¿Tiene la culpa el FMI de que no haya cambio educativo?

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Hay un conjunto de motivos, que son ciertos, por los que una gran parte del profesorado piensa que actualmente no hay posibilidad de realizar cambios en las metodologías educativas y, por tanto, en el proceso de formación.

Podríamos denominarlo el modelo FMI. No, no voy a echar la culpa al Fondo Monetario Internacional. El modelo FMI sería el acrónimo de Financiación, Masificación e Informática.

Realmente la primera inicial sería una doble F: Financiación y Formación. No cabe duda de que cualquier cambio planificado debe llevar asociado un presupuesto para acometerlo y una formación para las personas afectadas por el cambio. Si el cambio que se pretende realizar es drástico y durante mucho tiempo se han venido haciendo las cosas de una determinada manera, además de incrementar la financiación y la formación habría que añadir el esfuerzo en romper la resistencia al cambio. Es el caso de la formación, las cosas se llevan haciendo de la misma manera durante décadas y el cambio necesario es drástico pero ¿realmente la doble F es motivo para que no se produzca el cambio?

La M de masificación. No cabe duda de que nuestras aulas están masificadas, tenemos más alumnos y alumnas (al menos en mi centro y universidad) de los que se supone que deberíamos tener para favorecer el aprendizaje centrado en el alumnado. No se puede personalizar, ni atender a la diversidad, ni tan siquiera realizar metodologías activas que impliquen la participación del alumnado. Pero  ¿realmente la masificación es motivo para que no se produzca el cambio?

La I de informática, o más bien de las tecnologías de la información. Su aplicación en la formación necesita un tiempo para comprobar su eficacia y consolidarla, en caso de que sean efectivas. Sin embargo las tecnologías de la información evolucionan muy rápidamente, de modo que cuando quieran estar consolidadas ya estarán obsoletas probablemente. Pero ¿la rápida evolución de las  tecnologías de la información es motivo para que no se produzca el cambio?

El modelo FFMI contiene poderosos argumentos para justificar la inmovilidad del sistema educativo y, de hecho, podría ser la causa para cualquier sistema. Sin embargo, hay un grupo de profesorado, un gran grupo que demuestra, de forma continua y sistemática, que eso no es cierto, que se puede cambiar sin que nos den financiación, sin formación institucional, sin importar la masificación y, por supuesto, utilizando tecnologías de la información como motor del propio cambio.

Por supuesto me refiero al profesorado innovador, ese que cambia el modelo, que consigue resultados, que lucha contra viento y marea y que demuestra día tras día que un cambio es posible.

El profesorado que innova realmente sabe cuáles son los motivos por los que no se produce cambio educativo y, hasta que los políticos y gestores académicos no les pregunten por esos motivos, todos seguirán pensando que la culpa la tiene el FFMI.


Cooperación 2.0 entre iguales: ¿Está nuestro alumnado preparado para participar de forma activa en el aprendizaje?

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Fotografía by: A. Fidalgo

Una de las actividades que suelo realizar con mi alumnado es promover la cooperación entre ellos para mejorar el aprendizaje. La idea es que compartan conocimiento útil para superar la asignatura; por ejemplo: una persona comparte el resumen de una clase, otra la identificación de un concepto difícil, otra la explicación del mismo y otra los conocimientos previos que deberían tener. El  conjunto de recursos obtenidos sirve para mejorar el aprendizaje de los que lo han creado, pero también del resto de la clase, incluso para el alumnado futuro.

Estas actividades las suelo hacer mediante un trabajo en equipo de tipo “caja blanca”. Pero, hasta ahora, me encuentro que el alumnado siempre tiene las mismas dificultades:

Carencia en la competencia de trabajo en equipo. Aunque han realizado muchos trabajos de este tipo  no tienen adquirida su competencia.

Aversión al trabajo en equipo. Al  alumnado de mejor expediente no le suele gustar el trabajo en equipo. Son personas que en sus grupos han tenido “jetas” aprovechándose de su trabajo. El profesorado suele evaluar el resultado final y poner la misma nota a todos los miembros del equipo. Este hecho lo saben los jetas, por tanto, si tienen suerte  y en su equipo hay varias personas a quienes les interesa sacar una buena nota, solo tienen que sentarse y esperar a que llegue la nota final.

Falta de experiencia en la creación de conocimiento. No están acostumbrados a crear conocimiento. Están acostumbrados a consultarlo, copiarlo, estudiarlo, reorganizarlo (en algunas ocasiones) y regurgitarlo.

Falta de cultura cooperativa. La única cultura de la cooperación que han recibido (en algunos casos) es la de tipo social (que eso está bien). Pero no tienen espíritu  de cooperación entre ellos mismos. Por este motivo no entienden la razón por la cuál  tienen que compartir el esfuerzo en elaborar un recurso con el resto de compañer@s.

Desconocimiento sobre derechos de autor y propiedad intelectual. Suelen pensar que todo lo que está en internet se puede utilizar. En su defensa diré que parte del profesorado suele pensar lo mismo.

Ausencia de pensamiento crítico. El alumnado está muy acostumbrado a que cuando entra en un aula, su comportamiento debe ser  “ver, oír y callar”, fuera de ella “es estudiar” y si hace todo eso, será recompensado con “aprobar”.

Incredulidad ante el cambio. Parte del alumnado ve en estos métodos una pérdida de tiempo. Es lógico, el profesorado que realiza este tipo de actividades es minoritario, por tanto cambiar esquemas mentales para una asignatura, mientras el resto permanece igual se ve más como una manía de un profesor “friki” que un nuevo modelo de aprendizaje.

Hasta ahora, la forma que tengo de resolver estos problemas es dedicar un tiempo considerable  a demostrar que esto funciona, que son modelos que les serán útiles en el mundo profesional y que es una oportunidad para participar en un método nuevo. Si todo esto me falla, intento convencerles de que  no tienen nada que perder.

Para participar de forma activa en cualquier proceso donde haya un grupo (por ejemplo una clase) se debe tener cultura cooperativa,  crear conocimiento,  compartirlo y, sobre todo, el profesor tiene que saber guiar y participar en ese proceso.

Desde este blog, animo a tod@s l@s lector@s a que intenten realizar alguna actividad encaminada a demostrar que el conocimiento que tiene una persona mejora si se utiliza y se comparte. Además, que si éste se organiza de forma cooperativa todos salen ganando: el alumnado, el profesorado  y, por supuesto, la asignatura.