¿Cómo enseñar a aprender?

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Aprendiendo. Fotografía by Á. Fidalgo.

Un buen profesor es el que es capaz de enseñar lo que no sabe y un mal profesor es el que no es capaz de enseñar lo que sabe.

Un experto es una persona que tiene un gran conocimiento sobre un tema determinado y es capaz de transmitir ese conocimiento a otras personas. El profesorado también suele tener un gran conocimiento sobre los temas que transmite, pero lo que le diferencia de un experto es que es capaz de enseñar ese conocimiento desarrollando la capacidad de aprender al mismo tiempo.

Algunas personas creen que desarrollar la capacidad de aprender es poner deberes (o trabajos),  preguntar la lección, exigir mucho más en los exámenes de lo que se ha enseñado en clase, e incluso  pensar que es tarea del alumno autoformarse. Este tipo de acciones tiende a producir que el alumnado vea al profesor como una persona que sabe mucho y que, además, tiene el poder absoluto para decidir si los demás saben lo suficiente.

Para enseñar a aprender lo primero que debemos hacer es ser capaces de transmitir a nuestro alumnado que nuestra misión  principal es ayudarle a aprender. Y no hay mejor forma de hacerlo que actuando en consecuencia con lo que se pretende transmitir. Algunas de esas actuaciones con el alumnado pueden ser:

  • Enseñarles cómo utilizar sus propios errores para aprender.
  • Utilizar las dudas como recurso didáctico.
  • Explicar el fundamento de un concepto, identificar dónde puede encontrar información adicional y dar pautas sobre cómo utilizar esa información adicional.
  • Trabajar en el aula con los resultados de los trabajos o deberes que han realizado.
  • Identificar fuentes de ayuda, cómo y cuándo utilizarlas. Desde el uso de internet a la acción tutorial del profesorado.
  • Promover y gestionar la cooperación entre ellos desde el primer día de clase.
  • Reconocer el progreso de su aprendizaje y repercutirlo en la calificación.

Sé que gran parte del profesorado no es especialista en el aprendizaje, que nadie le ha enseñado a enseñar a aprender. Pero a pesar de ello, todos nosotros tenemos la gran ventaja de que constantemente estamos aprendiendo (lo necesitamos para ejercer nuestra profesión). Lo único que tenemos que hacer es reflexionar sobre cómo nosotros mismos aprendemos y aplicarlo con nuestro alumnado.


Formación del profesorado para la RESME


ideas incumplidas en toda mi existencia:

-       Formación inicial separada de la formación permanente
-       Interdisciplinariedad no se consigue.
-       Formación proporcionalmente distinta entre primaria y secundaria.
-       Buenas tardes. Agradecer a la RESME y a Ibercaja la oportunidad que me ofrecen para expresar mis ideas ante este numeroso y cualificado auditorio.
-        
1.- Historia de la formación de profesorado

Años 70 , respuesta a la Ley General de Educación: ciencias, ciencias humanas y lenguas.
Años 80: se añade Educación Especial y Educación Infantil

Años 90: Dar respuesta a la LOGSE: educación infantil, educación primaria, música, educación física, lenguas, audición y lenguaje, educación especial.

Años 2000: Respuesta a Bologna, se ha alargado de tres  a cuatro años

En Secundaria, un  Master Universitario del Profesorado de E.S.O., Bachillerato, FP, enseñanzas de idiomas, artísticas y deportivas de 60 créditos ha sustituido al protocolario CAP.




2.- Tres o cuatro años?
2.a. Magisterio
Pasar de cinco a tres años no era asumido por las Universidades, y por eso nuestra convergencia con Europa se redujo a Malta y Estonia. El resto de países, incluso los chovinistas franceses, optaron por el sistema anglosajón de Bachelor + Postdegree

En el caso de magisterio, estábamos en un proceso de reivindicación de equiparación con el resto de titulaciones por lo que quedarnos en tres años no era admisible. Así que nos pusimos muy contentos con los cuatro y su equiparación con el resto de titulaciones. NO con la convergencia europea.
Pero la convergencia con Europa hizo que pasáramos de unos títulos muy especializados (educación física, educación musical, lengua extranjera, pedagogía terapeútica y audición y lenguaje) a otros que se ajustaban a las etapas de educación infantil y educación primaria. Las especialidades de unos 90 créditos, las convertimos en menciones de 34 créditos.

