicio a la comunidad próxima, requiriendo para ello un trabajo en red con asociaciones e instituciones de la comunidad, lo cual contribuye también al compromiso social que tiene la Universidad.
 
Finalmente, queremos incidir en que la metodología de prácticas mediante Aprendizaje-Servicio tienen una fundamentación psicopedagógica que coinciden totalmente con las demandadas en el EEES: constructivismo, pedagogía activa, aprendizaje cooperativo, metodología globalizada y el principio de la actividad asociada con la proyección social.

“El verdadero éxito de la educación consiste en formar buenos ciudadanos capaces de mejorar la sociedad y no sólo su currículum personal” Roser Batle

Hubo un tiempo en el que aprendíamos ayudando a nuestros padres: al zapatero, al herrero, al agricultor, al vendedor-comercial, a cocinar, a coser, a tricotar un jersey. Hoy la época moderna deja en manos de las instituciones escolares la formación inicial de las profesiones.
Necesitamos que los aprendices vuelvan a sentir la emoción de la experiencia, el ansia de la incertidumbre y la resiliencia de los errores.

Los aprendices son los mejores para echar una mano porque el servicio, el apoyo a los demás, nos motiva. Siempre me ha sorprendido el interés y el entusiasmo que tienen los niños cuando ayudan a hacer pizza, la comida u organizar el festival del colegio.

Así, hemos convertido el aprendizaje servicio en un modo de hacer, en una metodología que casi es una ideología basada en la solidaridad y en la sostenibilidad.

En estas Jornadas se presentarán diversas experiencias pero les invito a volar más allá de la concreción de la experiencia y de los proyectos para adentrarse en la cosmovisión del mundo que sustenta esta metodología.