2.b El Máster de Profesorado

Si bien la denominación no parece acertada porque se trata de una formación inicial y NO una formación especializada como corresponde tradicionalmente a los másteres; se trata de una formación que supera al olvidado y protocolario CAP.

La formación exige a los licenciados de todo tipo el ponerse a reflexionar sobre la trasmisión del conocimiento, la comunicación, las relaciones interpersonales, los destinatarios y sus formas de aprendizaje.
Además, lo hacen en conversaciones con sus iguales, en trabajos grupos que le exigen la duda y el cuestionamiento de sus ideas y de sus pensamientos metodológicos.

Es verdad que se enfrentan a modos distintos de cómo venían haciendolos durante su carrera y el cambio y la incertidumbre , siempre, produce desazón y desasiego.

3.Propuesta:


3.a. MIR EDUCATIVO SI O NO?

No, porque las realidades laborales de sanidad y educación son distintas y la tradición de los procesos de formación se han realizado de forma distinta.

El médico busca la especialización, mientras que en el magisterio se busca una persona generalista, flexible.
 
Por otra parte, es muy importante que la formación del profesorado se aloje en la Universidad, significa un reconocimiento social y académico y las realidades cambiantes y complejas no necesitan recetas y programas de autoayuda, sino capacidad de análisis y resolución de problemas.

3.b YO

Lo razonable hubiera sido mantener un maestro generalista durante 3 años y luego hacer una especialización de 2 años como en toda Europa.
En este Máster se podían introducir las prácticas supervisadas lo que reduciría el número de estudiantes que hacen prácticas que actualmente hacen unas enseñanzas muy onerosas.


En el caso de Secundaria, el 3+2 convertiría la formación didáctico-pedagógica en una duración más próxima a los maestros de educación infantil y educación primaria. ¿Por qué la formación profesional del profesorado de Secundaria debe ser un anexo a su formación académica mientras que para el maestro de primaria es la parte fundamental?

“Para enseñar, no basta con saber la asignatura”. Además de conocer la estructura del contenido, se precisa conocer cómo aprenden, como razonan los destinatarios.

Se necesita saber lo mejor posible el contenido para poderse ocupar de cómo están aprendiendo e interactuando.

Es como un discurso,  si te lo sabes de memoria puedes atender a enfatizar determinados mensajes, a observar cómo lo está escuchando el público.

4.METODOLOGIA:

Adaptada al siglo XXI. Tenemos una metodología del siglo XIX que no hemos adaptado al s.XXI y no me refiero solo a la cacharrería, al hardware, a la tecnología; sino a la complejidad del mundo actual.
Y no quiero señalar que no haya principios metodológicos que son útiles y universales pero es necesario adaptarlos.
La formación del profesorado debe ser:

4.a.Interdisciplinariedad:

La interdisciplinariedad es consustancial a la educación porque es el futuro. Un futuro en el que es necesaria la paz que procede de la justicia social, un futuro que no puede olvidar el pasado ni el presente y que necesita reflexionar sobre las implicaciones que se derivan de las tecnologías de la información y la comunicación para el ámbito educativo y formativo, para el ámbito social y para el ámbito de las relaciones interpersonales.

El método Contrastes de FAEA para la alfabetización ponía esta interdisciplinariedad en unas materias que no eran el clásico conocimiento del medio”, sino que la interdisciplinariedad venía liderada por las materias instrumentales: lenguaje y matemáticas.

“La lengua y las matemáticas  se convierten en las áreas transversales de un proceso que gira en torno a un centro de interés” (GARCIA&OLDRINI, 2002:250)

“...en el ámbito de las matemáticas se introdúcela multiplicación y la resolución de problemas utilizando operaciones de forma combinada”. (p.253)

4.b. Competencial:

Y no me refiero a las competencias señaladas para las enseñanzas básicas y universitarias.
Como estamos en la semana de la RESME, yo no soy matemático, Me gusta referirme a las 3X como complemento a las 3R (read, wRite, aRithmetic

Explorer, Expression, Exchange

- Capacidad de decisión, autonomía combinada con la capacidad de trabajar en grupo.

Inauguración I.D.U. Innovación Docente Universitaria

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SRES...
PROFESORES DE LA UNIZAR
PROFESORES QUE NOS RECIBEN A TRAVÉS DE STREAMING

Quiero darles la bienvenida a esta Facultad de Educación que ocupamos hace tres de años.

Hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de acoger estas X Jornadas de Innovación Docente universitaria en la Facultad de Educación, siempre preocupada por dar respuesta metodológica en la formación inicial del profesorado de los denominados niveles no universitarios.

Felicitamos a quienes con el rector Felipe Pétriz  tuvieron la primera idea de organizar este tipo de Jornadas para dar respuesta a los desafíos de renovación del proceso Bolonia.

Ha tenido que ser en el último inicio de curso que estaré como Decano para ofrecer este espacio que es un espacio de todos los que creen en que la educación, la formación es nuestro valor y nuestro patrimonio más importante.

La innovación, la respuesta a las nuevas necesidades o la respuesta más eficiente, es facilitada por las administraciones, por los legisladores; pero nada cambia si sus verdaderos protagonistas, el profesorado, no se empeña en innovar, en responder a los nuevos desafíos.

Por otra parte,las competencias actuales 3X, explorar, expresar e Exchange.

El encuentro es lugar de intercambio, de coordinación por eso larga vida a estas Jornadas

Vacaciones escolares


El otro día me llamaron de un programa Magazine de Aragón TV para hablar de este tema polémico que confronta los intereses de las familias con los del profesorado.

Creo que lo que dije no gustaría ni a unos ni a otros, aunque mi tesis principal es que se deben sentar a dialogar, a poner encima de la mesa los intereses de unos y otros para después ir probando con modificaciones pequeñitas. Los cambios radicales sólo consiguen enemigos y alejan de la situación ideal.




También puede visitarse este informe de fin de semana de la Ser:


¿Qué se necesita para enseñar por competencias?


O dicho de otro modo, qué competencias necesita el profesorado para poder enseñar por competencias. Y no se trata de ningún trabalenguas.
Mucho hablamos de las competencias básicas, de las competencias clave, de las competencias personales y profesionales del profesorado, tenemos una inflación de competencias. Se precisa que el profesorado del siglo XXI responda a la necesidad que existe de que la ciudadanía de este siglo reciba una formación acorde con las exigencias de tener competencias es decir, conocer sabiendo aplicar en un marco de valores adecuado al contexto.
Enseñar por competencias exige un docente capaz de aproximarse de forma:
-       interdisciplinar
-       práctica
-       lúdica
-       basada en la resolución de problemas.
-       Intuitiva
-       Creativa
-       Flexible
-       Sostenible y respetuosa con el medio ambiente
-       Curiosa
-       Paciente
-       Multicultural y multilingüe.
-       Critica y auto-evaluativa
-       Trabajando en equipo
-       Innovadora e investigadora
-       Dispuesto a seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.

El magisterio y el profesorado. Apunte blanco o negro

El profesorado, el magisterio han sido el objetivo de toda mi vida profesional: su proceso de formación inicial, la formación continua, la planificación, la metodología, los recursos (desde el libro de texto a las TICs), la evaluación. En este blog, son más de doscientas las entradas categorizadas con este tag.
En esta entrada, me referiré a tres aspectos:
1)      El profesorado como piedra angular del sistema educativo
2)      La exigencia de un cambio en su rol principal: de enseñante a catalizador del aprendizaje.
3)      Los amores y los divorcios entre la formación inicial y permanente del profesorado.
1)
Se decía en la revolución escolar de la II República española que el magisterio eran los sacerdotes de la nueva reforma.
“Allí donde se encuentra un educador, se encuentra un revolucionario también […] Urge crear escuelas, pero urge más crear Maestros. El Maestro ha de ser el artífice de esta nueva Escuela, capacitar al Maestro para convertirlo en sacerdote de esta función”[2]
Igualmente, en el documento para el debate de la LOE se refería a “El imprescindible papel de protagonista del profesorado”
Recientemente, el cacareado informe P.I.S.A. apuntaba al profesorado como elemento clave para la calidad de la enseñanza.
Por tanto, siempre y en toda circunstancia de cambio y de reforma, los técnicos han sido conscientes que la introducción de tecnologías, de metodologías, de nuevos principios pedagógicas no es posible sin la colaboración máxima de quien debe implementarlo: el profesorado.
2)
Los sistemas educativos están para dar respuesta a las demandas del sistema social en el que se incardina. Pues bien, no deberé emplear muchos argumentos para constatar que el sistema educativo del s.XIX, el de la sociedad de la revolución industrial, no puede ser el mismo que el sistema educativo del S.XXI, el de la sociedad del conocimiento y de la invasión de las  tecnologías de la información y la comunicación.
Por eso, la formación que deben recibir, no sólo se trata, por tanto, de informarles acerca de nuevos conocimientos sino que debe debatirse para adquirir una actitud abierta ante nuevas posibilidades que pueden resultar chocantes y que pueden percibir como contrarias a su metodología. El cambio de mentalidad de los protagonistas es uno de los mayores handicaps que se encuentra cualquier propuesta de innovación educativa.
El profesor en Finlandia:
  • Ser profesor de escuela es una de las profesiones de mayor prestigio en Finlandia.
  • Para ser profesor hace falta estudiar una carrera de 3 años más 2 años de máster.
  • Sólo un 10% de los aspirantes consigue entrar en la carrera.
  • Para estudiar Magisterio hace falta más de un 9/10 en bachillerato y reválida.
  • Se requiere además una gran dosis de sensibilidad social.
  • La gente pide consejo al profesor sobre todo tipo de asuntos debido a su alta preparación.
Ser profesor no es sólo saber la asignatura.
En las aulas, les esperan ”alumnos desmotivados” a los que no sirve mostrarles todo lo que sabemos de historia, de física, de ciencias naturales; sino que hay que vendérselo, hacerlo atractivo aquello que se considera que es fundamental para su formación.
Pero, ¿qué es lo fundamental?
El mundo está cambiando, el perfil del profesorado está cambiando. Y se le pide mucho como profesional y como persona. En los Centros donde acudan a realizar sus prácticas, encontrarán “profesores con el síndrome del Bournut”: traten de comprenderles y aprender cómo superarlo.
En el momento actual, los sistemas educativos, desde la educación infantil a la universidad, han apostado por el paradigma del aprendizaje frente al paradigma de enseñanza. En dicho paradigma, la preponderancia de los contenidos deja paso a las actividades de aprendizaje, los objetivos a los resultados de aprendizaje. Ya no se finaliza nunca el proceso de aprendizaje porque se necesita el aprendizaje permanente, el lifelong learning; por eso, se precisa que la formación básica proporcione la competencia de “aprender a aprender”.
¿Qué contenidos debe manejar un docente del siglo XXI?,
El perfil de profesor que necesita nuestro país no difiere del que necesita los de nuestro entorno y que ya fue definido por la Unión Europea:
   Documento de los Consejos escolares.
  • Guiar a los alumnos en la búsqueda de información.
  • Proporcionar las conexiones con la realidad de los aprendizajes, de los contenidos.
  • Potenciar que los alumnos sean activos en su proceso de aprendizaje.
  • Potenciar el trabajo grupal, cooperativo, colaborativo.
  • Monitorizar el aprendizaje (seguimiento y feed-back)
  • Facilitar al estudiante la difusión de su trabajo.
En la elaboración de la Ley de Educación de Personas Adultas en la Comunidad Autónoma de Aragón, un experimentado director señalaba estas características:
  • Reflexión sobre la práctica
  • Adaptación a los cambios
  • Tolerancia a la incertidumbre
  • Iniciativa, toma de decisiones.
  • Compromiso ético profesional.

Muchas son las listas de las características que debe tener un profesor, pero me gusta una que leí recientemente a Josep Manel Marrasé (La alegría de educar) que responde a la pregunta: “¿Qué se espera del profesor?”: pasión, autenticidad, coherencia, curiosidad, optimismo, equilibrio, ética “…son necesarias para que nuestros alumnos se interesen por el conocimiento y lo vivan como una emoción, para que nosotros disfrutemos en el aula, para que este territorio mágico se convierta en un espacio de mejora para todos”. (p.139)
El profesorado, el magisterio que realizó su formación básica y su formación inicial en un paradigma de enseñanza, se encuentra desbordado porque solemos enseñar como vimos a nuestros maestros. Por tanto, se precisa de hacer una campaña de ayuda para que el profesorado, a quienes confiamos la educación de las nuevas generaciones, pueda adaptar su metodología a las necesidades del siglo XXI:
3)
Finalmente, la imperativa necesidad de coordinar la formación inicial con la formación permanente. Proponemos una reforma de las enseñanzas no universitarias y olvidamos que se ha cedido a las universidades  la formación inicial del profesorado. Iniciamos la reforma de los planes de estudio universitario y ni le preguntamos a la Administración educativa cuáles son sus intenciones con respecto al Currículum. La simultaneidad de los procesos de reforma de la formación inicial conjuntamente con la formación permanente es una característica que parece superflua. Desde la llegada de la democracia, las reformas de los niveles no universitarios van por un lado y las reformas del nivel universitario van por otro. En ocasiones, esta situación puede constatarse en la existencia de dos ministerios distintos: uno para educación y otro para universidades y tecnología. Por eso, los planes de estudio que atienden la formación inicial del profesorado no están coordinados con los objetivos de los programas de formación permanente.
La universidad vive de espaldas a los niveles educativos no universitarios y no asume plenamente que le asignaron la formación del profesorado de todos los niveles educativos hace cuarenta años. La implantación del “plan Bolonia” ha aportado un cierto interés por cuestiones docentes como son los resultados de aprendizaje, la metodología o la evaluación.
En la otra parte “contratante”, los ministerios de educación asumen la obligación de la formación permanente de su personal, pero no consideran que deberían consensuar, dialogar con la Universidad para que la formación inicial no fuera obsoleta o contradictoria con las necesidades del sistema escolar.
Las estrategias para alcanzar esta coordinación son factibles y detectadas pero falta la voluntad política y administrativa para ponerla en marcha. A través de profesorado asociado, a través de las prácticas, a través de la organización de jornadas conjuntas de “buenas prácticas” docentes, etc. sería factible aproximar a ambos colectivos de profesorado: el universitario y el no universitario ya que en la actualidad el clima es de desconfianza por desconocimiento.
En resumen, si deseamos un sistema educativo de calidad es preciso reclutar para el profesorado a los mejores y mantenerlos permanentemente actualizados tanto en los aspectos de conocimiento de su disciplina como en lo que respecta a los saberes profesionales relacionados con la metodología y la didáctica, sin olvidar cuestiones culturales y de actualidad social y política. Esta formación permanente deberá estar coordinada con la formación inicial para no tener que malgastar esfuerzos en el futuro.

Por supuesto, que esta alta exigencia precisa de un reconocimiento social y político como ocurre en los países escandinavos. Ese es el camino, sólo se precisa la convergencia europea efectiva.